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El optimismo brilla en las previsiones para la renta fija en los próximos meses

La inflación se impone como el principal elemento de incertidumbre. También preocupa el alto volumen de emisiones de bonos que se espera este año

Alllex (Getty Images)

Tras un 2025 positivo para la renta fija, “pero más volátil y complejo que los dos anteriores”, matiza Rafael Valera, consejero delegado y gestor de renta fija de Buy & Hold, los expertos prevén que este año seguirá la misma tendencia, eso sí, muy pendientes de riesgos que tienen que ver con la inflación, el alud de emisiones y cambios en las políticas monetarias, más que de la actualidad geopolítica.

En Acacia Inversión esperan un 2026 con crecimientos sólidos a escala global, “aunque desincronizados entre regiones, y con inflación volviendo a ser un factor relevante de incertidumbre. En ese entorno, los bancos centrales y la política fiscal, más que el ciclo tradicional, determinarán el comportamiento de los mercados de renta fija”, cree Mikel Ochagavía, director de inversiones de la entidad.

Sin embargo, Eduardo Roque, director de renta fija de Bestinver, advierte de que los grandes riesgos para el crecimiento probablemente no sean ninguno de los que ahora se habla, sino una crisis de la deuda pública por exceso de déficit, incremento no esperado de la inflación, reversión de las política monetarias expansivas o una crisis del crédito privado. “El riesgo geopolítico ha dejado de cotizar, lo cual nos parece muy sorprendente”, resalta.

Nos parece muy sorprendente que el riesgo geopolítico haya dejado de cotizar, dicen en Bestinver

Actualmente “estamos bastante más conservadores de lo que hemos estado los últimos tres años. En el sector financiero preferimos la deuda sénior que la subordinada. En empresas vemos más valor en bonos sénior de compañías grado de inversión y en algunas de sectores castigados de high yield que en híbridos corporativos. Y la deuda pública de calidad, como la alemana o la de Estados Unidos, para nosotros ha ido ganando valor relativo a pesar de los altos déficits y las mayores emisiones”, detalla Roque.

Por regiones, para Buy & Hold, “puede ser un buen momento de inversión en bonos de algunos países emergentes de Latinoamérica. También de Rumanía. No obstante, siempre en la parte más táctica de la cartera, pues somos gestores de crédito, es decir, de bonos corporativos, que es donde seguimos más fuertemente ponderados y donde seguimos encontrando buenas oportunidades de inversión en renta fija”.

A ese respecto, sus carteras se encuentran en la parte alta de toda su historia en cuanto al peso de emisiones de calidad y en alto rendimiento ven más potencial en colocaciones de empresas vinculadas con el petróleo, el gas y su transporte. “Asimismo, aunque ya en menor medida que el año pasado, en ciertos bonos subordinados bancarios”.

Ibercaja ve en los buenos resultados empresariales el principal catalizador de los rendimientos

En el actual contexto, la principal apuesta en renta fija de Ibercaja sigue focalizada en los mercados de crédito corporativo. “Los buenos resultados empresariales que esperamos para 2026 con previsiones de crecimiento de beneficios atractivos va a ser el principal catalizador que va a permitir que sigamos viendo estrechamiento en los diferenciales de crédito”, indica Cristina Gavín, jefa de renta fija de la entidad. “Es cierto que el volumen de nuevas emisiones para este año va a ser elevado, pero los niveles de liquidez en el sistema unido a la búsqueda de rentabilidad por parte de los inversores y al apetito por el riesgo que está mostrando el mercado va a permitir que la tendencia de reducción de diferenciales se mantenga”, opina.

En Renta 4 están muy atentos a los datos del IPC y de creación de empleo en EE UU, “porque ahí sí que a lo mejor vemos cambios de perspectiva y un poco de movilidad en los tipos”, indica Paula Sampredro, analista de renta fija de la gestora.

En Europa, están sobre todo pendientes de los tipos a largo plazo, “pensamos que pueden seguir repuntando pero empezamos a ver niveles en los que puede ser interesante ir tomando posiciones”. En cuanto a crédito, “nos da un poco de miedo el tema de la inteligencia artifical (IA), por todas las emisiones que van a inundar el mercado. Las compañías tienen que financiar mucho capex (inversiones) y se espera una oferta bastante grande de deuda”, adelanta Sampedro.

En cuanto a las preferencias por regiones de Acacia Inversión, “somos cautos con duración larga en EE UU, y preferimos oportunidades en deuda emergente (especialmente en moneda local) y bonos japoneses largos, donde pueden jugar a favor los flujos y la divisa”.

A tener en cuenta

España. En lo que a deuda española se refiere, la prima de riesgo de nuestro país se sitúa en mínimos de los últimos años, “y desde ahí, puede seguir goteando a la baja, pero nos resulta difícil ver un movimiento significativo en ese sentido”. Por ese motivo, “nuestra apuesta se focaliza también en crédito privado de nombres españoles que creemos que lo van a seguir haciendo bien apoyados por el crecimiento del país y los buenos resultados corporativos”, indica Cristina Gavín, jefa de renta fija de Ibercaja.


Duración. Mikel Ochagavía, director de inversiones de Acacia Inversión, cree que España “debería beneficiarse del viento de cola europeo si se consolida el impulso fiscal y la estabilidad de inflación en la eurozona, aunque con el límite de un entorno de tipos todavía altos. En renta fija, la clave será evitar exceso de duración y centrarse en emisores y estructuras con buen rendimiento y protección ante shocks de inflación”.


Rentabilidad. “Podemos decir que este 2026 se presenta como un año de consolidación para la renta fija en el que será muy importante realizar una buena diversificación con el objetivo de lograr una rentabilidad que supere a la inflación, pero sin asumir riesgos excesivos”, comenta Mar Barrero, directora de análisis de Arquia Banca, y remarca que para inversores conservadores, la rentabilidad esperada para los fondos monetarios se sitúa en el entorno del 2%, o ligeramente por debajo. “En los fondos de renta fija corporativa que apuestan tanto por emisiones con alta calificación crediticia como por emisiones calificadas como de alto rendimiento o deuda financiera con duraciones medias entre 1 y 3 años, la rentabilidad de su cartera (yield) a 12 meses se sitúa entre el 2,5% y el 3,5%”.

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