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Juego y teatro: terapias lúdicas que, si no curan, desde luego dan la vida

Estas estrategias completan cada vez más los tratamientos médicos. En el hospital Niño Jesús (Madrid) han profesionalizado un taller de arte escénico

Hospital Niño Jesús
Los integrantes del laboratorio teatral Yo Cuento del Niño Jesús.

La humanización se ha convertido en palabra clave al hablar de hospitales. Ya en la mayoría y aplicada a todo tipo de diagnóstico. Sin embargo, es en los ingresos infantiles donde con más esmero se procura la empatía, la diversión, el entretenimiento y, por tanto, el esmero en los cuidados con propuestas tan innovadoras como eficaces que amortiguan la vulnerabilidad del paciente. No solo hacen más llevaderas las estancias largas, sino que, incluso, pueden contribuir, y parece que mucho, a acelerar la recuperación.

“Tras 13 años de actividad a través de más de 40 proyectos en 17 centros hospitalarios de España, podemos decir que se empiezan a constatar científicamente los beneficios de estas iniciativas que tienen tanta incidencia emocional en los más pequeños. Tal vez no sanen del todo, pero con ellas se puede avanzar buena parte del tratamiento”, comenta Esther Pereira, directora de humanización de la Fundación Juegaterapia, que centra su trabajo en los niños diagnosticados de cáncer “para que estos puedan seguir con su día a día, su tiempo al aire libre, su ocio y, con ello, continuar desarrollando su creatividad e imaginación”.

La reducción de dolor y ansiedad que logran estas actividades en los más pequeños ya empieza a medirse

Y, como ejemplo, cita la investigación “pionera” llevada a cabo hace dos años en el hospital de La Paz (Madrid), “que permitió medir que la utilización de videojuegos por pacientes pediátricos oncológicos aumentaba un 14% su tono parasimpático y reducía un 20% la necesidad diaria de morfina para calmar el dolor”.

No es la única. Hay un sinfín de organizaciones enfocadas a hacer más fácil la vida hospitalaria de los menores enfermos. Solo en el madrileño hospital del Niño Jesús, referente sanitario en estas edades, las acciones lúdicas de la agenda se cuentan por miles y también con unas cuantas manos se enumeran las fundaciones colaboradoras. “Se hace tanto que es imposible llegar a conocerlo aun estando dentro, pero supone tal cambio de paradigma que nada sobra”, comenta Elena González, neuropediatra del mencionado centro y cofundadora, junto a Inés Enciso, gestora cultural especializada en proyectos inclusivos, de Yo Cuento, un espacio para que normalicen su situación narrando su propia historia con la ayuda de dramaturgos en activo.

Según Juegaterapia, el uso de videojuegos disminuyó un 20% la necesidad diaria de morfina en niños con cáncer de La Paz

“Se trata de un laboratorio para niños con enfermedades neurológicas, que no solo consigue que ellos avancen en lenguaje expresivo y sociabilidad, como ya estamos midiendo con escalas validadas, sino que nos mejora la calidad de vida a todos los implicados”, añade.

Nuevo espacio “El Jardín de mi Hospi” de Juegaterapia en el Hospital Niño Jesús.
Nuevo espacio “El Jardín de mi Hospi” de Juegaterapia en el Hospital Niño Jesús.

Experiencia referente

Enciso es rotunda: “Hemos dado un paso más allá profesionalizando este taller. Es un proyecto tan loco como exitoso, posible gracias al esfuerzo y el ejercicio de confianza hecho por el centro. El estreno estará abierto al público de la calle”. Además, hace diez días se ha rodado Radio-grafía (s). Viaje al interior de nuestro hospital, que documenta y resume estos trabajos, premiados por la Fundación La Caixa y patrocinados, entre otros, por Netflix. El interés despertado por esta experiencia teatral trasciende lo nacional y, de momento, en Uruguay (hospital Pereira ­Rosell) y Reino Unido (Chickenshed), parecen querer replicarlo. Enciso reconoce que “es necesario ponerse a coordinar tanta oferta para aprovechar mejor estos tratamientos coadyuvantes”.

La implicación en paralelo de voluntarios y progenitores la destaca Ángeles Hidalgo, coordinadora de la comisión de sanidad de la Federación Española de Asociaciones de Padres de Niños con Cáncer (FEPNC). “Contamos con un programa para conocer a pie de cama las necesidades de una enfermedad que, en lo pediátrico, todavía se trata como rara por minoritaria”, explica. Para ella, tan importante como humanizar es homogeneizar: “Trabajamos en 234 hospitales y son muchas las diferencias existentes”.

Quirófanos y UCI, también menos hostiles

Acompañamiento. En el hospital de La Paz (Madrid), el doctor Pascual Sanabria, jefe de sección de anestesia infantil, asegura que el premiado y denominado “Acompañamiento parental dentro del quirófano durante la inducción anestésica en cirugía infantil”, puesto en marcha en 2019, “supone un antes y un después en el ambiente quirúrgico. La tranquilidad del niño al tener al lado a un familiar reduce el estrés, posibles taquicardias e hipertensión, etc. Igual que al despertar casi anula la agitación posoperatoria, mejorándose así la experiencia y la seguridad”. Unas diferencias que se hacen más evidentes durante el año de seguimiento que realizan tras el alta médica, “con menores secuelas en duración e intensidad”. 

FEPNC. La Federación de Asociaciones de Padres de Niños con Cáncer, entre sus reclamaciones, lleva también tiempo pidiendo que se generalice el acompañamiento pediátrico en UCI “para evitar males mayores”, tal y como explica Ángeles Hidalgo, coordinadora de la comisión de sanidad. 

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