IAG se plantea crear una nueva ‘low cost’ en Barajas y congelar Iberia Express ante el choque con sus pilotos
El grupo reacciona a la judicialización del enfrentamiento entre la dirección de Express y el sindicato mayoritario UPPA, y se niega a igualar los salarios con los de la matriz Iberia


Momento crítico para el futuro de una de las aerolíneas españolas del grupo IAG. La negociación de cambios en el convenio de los pilotos de la low cost Iberia Express ha descarrilado por las diferencias entre la dirección y el sindicato mayoritario UPPA, que ha decidido judicializar el choque. La situación es más que comprometida: si no hay acuerdo a la vista, el holding que dirige Luis Gallego piensa ya en alternativas a la filial del grupo Iberia, según explican fuentes conocedoras del conflicto. Lo que no hará IAG, en ningún caso, es abrirse a que se equiparen las condiciones salariales y laborales de los pilotos de Express con los de Iberia, tal y como se puso sobre la mesa.
Los escenarios barajados van desde la creación de una nueva compañía de bajo coste, con su propio certificado de operador aéreo (AOC) y base en Madrid-Barajas, hasta el refuerzo de la colaboración con la franquiciada Air Nostrum. Se da la circunstancia de que IAG está buscando emplazamiento para lanzar un nuevo AOC con su low cost Level. Esta última pretende complementar su actividad de largo radio y bajo coste con vuelos intraeuropeos, pero hasta ahora se ha mirado por el centro de Europa y no en un punto periférico como es Madrid. La búsqueda de licencia de operaciones es una tarea compleja, pero en la que IAG tiene experiencia.
En cuanto a Vueling, que sería otra solución que se encuentra dentro de la casa, es seguro que IAG descarte cubrir con ella posiciones de Iberia Express a la vista del revuelo que ocasionaría en la propia Iberia, cuya plantilla siempre ha tenido vetado el asentamiento de la catalana en Barajas a cambio de paz social.
En una carta remitida a la plantilla por el consejero delegado de Iberia Express, Carlos Gómez, se hablaba anoche de un “periodo de incertidumbre cuyo desenlace es completamente imprevisible”. El ejecutivo reconoce en la misiva, a la que ha tenido acceso este periódico, que “la vía abierta [por UPPA] podría llevar a resultados contrarios a la razón de ser de Iberia Express y poner en serio riesgo su modelo de negocio”. Gómez abunda en que la joven aerolínea perdería su sentido empresarial y su papel en el grupo Iberia si se da una alteración sustancial de sus costes, “lo que obligaría a replantear su presencia [en el grupo Iberia]”.
Este espinoso asunto pasó el viernes por el consejo de administración de Iberia Express, y se informó de inmediato a Londres, donde IAG tiene sus cuarteles generales y se piensa ya en las citadas alternativas.
Lejos de amilanarse, UPPA, más beligerante en este caso que Sepla, ha abierto la citada vía judicial tanto con Iberia como con Iberia Expres. Pero en el entorno de las negociaciones se afirma que la de IAG ya no es una simple medida de presión: si Iberia Express no ofrece una base de costes homologable a la de rivales como Ryanair, Wizz o Jet 2, la decisión será aletargarla y activar otro modo de alimentar el tráfico de largo radio de Iberia en Madrid, al tiempo que se compite en el segmento punto a punto.
IAG no podría decidir el cierre a corto plazo, pero sí congelar el desarrollo y apostar por una marca de nueva creación mientras Iberia Express languidece, lo que afectaría a las carreras de sus 279 pilotos y a los tripulantes de cabina de viajeros. Como ya sucedió en Vueling, ante la falta de acuerdo con los pilotos a la salida de la pandemia, el holding dejaría de asignar aviones, podría dejar vencer arrendamientos y se pondría fin al crecimiento en rutas.
Primera oferta
El choque entre Express y sus pilotos viene de atrás, pero hasta ahora no se había barajado en firme levantar una sustituta. El pasado julio los dos sindicatos de pilotos, los citados UPPA y Sepla, rechazaron la oferta de refuerzo de flota que llegó desde IAG. Eran seis nuevos aviones que entrarían hasta 2028 a cambio de una flexibilización de las condiciones laborales. El plan era que Iberia Express saltara de 26 a 32 aviones de corto y medio radio, mientras que Iberia iba a pasar de 48 a 50 aparatos.
La creación de Iberia Express a finales de 2011, en la que el propio Luis Gallego tuvo un papel protagonista como primer consejero delegado, abrió un conflicto entre Iberia y sus pilotos por lo que entendían como una amenaza en la base de operaciones de Madrid-Barajas. Para cerrar esa herida, tras un fuerte recorte de empleo y el lanzamiento de un ambicioso plan de transformación, Iberia accedió a supeditar el crecimiento de la low cost al propio desarrollo de la matriz en vuelos de corto radio.
De este modo, el Anexo X del convenio de pilotos de Iberia recoge la relación de un avión nuevo para Express por cada aparato entrante en la matriz, además de ponerse límite a la capacidad de la filial en un 15% de los asientos por kilómetro operado por Iberia. Cada uno de los ejecutivos que ha ido pasando por la presidencia de Iberia ha tratado de negociar la retirada, o al menos un aligeramiento, de las condiciones de desarrollo de Iberia Express, pero los pilotos no han estado por la labor. Y no es objetivo suficiente para que Iberia sacrifique su clima de paz laboral. Ahora, el futuro de la low cost madrileña está en juego.
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