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Santiago Fernández de Lis (BBVA): “Los bancos no tienen que ser el canal de transmisión de políticas públicas”

El responsable de regulación de BBVA anticipa un año de pausa normativa en la UE

Ricardo Sobrino
Santiago Fernández de Lis, responsable de regulación en el BBVA.
Santiago Fernández de Lis, responsable de regulación en el BBVA.Pablo Monge

El sector bancario está sometido a una regulación cada vez más fuerte. Desde la crisis financiera que arrancó en 2007 con la caída de Lehman Brothers los supervisores estrechan cada vez más el cerco para evitar un colapso económico y cada año las entidades se enfrentan a nueva normativa que condiciona su actividad, aunque en 2024 se prevé un año de pausa normativo. Santiago Fernández de Lis, el responsable de regulación de BBVA, analiza el impacto de las nuevas reglas de capital Basilea III, regulación de los criptoactivos, el intento por regular a las grandes tecnológicas que han entrado en el sector financiero.

Pregunta: ¿Cómo afronta la banca el 2024 desde el punto de vista de la regulación?

Respuesta: El año 2024 es un año especial porque acaba la legislatura europea, en junio hay elecciones y la maquinaria de producción de regulación europea se va a parar. Eso quiere decir que en cierta medida es un año de impasse, lo cual no viene mal porque hemos tenido mucho activismo regulatorio en los últimos años, ha habido muchos cambios y no viene mal de vez en cuando sentarse, ver los impactos, qué está funcionando, qué no y considerar qué novedades introducir. Es importante que los reguladores entienden que el sector necesita cierta estabilidad después de un periodo de cambios tan grandes como hemos tenido en los últimos años.

P: La banca es un sector sometido a mucha nueva regulación. ¿Hasta qué punto tanta normativa condiciona el negocio?

R: La banca es un sector muy delicado y tiene sentido que esté muy regulado. La cuestión es más evitar un cierto clima de incertidumbre regulatorio que no es bueno. Después de la crisis de 2008 ha habido muchas reformas a nivel mundial que tienen que ver con la banca. Y una vez completadas esas reformas, los propios reguladores quieren tomarse un tiempo para ver el impacto y los ajustes que se puedan hacer.

P: Uno de los hitos de 2023 es la aprobación del paquete final de Basilea III ¿Por qué es tan importante?

R: Se ha cerrado el último paquete pendiente que tiene que ver con el uso de los modelos internos. Los bancos, para medir los riesgos que tienen en sus activos, pueden utilizar, o bien un modelo estándar en el que los parámetros vienen dados por la regulación, o unos modelos internos, si piensan que son capaces de captar mejor esos riesgos. Son modelos bastante sofisticados, pero existía una sensación de que algunos bancos habían hecho un uso bastante agresivo de esos modelos para conseguir reducir la medición de los riesgos y, por tanto, reducir el capital que tiene que mantener para cubrirlos. En Basilea se acordó limitar el uso de los modelos en algunos casos y es lo que se ha implementado ahora.

P: ¿Cómo será el impacto de esta norma en los bancos españoles?

R: Es sobre todo en algunos bancos europeos donde tiene impacto porque EE UU ya había limitado el uso de modelos internos hace años. Y especialmente impactará en bancos europeos y no los españoles, porque son bastante tradicionales y no han hecho un uso agresivo de modelos internos. Pero ayudará a restablecer un terreno de juego más equilibrado entre los bancos.

P: Otro de los hitos es la probación de la normativa MiCA que regula los criptoactivos. ¿Da esta regulación la seguridad a los bancos para operar con criptos?

R: Da más seguridad, desde luego. La normativa es un paso en la buena dirección y da cierta certidumbre para la custodia y compraventa, que hasta ahora estaba en un limbo. Los bancos llevamos tiempo trabajando en experimentos de cómo podemos operar con criptos y esto nos da tranquilidad. El tipo de seguridad que se da es desde el punto de vista de protección del consumidor, que cuando se emite una stablecoin, hay más garantías de que es realmente estable y no se engaña al cliente. También es muy importante que los usuarios entiendan los riesgos y que sean conscientes de que esto no es para cualquier inversor.

P: Con la crisis a principios de año en los bancos medianos de EE UU se urgió a completar la Unión Bancaria ¿Se ha avanzado lo suficiente?

R: Se ha avanzado poco. Hay una propuesta de gestión de crisis y seguro de depósitos, pero se queda muy corta respecto a lo que sería necesario. La buena noticia es que la crisis de los bancos medianos americanos no tuvo impacto en Europa y eso nos reafirma en que las medidas que hemos tomado son correctas y la solvencia de los bancos europeos no está en cuestión. Por otro lado, todo el mundo es consciente de que la Unión bancaria no está terminada porque de los tres pilares que tenía, que eran la supervisión única, la resolución única y el fondo de garantía de depósitos único, falta el tercero. Seguimos teniendo fondos de garantía de depósitos nacionales y esto crea un problema porque no tiene sentido que autoridades europeas decidan sobre los fondos nacionales. En Europa se hace lo correcto ante las crisis, pero es una pena que tengamos que llegar a las crisis para reaccionar. Y lo ideal sería hacer el fondo de garantía de depósitos único antes de que llegue la siguiente crisis.

P: Hay una propuesta para regular el uso de la inteligencia artificial en grandes compañías ¿Qué impacto va a tener en los bancos?

R: Va a tener un impacto importante en las grandes compañías y también en los bancos. Estamos explorando muchas aplicaciones de la inteligencia artificial en un banco, por ejemplo, en los ratings de crédito es una tecnología que se puede usar y se está empezando a desarrollar. Habrá un reglamento europeo de la inteligencia artificial donde se identifican ciertos ámbitos de riesgo como es el rating de crédito. La regulación es necesaria, pedimos que sea realista y proporcionada, que no mate la innovación y en la medida de lo posible que se haga de forma coordinada con otros países.

P: El año pasado se hicieron los primeros test de estrés climáticos. ¿Se acabarán imponiendo requisitos de capital por el riesgo climático?

R: No conozco muy bien ese tema que pertenece más a la supervisión. Está bien ver la capacidad de resistencia ante un shock climático, es perfectamente razonable. No se está pensando en un pacto sobre los requisitos de capital, creo que se ría incorrecto. Evidentemente, el capital está para cubrir riesgos, entonces si se demuestra que hay un riesgo detrás, sí, pero utilizar requisitos de capital para otros objetivos no nos parece razonable. El sector financiero juega aquí un papel importante y nosotros estamos completamente comprometidos con los objetivos de descarbonización. Pero no estamos en un momento en que tenga que transponerse en términos de requisitos de capital. Lo primero es tener una buena información, que todavía estamos intentando conseguirla. Los bancos son importantes, pero no tienen que ser necesariamente el canal de transmisión de políticas públicas.

P: El BCE está impulsando el proyecto del euro digital ¿A nivel normativo qué consecuencias va a tener?

R: El euro digital afectará al mundo de los pagos, pero todavía no sabemos cómo. El proyecto está todavía muy abierto y los detalles se van a trabajar en esta nueva fase. Si el BCE toma la decisión de seguir adelante, quizá lo que tiene sentido es que utilicen en la medida de lo posible las infraestructuras existentes que nos va a permitir hacerlo de forma más eficiente, sin duplicidades ni un coste excesivo. Y en ese sentido, utilizar canales como los pagos instantáneos que en España tenemos muy avanzado con Bizum es lo que tiene sentido y lo que estamos trasladando al BCE.

P: Hace unos días hubo problemas en Redsys que dejó inoperativos TPV, Bizum y cajoers. ¿Estamos preparados para un mundo de pagos digitales?

R: Hemos tenido durante mucho tiempo un funcionamiento muy fluido. Los motivos de las últimas incidencias los desconozco. Todos los sistemas pueden tener incidencias, pero lo importante es acotarlas y dar respuesta. Durante la pandemia las infraestructuras de pago tuvieron una prueba muy exigente y fuimos capaces de funcionar muy bien con los pagos digitales, en un momento en que se redujo enormemente el uso del efectivo y con un crecimiento enorme del comercio electrónico. En ese sentido podemos quedarnos tranquilos. Europa tiene un sistema de pagos que seguramente se puede comparar favorablemente con cualquier otra región de todo el mundo. Por ejemplo, los estadounidenses no tiene pagos instantáneos.

P: ¿La regulación está preparada para este mundo de pagos digitales?

R: La regulación de los sistemas de pago pretende dar seguridad y en ese sentido los mecanismos de seguridad están dentro de los propios sistemas. Lo que se pretende es que los pagos sean seguros, ágiles, rápidos y eficientes y que se puedan hacer en tiempo real. Son muchas cosas, todas ellas hay que hacerlas compatibles y ese mecanismo de seguridad va metido dentro de los propios sistemas de pago.

P: Una de las normativas importantes en cuanto a digitalización es la PSD3 ¿En qué punto estamos y qué va a portar al mundo de las finanzas abiertas?

R: En realidad hay dos piezas legislativas. Una es la PSD3 y otra la FIDA, que es la regulación de acceso a los datos financieros. La PSD3 se enfoca sobre todo en combatir el fraude, en establecer mecanismos seguros y evitar que los individuos reciban o sean objeto de fraudes a través de mecanismos como el phishing. Aquí estamos muy comprometidos y pensamos que los bancos tienen su responsabilidad, pero también los operadores de telecomunicaciones y los proveedores de correo electrónico, y estas compañías también deberían hacer un esfuerzo por combatir este tipo de fraude.

P: La banca viene compartiendo datos con las BigTech, pero no existe una reciprocidad en la compartición de datos. ¿Se corrige algo con estas nuevas normativas?

R: Se ha hecho poco por reducir la asimetría con las BigTech, porque aunque es verdad que se ha introducido la llamada Data Act que incluye alguna obligación de compartir información por parte de las BigTech, está pendiente de concretarse. Y luego está la FIDA que es la nueva regulación de open finance que va más lejos de la normativa de open banking y obliga a los bancos a compartir más datos sin que haya una contrapartida por parte de otras empresas o sectores. Es una situación de asimetría. Los únicos que tienen obligación de compartir datos, además de los bancos, son las grandes plataformas digitales en el marco de la Digital Markets Act, y los proveedores de objetos físicos conectados, o sea los llamados wearables. Eso es poco, nosotros pedíamos una mayor compartición de datos a través de distintos sectores y ahora pedimos que haya una cláusula de reciprocidad, de manera que si una empresa accede a los datos del cliente en el banco, éste pueda, siempre a iniciativa del cliente, acceder también a los datos que éste tiene en esa empresa.


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Sobre la firma

Ricardo Sobrino
Graduado en filología italiana y en periodismo. Redactor de la sección Empresas especializado en información bancaria y finanzas. Canterano de CincoDías, se incorporó al periódico en verano de 2018.
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