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Los trabajos con horarios comerciales son los menos adaptables a la reducción de jornada laboral, según Hays

El grupo reduce deuda en 300 millones mientras el ebitda aumenta un 16%

CINCO DÍAS
Exterior de una tienda de Iqos, de Philip Morris, en Madrid
Exterior de una tienda de Iqos, de Philip Morris, en MadridSOPA Images (SOPA Images/LightRocket via Gett)

Los trabajos marcados por el horario comercial tendrían más dificultades para adaptarse a la reducción de la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales, según destaca un análisis de Hays, grupo multinacional especializado en soluciones de personal y contratación.

“Los profesionales del mundo del ‘retail, y en general, todas las profesiones vinculadas a la atención al cliente lo tendrían más difícil, ya que habría que estudiar nuevas fórmulas que no afecten al servicio ofrecido”, señala el director de ‘Perm Recruitment’ de Hays en el Norte, Este y Sur de España, Óscar Cebollero.

El experto añade que, por el contrario, para los perfiles técnicos y empresariales en general, la adaptación sería más sencilla. “Todos aquellos roles que estén orientados a objetivos tendrán más facilidad para adaptar su trabajo a una reducción de jornada”, ha indicado.

Hays detalla que la discusión sobre la posibilidad de reducir la jornada laboral de 40 a 37,5 horas a la semana, recogida en el acuerdo de Gobierno entre PSOE y Sumar, ha generado “divergencia de expectativas” entre las compañías y sus plantillas.

Alza de costes

Cuestiones como el incremento de costes de personal o la reducción de la productividad son los temas que más preocupan a las compañías, mientras que los empleados se muestran más favorables a esta iniciativa, ya que se trata de una medida que pone el foco en fomentar la flexibilidad y la conciliación, dos aspectos que cada día tienen más peso, especialmente desde la crisis sanitaria.

Asimismo, Hays señala que las empresas consideran que no están capacitadas para incorporar esta medida sin ver su productividad afectada. Al contrario de los profesionales, que creen que sería una medida fácil de implementar y que mejoraría notablemente su nivel de bienestar.

Por tanto, añade que estas diferencias en la percepción de lo que supondría la reducción de la jornada son un claro ejemplo de la transformación que está experimentando el mercado laboral, un aspecto que se ha visto especialmente impulsado por la crisis sanitaria.

“La pandemia fue uno de los principales catalizadores para la implementación de políticas flexibles como el teletrabajo y, aunque en primera instancia las empresas se mostraban recelosas ante la modalidad de trabajo en remoto, tras su implementación forzosa durante la crisis sanitaria mejoraron su percepción sobre esta metodología y se adaptaron a los nuevos tiempos con el objetivo de impulsar el bienestar de sus plantillas”, afirma Cebollero.

No obstante, la adaptación de las políticas internas de RRHH a la reducción de la jornada plantea algunos puntos más complicados de resolver como, por ejemplo, la consecución de objetivos o la incompatibilidad de horarios en algunos sectores.

Hays señala que es muy importante tener en cuenta que la nueva jornada no se plantea como una reducción que deba influir a la hora de alcanzar los objetivos, sino que es una medida que pretende adaptar la jornada laboral a la actual transformación del mercado laboral donde los empleados son más exigentes y solicitan una mayor conciliación.

“La reducción de la jornada laboral es un elemento más de conciliación, no una medida que deba modificar los objetivos o las expectativas que una empresa establece sobre sus empleados”, ha añadido Cebollero.

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