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La industria de la microelectrónica necesitará formar a entre 600 y 700 nuevos profesionales al año

La patronal Ametic considera que sin ese esfuerzo no podrá hacer frente al incremento de trabajo que promoverá el Perte Chip

Raquel Díaz Guijarro
La secretaria general de Innovación, Teresa Riesgo, el presidente de Ametic, Pedro Mier y el comisionado para el Perte Chip, Jaime Martorell.
La secretaria general de Innovación, Teresa Riesgo, el presidente de Ametic, Pedro Mier y el comisionado para el Perte Chip, Jaime Martorell.

El ecosistema que forman en la actualidad las empresas españolas dedicadas a la industria de la microelectrónica necesitará formar a un promedio de entre 600 y 700 nuevos profesionales al año para poder dar respuesta al incremento de trabajo que va a promover el Perte Chip, una vez se encuentre plenamente operativo.

Así lo ha anunciado este lunes el presidente de la patronal de la industria digital Ametic, Pedro Mier, quien ha presentado esta propuesta formativa acompañada del primer Mapeo del Ecosistema Español de Microelectrónica, un estudio elaborado por esta organización en el que por primera vez se trata de identificar cuántas empresas componen el sector de la microelectrónica en España. Tal y como ha explicado Mier, “era fundamental comenzar por saber quiénes somos y cómo elaborar una estrategia que fortalezca ese ecosistema en un horizonte temporal de unos cinco a seis años”.

El estudio ha identificado “a casi un centenar de actores nacionales, de los que el 60% señala al talento como el mayor obstáculo para la innovación del sector. Tras el talento, la incertidumbre del plazo de retorno de la inversión y la dificultad para obtener ayudas públicas son los otros dos obstáculos más repetidos por más de la mitad de las entidades que han participado en el análisis”.

En cuanto a la dotación económica que debería destinarse a conseguir la formación de ese volumen de profesionales al año, el presidente de Ametic ha explicado que la propuesta, en cuya elaboración han participado directamente 22 universidades, supondría un coste estimado de 145,6 millones de euros, frente a los 80 millones de dotación inicial dedicados a la formación en el Perte Chip, y puede adaptarse tanto a un escenario en el que finalmente se acabe instalando una fábrica de microchips en España como otro en el que no.

De estos fondos, alrededor de 113 millones se cargarían al presupuesto del Perte Chip y el resto de las inversiones se complementarían con aportaciones de las Comunidades Autónomas y las empresas. El director de Industria Electrónica, Emprendimento y Desarrollo Territorial de Ametic, Eduardo Valencia, ha explicado que esta estrategia con un arco temporal de seis años permitiría cubrir todos los segmentos de la cadena de valor.

Por su parte, el comisionado para el Perte Chip, Jaime Martorell, ha admitido durante la presentación de la propuesta de Ametic que “sin talento no vamos a conseguir ningún objetivo”; y también ha subrayado que se trata de un problema que afecta a todos los países.

Sobre cómo deberían repartirse esos más de 140 millones de euros para el plan de formación, alrededor de 100 millones tendrían que ser destinados a la creación y actualización de laboratorios y equipamientos, tanto en la educación universitaria, como en la de formación profesional. Además, el grupo de trabajo propone la contratación de 60 profesores ayudantes doctor en seis años, 120 profesores asociados y el lanzamiento de 80 contratos para doctorandos que investiguen en microelectrónica y en campos industriales, así como un programa de becas para másteres, FP dual y trabajos de fin de máster.

El presidente de Ametic ha recordado en la presentación a la prensa de la propuesta formativa y el análisis sobre la composición del sector, que no debería ser considerado como un fracaso que España finalmente no consiga que uno de los grandes fabricantes de microchips se decante por instalar una fábrica aquí. “No, eso no sería un fracaso para el Perte Chip, sí lo sería, en cambio, que no seamos capaces entre todos de incrementar el músculo de nuestro ecosistema actual de microelectrónica, ya que hay muchas fases del proceso productivo en las que España es puntera, como es el diseño, y donde tenemos amplio margen de mejora”. Quizás España no consiga atraer a un gran fabricante, pero desde Ametic han subrayado que sería un éxito conseguir atraer otras capacidades de fabricación de alto valor añadido como el encapsulado.

El análisis efectuado por la patronal de la industria digital ha concluido que España cuenta con 62 empresas dedicadas a la microelectrónica, de las que el 76% se dedica al ámbito del diseño, mientras que un 14% son laboratorios de fabricación de circuitos integrados fotónicos o fabricantes de componentes semiconductores discretos. Por otro lado, un 5% son proveedores de materiales, un 3% de equipamiento y fabricación.

España cuenta además con cinco centros de investigación en microelectrónica y cuatro centros tecnológicos orientados a este campo. Las empresas del sector se caracterizan por ser de tamaño pequeño o mediano, uno de los talones de Aquiles de la industria española, la falta de tamaño suficiente para poder competir con empresas de los principales países de nuestro entorno.

Además, entre las de más de 50 empleados, solo existe una compañía de capital español privado, dedicada a la fotónica integrada, ya que el resto forman parte de compañías multinacionales.

Las empresas españolas venden sus chips especialmente al sector del espacio y defensa y la industria 4.0, seguida del a infraestructura digital y el transporte. En esta línea, los nodos utilizados mayormente por las empresas del sector son aquellos de entre 65 y 90 nanómetros y 110 y 180 nanómetros, que concentran más de la mitad del total, mientras que el uso de chips de menos de cinco nanómetros no alcanza el 10%.

En este sentido, el Comisionado para el Perte ha subrayado que lleva nueve meses tratando con las empresas españolas del sector y se ha sorprendido por la cantidad de tecnología y oportunidades presentes. Martorell ha subrayado que es “muy optimista”, pero ha recordado que los objetivos del Perte se fijan a medio o largo plazo.

Asimismo, ha restado importancia a la caída de la industria de los chips en el último año, al considerar que se trata de un momento cíclico y habitual en el sector, por lo que ha llamado a continuar invirtiendo, ya que “sin microelectrónica no hay innovación”.

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Sobre la firma

Raquel Díaz Guijarro
Es jefa de Empresas en Cinco Días. Especializada en economía (inmobiliario e infraestructuras). Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Cinco Días. Previamente trabajó en Antena 3 Radio, El Boletín, El Economista y fue directora de Comunicación de Adif de 2018 a 2022. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense.

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