Claves para que el Perte Chip logre movilizar la inversión pública prevista

Los expertos reclaman un marco de ayudas ágil y transparente

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El Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) de microelectrónica y semiconductores está a punto de poner en marcha la primera convocatoria de ayudas y son muchas las empresas interesadas en el programa que mayor dotación económica tiene asignada: 12.250 millones de euros. Por este motivo, tanto desde el Ejecutivo, como desde el mundo empresarial y científico existe máximo interés en que toda esta inversión pública sea finalmente movilizada.

El Gobierno prevé destinar 1.150 millones de euros para el Perte Chip en 2023, de los que un tercio (350 millones) se destinarán a ayudas a empresas, sociedades privadas y comunidades autónomas.

Esos 1.150 millones suponen casi la mitad del presupuesto total de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales para 2023, lo que da idea de la importancia que tiene este programa entre las iniciativas que llevará a cabo este Departamento. Para que el Perte pueda arrancar, entre las primeras medidas que se contemplan está la de dotar de un préstamo de 800 millones a la Sociedad Estatal de Microelectrónica y Semiconductores (Semys), que será la encargada de gestionar el proyecto estratégico. Paralelamente, se transferirán dos millones a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) para ampliar el capital de Semys.

Después del toque de atención dado por Volkswagen al Gobierno por las supuestas deficiencias del Perte de la automoción, ¿cómo debería ser la gestión del Perte Chip para que sea un éxito?

Los expertos consultados por CincoDías coinciden en varias premisas fundamentales. La primera es la transparencia. Las empresas deben conocer con absoluta claridad “las ayudas a las que pueden optar y los requisitos que les van a exigir para ser beneficiarios, así como una certeza en el horizonte temporal en la concesión de dichas ayudas”, asegura Begoña Cristeto, socia responsable de Automocion, Industria y Química de KPMG en España.

Marco normativo

Otra petición es la que hace referencia a la sencillez y agilidad de los procesos. “Hay una clara necesidad de simplificación desde el contexto normativo de las ayudas de Estado, en especial en los procesos administrativos y en los requerimientos procedimentales, que crean grandes barreras a la participación, especialmente de las pymes”, explica Carlos Bofill, socio del área de Subvenciones e Incentivos de Deloitte Legal y miembro del Deloitte European Center for Recovery & Resilience.

“El marco de ayudas de Estado supone unas limitaciones en las intensidades que, aun siendo necesarias para no vulnerar la competencia a escala comunitaria, a veces, hace que las empresas desistan”, advierte Ignacio Niño, senior advisor de EY para Fondos Europeos.

Los expertos recuerdan que las compañías valorarán la conveniencia de acudir o no al proceso para solicitar estas subvenciones en función del ratio coste/beneficio que suponga para la entidad la obtención de las mismas. El equilibrio entre los requisitos para ser beneficiario y el retorno que pueda lograr la empresa es determinante.

Los analistas elogian que, en esta ocasión, las ayudas vayan a concederse bajo la fórmula de concurrencia competitiva, lo que significa que solo resultarán adjufdicatarios de las subvenciones los proyectos más maduros.

Las dos principales líneas de actuación de este Perte son, por su dotación presupuestaria, las destinadas a la construcción de sendas plantas de fabricacion de semiconductores, una de dispositivos por debajo de los cinco nanómetros (nm), que prevé contar con 7.250 millones y otra para chips de más de 5 nm, que recibirá una inversion pública de 2.100 millones.

Pero para que empresas españolas y multinacionales decidan apostar por la construcción de plantas de fabricación de microchips, el Ejecutivo resalta que es necesario crear un ecosistema previo que abarque todos los eslabones de la cadena de valor, es decir, que comience en la I+D y el diseño y culmine en la producción.

En este punto, los expertos recomiendan favorecer la participacion de startups tecnológicas, incidir en la protección de resultados, la atracción de talento, la trasferencia efectiva de conocimiento entre los organismos públicos de investigación y la industria o fomentar la innovación abierta en hubs. “Todo esto ayudaría a crear ese ecosistema necesario, aunque España afortunadamente ya cuenta con elementos relevantes como una gran presencia de pymes especializadas, así como instituciones de primer orden como el Barcelona Supercomputing Center o varias universidades con reconocido prestigio en la materia”, señala Bofill.

“España tiene buenas capacidades en algunas fases clave de la cadena de valor, como el diseño que es, además uno de los ámbitos donde el Perte pone especial atención”, subraya Niño.

El reto de atraer el mejor talento

Feroz competencia. España se la juega con el Perte Chip porque “la competencia europea por atraer inversiones es enorme mientras los fabricantes con capacidad de fabricación de vanguardia, pocos”, afirma Begoña Cristeto.

Estabilidad. La clave, según los expertos, es actuar con agilidad y transmitir a las compañías que contarán con un clima de estabilidad para sus inversiones.

Capital humano. Para llevar a cabo el Perte con éxito, es imprescindible atraer el mejor talento. Y para ello España cuenta con una fluida conexión entre las empresas del sector y el mundo de la universidad y la investigación.

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