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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Panorama económico para 2023: ni euforia ni catástrofe

La economía se aleja de los negros augurios que traía el otoño-invierno, pero todavía restan factores de incertidumbre

El año 2023 se presenta agitado en el ámbito económico. Hay que analizarlo desde un enfoque sistémico, ya que los fenómenos económicos que observamos están interrelacionados, son dinámicos y se retroalimentan. La volatilidad en la economía es la nota dominante y es complicado realizar análisis.

Ante los datos actuales, analistas como los de Bank of America Merrill Lynch esperan que la eurozona no entre en recesión, con un crecimiento del 0,4% para 2023 y del 0,9% para 2024. España sería uno de los países que encabezaría el crecimiento en 2022, 2023 y 2024. Un clima invernal benigno, el almacenamiento de gas y la reducción del precio de la electricidad y del gas explicarían esta mejora de las expectativas.

En el otro lado del espectro, el profesor Nouriel Roubini, también conocido como Doctor Doom (doctor Fatalidad o doctor Catástrofe) y famoso mundialmente por haber sido de los pocos economistas en prever la crisis de 2008, es muy pesimista respecto a la situación actual. Acaba de publicar el libro Megaamenazas, en el que pone el foco en los principales problemas que observa en las economías mundiales: excesivo endeudamiento, irrupción tecnológica debida a la inteligencia artificial, cambio climático, envejecimiento de la población en los países desarrollados, excesiva impresión de dinero por los bancos centrales y desigualdad.

Pero, como ha indicado el profesor Jose Luis García Delgado recientemente, “evitemos los vaticinios tanto de euforia como de catástrofe”. Analicemos los datos que observamos en este momento. El problema principal lo estamos notando ya todos desde hace un tiempo: la inflación. La inflación interanual en diciembre se ha situado en el 9,2% en la zona euro, unos datos que recuerdan las crisis del petróleo del pasado siglo. Cierto es que se ha moderado desde octubre, cuando llegó al 10,6%, y que además España es el país con menor inflación de la eurozona a fecha de diciembre con un 5,7%. Pero cuidado, porque la inflación subyacente (no incluye los alimentos no elaborados ni la energía) subió hasta situarse en el 7%, que es un dato muy alto. Es lo que notamos cuando vamos a hacer la compra, las subidas de precios de la energía y materias primas de hace meses ya las reflejan los productores en los precios.

Los datos económicos como la inflación no se pueden analizar de manera aislada. Los bancos centrales, en un esfuerzo para bajar la inflación, están subiendo los tipos de interés, lo que tendrá efecto en el crecimiento de unas economías que están altamente endeudadas. En este año habrá que estudiar los efectos de dichas subidas.

Otro dato fundamental que vamos a observar este año es si la inflación es duradera y persistente, manteniéndose elevada a lo largo del año, o si finalmente se estabiliza en valores normales en torno al 2%, que es el objetivo del Banco Central Europeo. También hay que tener en cuenta el cambio climático: 2022 no ha sido un buen año en la producción de alimentos en España. La falta de agua, las temperaturas extremas en verano y la subida de los costes de producción ante la escalada energética han producido una caída de la producción agraria en torno al 24,6%. Esto también contribuye a la tensión de los precios que estamos experimentando.

Llaman además la atención los despidos masivos que se están produciendo en las grandes empresas tecnológicas: Amazon, Meta (Facebook), Netflix, Twitter o Salesforce entre otras. En el sector tecnológico los confinamientos debidos al coronavirus aceleraron la demanda, los beneficios y la contratación de personal. Ahora con la vuelta a la normalidad, la inflación y la incertidumbre económica, llegan los despidos por unas plantillas sobredimensionadas. Los problemas en las cadenas de suministro y las criptomonedas tampoco han ayudado. Esta ola de despidos también está afectando a gigantes de las finanzas como Morgan Stanley, Goldman Sachs, Credit Suisse o Blackrock. Los tipos de interés más altos, con el subsiguiente enfriamiento de la actividad económica, la caída de las bolsas, la disminución del número de fusiones y adquisiciones y la incertidumbre económica también afectan a estas empresas.

Además, hay que estar atentos a la economía china, que solo creció un 3% en 2022, uno de los menores crecimientos anuales en casi medio siglo. El fracaso de la política Covid-0, la caída del sector inmobiliario o la crisis demográfica (la población china pierde población, circunstancia no vista desde 1961) explican esta ralentización en el crecimiento.

En el lado positivo están los datos de la economía alemana, que creció un 1,9% en 2022, y en la que se prevé una contracción de solo 0,3% en 2023, mucho menor de lo que se había previsto. En general los países europeos están resistiendo por ahora las presiones económicas de este otoño-invierno mejor de lo que esperaban los analistas.

Los grandes peligros económicos de este 2023 serían que la inflación no se moderase, la aparición de estanflación (estancamiento con inflación) o el surgimiento de una crisis de deuda ( y el peor escenario sería que estas tres circunstancias se dieran al mismo tiempo). Por no mencionar la evolución de la guerra en Ucrania y otros cisnes negros que se puedan presentar en 2023.

Por ahora nos vamos librando de los negros augurios que traía el otoño-invierno. Veremos qué pasa en este nuevo año, que promete ser apasionante en el ámbito económico. Para afrontar con optimismo este nuevo año, siempre podemos recordar a Shakespeare: “Ahora el invierno de nuestro descontento se vuelve verano con este sol de York”.

Jorge Hernando Cuñado es Profesor de Economía y Empresa. Universidad Nebrija

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