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Rachel Lowe: “Hay que poner la salud en el centro de la política climática”

La también directora de The Lancet Countdown Europe critica que las medidas para la adaptación y mitigación al cambio climático sean insuficientes. Además, reclama el fin del carbón y de los subsidios a los combustibles fósiles

Rachel Lowe, líder del equipo de resiliencia en salud global del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC-CNS).
Rachel Lowe, líder del equipo de resiliencia en salud global del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC-CNS).Marta Jordi

En diciembre pasado se publicó un demoledor informe global, The Lancet Countdown, que alertaba del impacto del cambio climático en la salud. En su séptima edición, el documento avisaba de que el calentamiento eleva no solo el riesgo de mortalidad por las olas de calor y las inundaciones, sino también la transmisión de enfermedades infecciosas –como el dengue o el virus del Nilo, debido a una temperatura cada vez más cálida–, respiratorias, cardio­vascu­lares y también mentales.

Rachel Lowe (Londres, 1981), profesora de investigación de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (Icrea), directora de The Lancet Countdown Europe y líder del equipo de resiliencia en salud global del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC-CNS), lamenta por videoconferencia desde la Ciudad Condal que las medidas de adaptación y mitigación sean insuficientes y pide a los Gobiernos poner la salud en el centro.

R. ¿Desde cuándo se investiga la relación entre cambio climático y salud?
R. Desde hace décadas, como el impacto negativo de la polución en el aparato respiratorio, pero hasta hace poco no ha habido investigaciones científicas. De hecho, en el informe, un indicador analiza el número de publicaciones lanzadas, que se ha intensificado en los últimos años. Particularmente, en los últimos cinco vemos más fondos disponibles, de la Comisión Europea y de Wellcome Trust, y artículos (solo en 2021 se publicaron más de 366). Y, gradualmente, veremos más sobre adaptación y mitigación y sus implicaciones en la salud.
R. ¿Por qué estas publicaciones se han disparado en los últimos cinco años y no antes?
R. Por la falta de fondos para su investigación y también porque acabamos de entender los impactos del cambio climático en la salud. Hemos generado, gradualmente, más y más evidencias, porque tradicionalmente las investigaciones se centraban en su impacto en la agricultura o la energía. Ahora, la preocupación por el daño en la salud, más reciente, comienza a cobrar relevancia. Intentamos que los políticos comiencen a poner la salud en el centro de las acciones contra el cambio climático.
R. ¿Qué tipo de patologías se atribuyen al calentamiento?
R. Las altas temperaturas son más frecuentes y los fenómenos extremos –olas de calor, inundaciones, sequías e incendios– están intensificando el exceso de mortalidad, también debido a la contaminación, e incrementando el riesgo de padecer enfermedades infecciosas. También produce pérdidas de productividad y afecta a la salud mental. En el informe hemos analizado 33 indicadores diferentes que reflejan este impacto y vemos, al mismo tiempo, que las estrategias de adaptación y mitigación son insuficientes.
R. ¿Puede dar algunos datos?
R. La exposición a las olas de calor se ha incrementado un 57% de media en la segunda década del siglo respecto de la primera. Y en algunas regiones ha subido un 250%, afectando, particularmente, a personas mayores, niños, mujeres, enfermos crónicos o sin acceso a la sanidad. Esto perjudica el estado de salud, eleva el riesgo de desplazamientos, la morbilidad y la mortalidad. También, desde 2000, los decesos asociados a las olas de calor han llegado a 50 por cada 1.000 habitantes por década desde África hasta Europa y, en España, a 30 por cada 1.000 habitantes. Es una tendencia que vemos y la zona del Mediterráneo, que es un punto caliente, es una de las zonas más afectadas debido a las sequías, que impactan más a esta región. Respecto a las enfermedades infecciosas, aumentan los casos de dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, y los brotes de dengue y chikungunya en Europa (España, Francia e Italia).
R. ¿Qué otro tipo de dolencias causa, además de infecciones, daño respiratorio o mental?
R. Se asocia también a las enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.
R. ¿Qué políticas deben promover los Gobiernos?
R. Es muy importante que el mundo se mueva en otra dirección. La invasión rusa en Ucrania es un retroceso en la lucha contra el cambio climático, ya que la crisis energética ha hecho que se vuelvan a utilizar los combustibles fósiles en muchos países, cuando hay que prohibir el uso del carbón por su relación con las muertes prematuras debido a la contaminación. Necesitamos que el carbón deje de utilizarse y que se sustituya por energías renovables. Los Gobiernos deben eliminar también los subsidios a los combustibles fósiles. Tenemos que pensar también en las pérdidas y daños, en la población que sufre los efectos del calentamiento, sobre todo en África y otros países en desarrollo, que son menos responsable de esta crisis climática y que necesitan más apoyo para afrontar estos impactos. Hubo algunos avances la COP27 de Egipto, tras el acuerdo alcanzado para crear un ­fondo de pérdidas y daños para países vulnerables, pero necesitamos asegurarnos de que esos fondos lleguen a los países que están sufriendo el incremento de los fenómenos extremos y de las muertes prematuras.
R. ¿Y las empresas?
R. Es muy importante que jueguen también su papel, utilizando energías renovables, abandonando los combustibles fósiles, cambiando a tecnologías limpias; fomentando los desplazamientos a pie o en bicicleta para que las ciudades sean más vivibles... Es otra forma de mitigar el cambio climático, reduce las emisiones y es bueno para la salud y el planeta.
R. Mencionaba África como una de las regiones más expuestas, ¿y Latinoamérica y Asia?
R. Sí, son las más afectadas por el cambio climático. África es extremadamente vulnerable, las altas temperaturas afectan a los trabajadores del sector agrícola, lo mismo en Latinoamérica y el Caribe, las pequeñas islas son más vulnerables.
R. En España, además del Mediterráneo, ¿cuáles son las zonas y colectivos en riesgo?
R. El sur de España, también expuesto al dengue y al virus del Nilo, y los trabajadores del sector agrícola por las altas temperaturas.
R. ¿Ha calculado la factura económica de estos impactos?

Las inundaciones de 2021 en Alemania supusieron unos costes de unos 30.000 millones, y es uno de los más elevados debido a fenómenos extremos. Es verdad que no se relaciona directamente con la salud, esto no se ha cuantificado, pero está en desarrollo; lo estamos analizando y cuantificando.

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Sobre la firma

Denisse Cepeda Minaya
Periodista especializada en energía, medio ambiente, cambio climático y salud. Máster en Economía verde y circular por el Inesem y Máster en Periodismo por la UAM/El País. Con más de 20 años de experiencia en periodismo económico. Anteriormente trabajó en República Dominicana como reportera de economía en los periódicos El Caribe y Listín Diario.

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