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Bolsa

El mercado confía en la resurección de las OPV en 2023

La crisis del capital riesgo añade atractivos a la Bolsa

Una foto del parqué de la Bolsa de Madrid.
Una foto del parqué de la Bolsa de Madrid.

En aquellos dulces años 90 las salidas a Bolsa se constituyeron como la epítome del capitalismo popular. Era la vía para que el Estado privatizase el botín de empresas públicas y para los grupos privados un camino para obtener el prurito de gran compañía. Para los ahorradores, una oportunidad a aprovechar para poner su dinero en juego e invertir en compañías, hasta ahora cerradas para el inversor de a pie, a las que pronosticaban un futuro de crecimiento.

Pero tras la crisis el capitalismo financiero ha sustituido al capitalismo popular. Hasta ahora han sido los fondos los que han sido los reyes del mercado. En la última década, los tipos cero y las políticas ultraexpansivas de los bancos centrales han hecho que estos vehículos no hayan tenido competidor a la hora de levantar capital. Al tiempo, la financiación barata les hacía muy competitivos para pagar enormes cantidades de dinero y, aún así, ofrecer unas rentabilidades muy atractivas a sus partícipes.

Con todos estos ingredientes los fondos de capital riesgo han ganado todas y cada una de sus batallas a la Bolsa. Además de tener la capacidad de pagar más, cotizar en Bolsa ha perdido el prestigio de antaño. Las empresas han preferido entablar negociaciones privadas con fondos antes de pasar por el proceso de una salida a Bolsa y estar sometidas al escrutinio de los reguladores y el mercado. Habitualmente, los bancos de inversión presentan a las empresas las dos vías, tanto la venta a un fondo como la salida a Bolsa, en lo que en el sector se conoce como dual track. Y casi siempre gana la baza del capital riesgo. Así ocurrió, por ejemplo, con Cepsa, donde Mubadala terminó vendiendo un 25% a Carlyle tras cancelar en el último momento su salida a Bolsa.

Todo esto ha sumido al mercado en una pertinaz sequía. Solo una empresa, OPDE, se atrevió a saltar a Bolsa en España en 2022. En 2021 fueron Acciona Energía, Línea Directa, Ecoener y Allfunds. Son muchas las operaciones que se han quedado en el congelador hasta ahora, como las de Mecalux, Cirsa, Tendam, Ibercaja, Capital Energy, Europastry o Primafrío.

Pero parece que algo está cambiando en el mercado. Las subidas de tipos han cortado la racha del capital riesgo, que ha cancelado prácticamente todos sus procesos de venta en España ante el cierre de las financiaciones. Los fondos juegan con el hándicap de tener que vender sus participadas en un periodo de tiempo concreto para devolver el dinero a sus partícipes. Si se cierra la posibilidad de vender las empresas a otros fondos, las únicas opciones que emergen son la venta a otras empresas o la Bolsa.

"Nuestro escenario base es una recuperación progresiva de los mercados durante el 2023 con un aumento importante en volúmenes frente al 2022, inicialmente con operaciones aceleradas (bloques, ampliaciones de capital y convertibles) en el primer semestre del año, seguido de una mayor estabilidad en los mercados que abra la ventana de salidas a bolsa antes del verano y en la segunda mitad del año. No descartamos una sorpresa al alza de los mercados a principios del 2023 que acelere la ejecución y los volúmenes de operaciones de ECM, en el caso de que las principales preocupaciones de los inversores (crisis/abastecimiento de energía, reapertura de China y niveles de inflación sobre todo en EEUU) muestren signos positivos antes de lo esperado", explica Javier Pollan, responsable de ECM de Citi para España y Portugal. Este banco estadounidense puede presumir de ser líder en ECM para Europa, Oriente Medio y África (EMEA).

Además de la pérdida de vigor de los fondos de capital riesgo, el mercado ve otras razones detrás de una posible resurrección de las salidas a Bolsa. Una es una liquidez encapsulada que, tras un año sin debuts en el mercado, guardan los fondos de Bolsa. Calculan este nivel en torno al 6%, algo no visto en años, lo que puede servir como un importante aliciente para el mercado. Al mismo tiempo conviven empresas que llevan meses esperando su momento. Es un efecto botella de champán, que se puede descorchar en cuanto amaine la guerra y la inflación.

"Esperamos que las salidas a Bolsa en 2023 se concentren en el segundo trimestre del año. Esta previsión responde a varios factores, siendo el primero la coyuntura económica. Los posibles emisores están a la espera de ver cómo evolucionan los principales indicadores macroeconómicos, especialmente la inflación. El mercado parece estar descontando que ya se ha alcanzado el pico de crecimiento de los precios y, por lo tanto, la situación debería mejorar. Esto es positivo para la actividad ECM porque, incluso cuando puede haber algún mercado que entre en leve recesión en la primera parte del año, los inversores en esta clase de activo suelen tomar decisiones mirando el medio y largo plazo y ya estarían adelantando una situación económica más favorable para operaciones de salida a bolsa", describe Salvatore Branca, responsable de Equity Capital Markets de BNP Paribas en Iberia.

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Sobre la firma

Álvaro Bayón
Redactor de la sección de empresas especializado en operaciones corporativas, banca de inversión y capital riesgo. Graduado en Estudios Hispánicos por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Periodismo UAM-El País, ha desarrollado toda su carrera en Cinco Días, donde trabaja desde 2016.

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