Hay que mirar los próximos tres años

Las piezas han ido encajando

FILE PHOTO: People visit a booth of Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC), at China International Semiconductor Expo (IC China 2020) in Shanghai, China October 14, 2020. REUTERSAly SongFile Photo
FILE PHOTO: People visit a booth of Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC), at China International Semiconductor Expo (IC China 2020) in Shanghai, China October 14, 2020. REUTERS/Aly Song/File Photo REUTERS

Lo peor del panorama de inversión en el año 2022 se lo ha llevado la renta fija. De hecho, el bono de EEUU a 30 años ha llegado a caer mas de un 30% de su valor en el año. En conjunto, las pérdidas han llegado a ser de doble dígito en las carteras conservadoras. Incluso la cartera 50% bonos / 50% renta variable ha proporcionado la peor rentabilidad histórica de los últimos cien años. Todo lo cual ha sido muy doloroso, sobre todo para los inversores conservadores

Las piezas han ido encajando

Pero lo mejor del año 2022 es que las piezas han ido encajando. Los bancos centrales han reaccionado y la inflación parece que empieza a tocar techo ante una menor demanda, empleo y costes del transporte. Incluso la inflación de precios de producción se está reduciendo y los de materias primas, petróleo, gas natural y agrícolas han bajado. De manera que la inflación puede volver a un nivel mucho mas razonable para finales de 2023, aunque por encima de tendencia, en 4,5% en EE. UU. y 5,9% en la Euro Zona.

Año de gestión activa

El caso es que hasta el momento ha sorprendido la resiliencia de los beneficios de las compañías, La mayoría ha hecho sus deberes los últimos años y cuentan con balances mucho más sólidos y un nivel de deuda mucho menor. Los sectores que mejor se han comportado este año, salud, energía, financieras, han podido pasar el aumento de precios al consumidor final, en algunos casos con beneficios récord.

Pero los beneficios están al comienzo de una tendencia bajista. En una recesión su disminución suele ser del 20 a 40%, aunque esta vez esperamos 14%, pues los márgenes siguen resistentes y la inflación mantiene altos los beneficios nominales. En cualquier caso, el próximo año va a ser de estancamiento, sin apenas crecimiento en las economías desarrolladas, 0,4% en EE. UU. y 0,2% en la Euro Zona, en un año de recuperación muy lenta, muy suave la segunda parte con el fin del endurecimiento monetario. De todas formas, no es probable un recorte de tipos de interés de la Reserva Federal o del BCE antes de 2024.

Así que 2023 va a ser año de gestión activa, donde hay que distinguir compañías buenas de menos buenas y elegir bien las regiones. Una de las sorpresas positivas puede ser Asia, incluyendo China, que lleva dos años con un consumo y una demanda deprimida por la política cero COVID.

Hay que mirar los próximos tres años

Por tanto, la rentabilidad de las acciones tendrá que provenir del aumento de los múltiplos de valoración. De hecho, hay correlación estrecha entre la disminución de la inflación y el aumento de múltiplos. Así, que podemos pensar en una rentabilidad del 7% en renta variable global en 2023, 5% por aumento de múltiplos de valoración -que han caído mucho- y 2% por dividendos.

Sea lo que sea, entramos en un escenario de inversión totalmente distinto al de los últimos años. Es un nuevo escenario de trabajo y ya no se trata de 2023. Hay que mirar a los próximos tres años. En ese tiempo renta fija puede proporcionar una rentabilidad anual en torno al 3% y la renta variable entre 5 y 6%, con una inflación de 4 a 5%. Así que hay que tener paciencia y tener cuenta activos con los que diversificar para poder generar rentabilidades reales positivas en las carteras conservadoras hasta 2025.

Crecimiento defensivo, mercados emergentes

De momento, tenemos preferencia por crecimiento defensivo, básicamente salud. Por su parte el sector energético aún se ve favorecido por las restricciones del suministro y lo sobre ponderamos tácticamente. Incluso en 2023 la energía puede servir de cobertura.

Además, tenemos preferencia por mercados emergentes para 2023, en acciones y en bonos. En bonos tenemos preferencia por los latinoamericanos, dado que sus bancos centrales iniciaron antes el ajuste monetario, muestran altas rentabilidades a vencimiento y es probable que el dólar se debilite. Sin embargo, en renta variable emergente preferimos Asia, donde la inflación es baja y el crecimiento aumenta. La región se puede ver apoyada por el impulso de China, obligada a reabrir su economía. Para finales del próximo año debe estar fuera de Covid, lo que el mercado anticipará. Además, es el único país sin riesgo de inflación. Incluso puede que su banco central recorte tipos de interés -a diferencia de otros bancos centrales- y que su crecimiento llegue a ser del 5% en 2023.

Deuda del estado y grado de inversión de EE. UU.

En EE. UU. nos gustan sus bonos de su gobierno. También su deuda empresarial grado de inversión. Pero el BCE puede mantener su ciclo de ajuste monetario más tiempo, dado el riesgo de inflación, altos precios de la energía y debilidad del EUR y nos mantenemos alejados de los bonos europeos. De hecho, esperamos que la rentabilidad a vencimiento del Bund alemán termine 2023 en 2%.

También vemos valor en el oro en 2023, pues es una clase de activos a tener cuando la Reserva Federal dejan de endurecer su política monetaria y el dólar se debilita.

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