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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La innovación como factor de crecimiento

Con la actual incertidumbre de los mercados, las empresas que innovan pueden establecerse como impulsores de valor

La guerra en Europa, como crisis humanitaria, provoca miedo y temor, pero también precipita la transición a las energías renovables (especialmente en Europa). A pesar de la actual escasez de suministros, la industria de los semiconductores adquiere cada vez más importancia. Sobre todo, con la actual incertidumbre de los mercados, las empresas innovadoras pueden establecerse como nuevos impulsores de valor y provocar un cambio estructural fundamental en varios sectores.

El sector energético sigue representando el mayor porcentaje de las emisiones globales de carbono, con un total del 38 %, por lo que las innovaciones en este sector son interesantes y tienen sentido tanto desde el punto de vista ecológico como económico.

Actualmente, las energías renovables son una de las mayores oportunidades para ganar una cuota de mercado energético y para obtener altos niveles de inversión y beneficios. Al igual que la catástrofe nuclear de Fukushima y la guerra civil de Libia en 2011, la invasión rusa marca un punto de inflexión crucial para el sector energético, pero especialmente para la política energética de Europa. Al igual que ocurrió en 2011, esperamos que la expansión mundial del gas licuado se acelere a medida que la producción global de petróleo de ciclo corto y las reservas mundiales de gas fungible se reactiven.

También observamos algunas diferencias. En 2011, el sector se encontraba en un ciclo de siete años de exploración y desarrollo de megaproyectos, que impulsaban la expansión de los recursos y la reactivación del crecimiento fuera de la OPEP. La situación actual es justo la contraria. Tras siete años de escasa inversión en hidrocarburos (2015-2021), la reducción de las reservas de petróleo (-50% desde 2014) y la menor proporción de gas de esquisto procedente de países no pertenecientes a la OPEP, se necesita un gasto de capital significativamente mayor para proyectos a corto y largo plazo. Asimismo, la atención que se está prestando a la descarbonización, que también conlleva mayores costes de capital a la hora de desarrollar yacimientos de petróleo y gas, hace que este ciclo de inversión energética sea diferente.

El proceso de descarbonización está evolucionando de un ecosistema unidimensional a uno multidimensional. Con esto, cuatro tecnologías han surgido como transformadoras y están desempeñando un papel en el camino hacia la neutralidad del carbono, concretamente, las energías renovables, el hidrógeno limpio, el secuestro de carbono y el almacenamiento en baterías.

Las baterías y las materias primas necesarias para fabricarlas suponen otra oportunidad para el futuro. Actualmente, las baterías de litio son más comunes y requieren grandes cantidades de este mineral. Desde la extracción de las materias primas hasta el momento en que la batería está en el coche, toda la cadena de valor es importante para los inversores. Además del sector del transporte, las baterías también están ganando importancia en el sector energético, debido a la expansión de las energías renovables. Concretamente en la energía eólica y solar, donde la posibilidad de almacenar energía cambiaría las reglas del juego.

Asimismo, la industria automovilística está a punto de dar un giro importante, con vehículos cada vez más conectados y definidos por el software, incluidos los vehículos eléctricos (VE) y autónomos. Si los fabricantes de automóviles consiguen comercializar el nuevo valor de estos vehículos (por ejemplo, el ahorro de combustible, la seguridad y el placer de conducir), deberían ser capaces de generar beneficios más allá de los límites de sus actuales modelos de negocio. El reajuste de la industria podría convertirse en un tema clave para las baterías de los vehículos eléctricos y los sistemas operativos de los vehículos.

Los procesadores son ahora una pieza clave también para la economía global, y aunque los ordenadores, los teléfonos móviles y los servidores ya no son los únicos dispositivos en los que se encuentran, su importancia política y económica va en aumento. En la actualidad, Asia produce entre el 75% y el 80% de los chips mundiales, principalmente en Taiwán, Corea del Sur, China y Japón. Esto sitúa a Taiwán en un lugar de protagonismo político, mientras que la empresa TSMC está más en el primer plano económico. También está en el punto de mira la compañía ASML, que, como fabricante de equipos de producción de semiconductores y proveedor de TSMC, ocupa una posición monopolística similar en el mercado.

El mercado de los semiconductores innovadores tiene un considerable potencial de crecimiento a lo largo de toda la cadena de valor, gracias a su importancia tecnológica y, por tanto, económica. A pesar de los recientes cambios macroeconómicos y geopolíticos, que han provocado un descenso a corto plazo de la demanda, el crecimiento a largo plazo de la industria de los semiconductores se mantiene intacto, gracias a la creciente cantidad de silicio utilizado en los dispositivos finales.

Las actividades y procesos de la era digital requieren una enorme potencia de cálculo y, sobre todo, generan enormes cantidades de datos. Estos modelos producen conjuntos de datos escalables, que pueden ser utilizados, por ejemplo, por la inteligencia artificial. Esto probablemente supondrá una ventaja competitiva inmejorable y una posición de mercado segura para los líderes del sector.

Con esto, la innovación es esencial en todos los ámbitos de la vida y la economía, para el progreso, el cambio y la introducción de nuevas tecnologías y oportunidades. Es lo que allana el camino hacia lo desconocido y es la razón de la euforia ante cada nuevo descubrimiento, también en los mercados de capitales.

Frank Schwarz es Gestor del Mainfirst Global Equity Fund 

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