La línea roja de las firmas occidentales en China les vendrá dada

Las ramificaciones de un bloqueo similar al de Rusia serían demasiado sísmicas para cualquier plan de contingencia

Tesla Model 3 en una fábrica de Shanghái (China).
Tesla Model 3 en una fábrica de Shanghái (China). REUTERS

Las normas de Pekín contra el Covid han desencadenado enormes protestas. Eso ha hecho que las empresas occidentales se planteen qué hacer en caso de una escalada. Pero sus líneas rojas con respecto a China están fuera de su alcance.

Sin dejarse intimidar por las crecientes tensiones geopolíticas y la ralentización del crecimiento chino, varias firmas occidentales están intensificando el ritmo al que apuestan por el país. La inversión extranjera directa de la automovilística alemana, que en 2021 fue cerca del 40% de la de la UE en China, alcanzó los 4.600 millones entre enero-septiembre. Es un 42% más que las de todo 2021 y la mayor cantidad en un año desde 2000, según Rhodium Group. Últimamente, la mayor parte de las entradas europeas han procedido de un puñado de grandes empresas.

VW, GM, Toyota Motor y Tesla obtuvieron en China el 20%-40% de sus ventas globales de 2021, según Goldman Sachs. Con un 10,2%, su margen de beneficio neto medio fue notablemente superior al 7,7% global. Los gigantes del lujo, como LVMH y Kering, que hicieron el 21% de sus ventas de 2021 en China, abrieron allí el 55% de sus nuevas tiendas.

Todo ello crea un incentivo obvio para pasar por alto los derechos humanos y el fuego cruzado político. Según un alto ejecutivo occidental, empresas e inversores están elaborando escenarios que prevén que China afronte sanciones similares a las de Rusia. Pero el impacto negativo de un bloqueo a China sería tan enorme que ningún plan de contingencia funcionaría realmente. Los grupos que han frenado su presencia en China, como Stellantis y CNH Industrial, suelen ser actores con menor exposición. Los consejos occidentales pueden tratar de contener parte del riesgo creando holgura en la producción o buscando otros proveedores, quizá en India. Pero el efecto es limitado. Y la autosanción preventiva no aporta ninguna ventaja.

Si los Estados occidentales deciden imponer sanciones, las líneas rojas de los consejos les vendrían dadas. Hasta entonces, su principal estrategia es asumir que no ocurrirá, ya que las ramificaciones serían demasiado sísmicas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías