Presidenta de la Cámara de Comercio Internacional (ICC)

María Fernanda Garza: “El comercio está presente incluso en la guerra”

La presidenta de la ICC es la primera mujer y la primera CEO de una pyme que dirige la organización 

La voz internacional de los empresarios afirma que la globalización no ha muerto y que el comercio es fundamental para conseguir la paz

María Fernanda Garza, presidenta de la Cámara de Comercio Internacional.
María Fernanda Garza, presidenta de la Cámara de Comercio Internacional.

La presidenta de Orestia, una empresa mexicana de menos de 50 trabajadores que ofrece soluciones de fontanería, no para de viajar. Hace un par de semanas, a Bali por el G20, y en los próximos días, a Estocolmo y Londres. Además de la CEO de Orestia, María Fernanda Garza (México DF, 60 años) es la presidenta de la Cámara de Comercio Internacional (ICC, por sus siglas en inglés), y uno de sus múltiples viajes le ha traído a Madrid, con motivo del centenario de la institución en España. No solo es la primera directiva de una pyme en presidir la organización, también es la primera mujer que dirige la voz del mundo empresarial en el panorama internacional.

Rusia y Ucrania tenían grandes relaciones comerciales. ¿La invasión ha roto el mantra de que el comercio trae la paz?

Estoy convencida de que sigue siendo así. La paz existe gracias al comercio, pero el comercio existe también sin la paz, como lo estamos viendo. La población ucraniana está en condiciones inimaginables, pero necesitan comer o vestirse, y el trabajo que viene realizando, tanto la Cámara de Ucrania como la ICC, en propuestas como la de la apertura del corredor del mar Negro que lanzó la cámara internacional al secretario de la ONU, son importantísimas. La participación de las empresas para la solución de los problemas globales es fundamental.

¿La globalización y el comercio están de capa caída?

Hay muchas voces que claman que la globalización llegó a su fin. Hay que ser cautos, no es tan fácil romper los esquemas de inversión, infraestructura o las cadenas de valor. Todo eso no puede cambiar de un día para otro. Lo que sí vemos es que las compañías privilegian la seguridad a la eficacia. Si antes tenían cinco proveedores en un solo país, ahora tienen los mismos cinco proveedores pero en cinco países diferentes. Y no solo es el problema de las cadenas de valor: hay problemas por el cambio climático que afectan a ciertas regiones del mundo, problemas políticos o sociales. Lo que sí es un hecho es que la manera en la que veníamos produciendo en los últimos años, hoy en día ya no es viable.

¿Qué balance hace del siglo que lleva instalada ICC en España?

A pesar de haber enfrentado situaciones tremendamente difíciles durante estos cien años, como una guerra mundial, una civil, cambios de Gobiernos de composiciones muy diferentes y con diferentes visiones con referencia al comercio internacional, la ICC ha prevalecido en España. El comercio está en el ADN español. Además, aporta grandes especialistas a las discusiones internacionales y al arbitraje internacional, donde España tiene gran arraigo.

¿Y de la empresa española?

Han sido muy hábiles en su desarrollo internacional, sobre todo en las grandes empresas. Los últimos Gobiernos han puesto un gran énfasis en apoyar a las pymes. Hasta ahora, la respuesta del Ejecutivo español ha sido de entusiasmo por colaborar con nosotros en nuestra agenda de digitalización y estan­darización del comercio internacional, porque son conscientes de que, liberando a las pymes de esta carga de los documentos impresos, se les permitiría participar de manera activa en el comercio internacional. Muchas veces, uste­des, desde dentro, no lo suelen ver bien, pero en general la evaluación que en todo el mundo se hace de las firmas españolas es muy positiva.

En Europa, la digitalización de las empresas es un reto; ¿como lo abordan en otras regiones?

Acceder a internet es uno de los grandes retos. Por ejemplo, en África la digitalización les ha permitido dar un salto cuántico. Era un territorio en el que las telecomunicaciones tradicionales –el teléfono, por ejemplo– nunca llegaron. La realidad es que ha habido un surgimiento muy importante de negocios digitales. El internet por satélite va a jugar un papel sumamente importante. La mayor parte de los negocios en África se rigen por WhatsApp. El otro reto es enseñar a utilizar las herramientas, para evitar que las empresas tengan un ordenador que solo saben usar para mirar Facebook. Para evitar eso, ICC tiene cursos alrededor de todo el mundo.

¿La guerra es la gran oportunidad para las empresas latinoamericanas?

El problema de la región es que la colaboración entre el sector público y el privado no se está dando. Ha habido una oleada de nuevos Gobiernos que tienen mucha desconfianza del sector privado. También hay algunas empresas con visiones muy anticuadas, pero en este momento, hay una mayoría de Gobiernos que no solo no están buscando, están negando la posibilidad de colaboración con el sector privado.

En Europa se vendió la victoria de Lula en Brasil como el impulso definitivo al acuerdo UE-Mercosur...

Durante su anterior mandato, Lula estuvo abierto al comercio. Brasil sigue siendo un país bastante cerrado en comparación con otros, pero sí que creo que comprendió que es necesario abrirse al mundo. Yo creo que, en el caso de Brasil, vamos a ver una mayor colaboración que en otros países de la región.

En España se habla de feminizar la política, ¿es necesario feminizar el mundo empresarial?

Por supuesto. Nos hace falta ser más inclusivos, en todos los sentidos y con todos los colectivos. Los consejos de administración de las empresas tienen que ser un reflejo de la sociedad y de los clientes a los que sirven, para poder verdaderamente tomar las decisiones adecuadas para ellas.

¿Se hace?

No a la velocidad que se requeriría. Los problemas que afrontamos son de gran magnitud y las soluciones llegarán cuando escuchemos a todos aquellos que no hemos escuchado hasta ahora.

La pandemia y la guerra han suscitado dudas sobre la relevancia de las instituciones internacionales, como la que preside. ¿Cómo explicaría a los ciudadanos la importancia de estas?

Es complicado. Si tuviera la respuesta, no habría problema que solucionar. Por ejemplo, los Incoterms [las reglas básicas del comercio internacional de bienes] son de las pocas normas de uso universal en prácticamente todas las operaciones. Sin ellas, no se podrían realizar transacciones ágiles. Sería imposible que toda la mercadería llegara al día siguiente de pedirla, ya sea en una tienda o a través de internet. Estas son herramientas desarrolladas por la ICC y participan en la vida de los ciudadanos. Lo que nosotros ofrecemos a la población lo viven en todo momento. Aún sin ser plenamente conscientes de ello.

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