Infantino, de limpiar trenes a la corte del emir de Qatar

El presidente de la FIFA, que subió en el escalafón junto al caído en desgracia Michel Platini, está en el ojo de la polémica por la sede del Mundial de fútbol

Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

De una familia humilde a tener influencia y poder como para enfrentarse con el discurso de las potencias occidentales. Giovanni Vincenzo Infantino (Brig, Valais, Suiza, 1970), presidente de la FIFA, la Federación Internacional de Fútbol, está en el ojo del huracán por el Mundial de Qatar, designación en la que no participó, pero que está defendiendo con uñas y dientes.

Vive, de hecho, en el país árabe desde hace un año, y allí están escolarizadas sus hijas: Shania Serena, Alessia, Sabrina y Dhalia Nora, fruto de su matrimonio (2001) con la libanesa Leena Al Ashqar, analista de contratos en Qatar Chemical, y que antes trabajó en la Federación Libanesa de Fútbol.

Infantino nació en Suiza (a nueve kilómetros de donde lo hizo su predecesor al frente de la FIFA, Joseph Blatter), de padres italianos: su madre era de Valcamonica (Alpes), y llevaba un quiosco de prensa, y su padre de Reggio Calabria (sur), y se ocupaba de los coches cama de una compañía ferroviaria. En la estación de tren se pasaba la vida Infantino, del que se burlaban otros niños, cuenta, por pelirrojo y hablar mal el alemán.

Su padre le llevó a Milán a ver al Inter, del que se hizo aficionado. Se enamoró del fútbol, y como carecía de talento para jugarlo, fundó un equipo italiano en la liga suiza. Mientras, estudiaba Derecho en la Universidad de Friburgo, y trabajaba limpiando vagones de tren y ayudando a su madre en el quiosco. Luego fue consultor jurídico en entidades futbolísticas de España, Italia y Suiza, y secretario general del Centro Internacional de Estudios del Deporte de la Universidad de Neuchatel (Suiza). Domina cinco idiomas: italiano, inglés, francés, alemán y español, y también habla portugués y árabe.

En 2000 ingresó en la UEFA. Cuatro años después fue nombrado director de asuntos jurídicos y de la división de licencias de clubes; en 2007, secretario general adjunto; y en 2009, secretario general, mano derecha del presidente, Michel Platini. Durante su etapa, se desarrolló la política del juego limpio financiero (para controlar el gasto de los equipos y su procedencia). Su cara se hizo popular porque aparecía en los sorteos de la Champions League y otros torneos. En 2015 apoyó a la Federación Griega contra lo que consideraba una intromisión del Gobierno heleno, que pretendía introducir una ley contra la violencia y la corrupción en el fútbol.

Tras el escándalo que acabó con la carrera de Blatter, y de paso, con la de Platini, la FIFA celebró en 2016 elecciones extraordinarias, en las que Infantino fue el candidato propuesto por la UEFA. Ganó, con 115 de los 207 votos. Tres años después fue reelegido para cuatro años, el periodo ordinario. Su sueldo fijo es de 1,5 millones de dólares anuales, y otro tanto variable.

Una de sus promesas era la ampliación del Campeonato del Mundo: el de 2026, que se celebrará en EE UU, Canadá y México, tendrá 48 equipos, frente a los 32 actuales. En 2017, Infantino criticó la prohibición impuesta por Donald Trump, entonces presidente e EE UU, a la entrada de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana, algo que podría haber chocado con la celebración del Mundial 26. Joe Biden levantó el veto en 2021.

En 2019, el presidente de la FIFA aceptó la medalla de la Orden de la Amistad que le entregó Vladimir Putin, tras el Mundial de Rusia del año anterior (evento que no recibió casi críticas de los países occidentales, salvo del Reino Unido y EE UU). En torno al escándalo de dopaje de los deportistas rusos en general, y en particular de los ­atletas, Infantino subrayó que las decisiones del Comité Olímpico no influyen en las de la FIFA. Tras la invasión de Ucrania, eso sí, expulsó a Rusia de la clasificación para el Mundial de Qatar.

Hace tres años, la mujer iraní Sahar Khodayari se inmoló tras ser condenada a seis meses de cárcel por disfrazarse de varón para entrar en un estadio de fútbol, algo que las féminas tenían prohibido. La FIFA consiguió que, solo un mes después, 3.500 mujeres pudieran asistir a un partido clasificatorio para el Mundial celebrado en Teherán. Ahora son los inciertos derechos de las mujeres cataríes uno de los motivos por lo que se critica el torneo de este año.

La designación de Qatar, en la que intervino entre bambalinas el entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se produjo en 2010, bastantes años antes de que Infantino entrara en la FIFA (precisamente, EE UU, que aspiraba a organizar el torneo de 2022, activó la investigación que acabó con Blatter). Pese a ello, el ahora presidente enarbola la bandera catarí, y asegura que gracias al Mundial el país ha reformado la legislación laboral para los extranjeros, tras las acusaciones de explotación; en cuanto a las leyes que consideran delito la homosexualidad, recuerda que en Europa “también lo era hasta hace no mucho”.

Infantino contó el día 19, antes de la inauguración del torneo, que los años de verse perseguido por extranjero, pelirrojo y pecoso le ayudan a entender el sufrimiento ajeno. “Hoy tengo sentimientos muy intensos. Hoy me siento catarí, hoy me siento árabe, hoy me siento africano, hoy me siento gay, hoy me siento discapacitado, hoy me siento un trabajador inmigrante”, recitó. “Mis padres trabajaron muy duro en condiciones muy difíciles; no en Qatar, en Suiza. Y no tengo 150 años. Recuerdo cómo trataban a los inmigrantes cuando querían entrar al país. Los pasaportes, los controles médicos, las recomendaciones. Y cuando vine a Doha, fui a ver dónde vivían estos trabajadores, y le dije a la gente de Qatar: “Esto no está bien, tenemos que hacer algo”. Y así como Suiza se ha convertido en un sitio de tolerancia e inclusión, Qatar ha hecho progresos también”.

“Soy europeo”. “Antes de empezar a dar lecciones de moral a los demás, deberíamos pedir perdón durante los próximos 3.000 años por lo que los europeos hemos hecho al mundo en los últimos 3.000. ¿Cuántas de las empresas europeas u occidentales han ganado miles de millones en Qatar y otros países de la zona, y cuál de ellas ha planteado a las autoridades los derechos de los trabajadores inmigrantes?”. Infantino no tenía talento para jugar, pero se faja en la polémica.

Hablando de deporte

En la etapa de Infantino en la UEFA, la Eurocopa se amplió de 16 a 24 equipos, y se ideó el torneo de 2020, que se celebró (en 2021) en una decena de países,

Durante su mandato en la FIFA, se ha acelerado la introducción de la tecnología para el arbitraje del fútbol, como el VAR.