El desamparo de las criptodivisas, el precio de un mercado sin ley

La quiebra de FTX destapa la enorme inseguridad de las plataformas de activos digitales

El desamparo de las criptodivisas, el precio de un mercado sin ley
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El pequeño inversor en criptomonedas asiste perplejo a las caídas de sus inversiones y al cuestionamiento de esta industria que nació en 2008 con la aparición del Bitcoin. El escándalo de FTX –en quiebra e incapaz de atender a los reembolsos de sus clientes–ha puesto de relieve en toda su crudeza el perjuicio que pueden llegar a sufrir los inversores en un mercado no regulado, en el que no hay mecanismos de protección. El sueño cripto de un universo seguro, descentralizado, al margen de intermediarios clásicos y bancos centrales, apoyado en la tecnología más futurista ha quedado si no hundido, sí muy tocado.

Será difícil que los clientes de FTX lleguen a recuperar su inversión. Si la quiebra fuera de un broker bursátil, en un mercado regulado, sí existe el paraguas del Fondo de Garantía de Inversiones (Fogain), que en Europa cubre los primeros 100.000 euros invertidos. Una cobertura que se aplica solo caso de concurso de acreedores de la entidad adherida a este fondo o cuando el supervisor (CNMV en España) indique mediante declaración administrativa que la sociedad no puede cumplir con las obligaciones contraídas con sus clientes por razones relacionadas con su situación financiera.

El escándalo de FTX tiene muchos flecos que recuerdan a los peores escándalos en las finanzas tradicionales, que han ido mejorando en las últimas décadas la protección del inversor a golpe de crisis y de quiebras. El abogado Fernando Zunzunegui, experto en malas prácticas bancarias y en regulación de criptodivisas, destaca la falta de división en las actividades de conglomerados como FTX como uno de los grandes puntos débiles del mundo de los activos digitales. “No había una separación patrimonial entre el mercado, los intermediarios, la custodia y la liquidación de estos criptoactivos como sí ocurre en los mercados regulados”, explica.

FTX incluso utilizó los recursos de sus clientes para fortalecer empresas del grupo como Alameda en un caso claro de fraude. “Los desarrollos informáticos también dan lugar a una centralización de servicios que puede verse en la minería del bitcoin. Esto genera un riesgo sistémico marcado por la opacidad y la concentración”, añade Zunzunegui. En su opinión, son remotas las posibilidades de que los pequeños inversores recuperen el dinero perdido en FTX (el agujero contable ronda los 8.000 millones de euros) aunque habrá que esperar al proceso de liquidación del conglomerado para conocer con exactitud el volumen. Las últimas noticias apuntan a que ya se han conseguido recuperar 1.000 millones de dólares en activos en la quiebra de esta plataforma.

Aparición de nuevos riesgos crediticios

Los analistas de S&P Global Ratings ya están introduciendo en sus modelo de métrica de la solvencia el mundo de los criptoactivos, que dan lugar a nuevos riesgos hasta ahora ignotos. Este ecosistema presenta nuevos riesgos para las entidades, “ya sean empresas relativamente nuevas cuyo negocio principal es la criptografía, o tradicionales empresas que sumergen los dedos de los pies en este agua”, explican. Y definen riesgos nuevos, como los relacionados con la convertibilidad de criptomoneda en moneda fiduciaria; la interacción entre las actividades de dentro y de fuera de la cadena de bloques y también un entorno regulatorio incierto y de rápido desarrollo. “Estos riesgos pueden pesar mucho en las calificaciones de las entidades expuestas a las criptomonedas y ser cruciales para su éxito o fracaso”, concluyen en S&P Ratings.

El profesor del departamento jurídico del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), José María Viñals, considera que hay un sentimiento generalizado de desamparo y desprotección en el mundo cripto. “En estos mercados sin regulación, el subyacente es el propio mercado porque nadie ha validado ese subyacente. Si alguien quiere hacerlo mal, estas plataformas facilitan las fechorías”. Viñals apunta tres características del mundo cripto frente a las finanzas tradicionales: No tienen regulación, carecen de una supervisión que vigile que se hagan bien las cosas y que no existan conflictos de intereses y, por último, no hay una segmentación del inversor de acuerdo con su formación y conocimiento que les impida que compren lo que desconocen. Por último, destaca que todas estas operaciones tienen un componente internacional muy fuerte, con sociedades opacas ubicadas en paraísos fiscales y con la posibilidad de invertir desde cualquier parte del mundo sin ninguna barrera de entrada.

También el economista jefe de Ostrum AM, Philippe Waechter, apunta que pese a la naturaleza descentralizada de la tecnología blockchain que subyace a los criptoactivos, “el colapso de FTX ilustra los riesgos potenciales inherentes a la integración vertical, especialmente en mercados no regulados”.

Además, este experto cuestiona la propia esencia de los criptoactivos: “Son una creación desde la nada que no refleja la financiación de un tipo específico de inversión, a diferencia de un préstamo bancario o un bono. Sus defensores sugieren en última instancia que estas monedas podrían ser un sustituto de las monedas existentes. No cuentan con institucionalidad ni legitimidad”, concluye Wechter.

No aprecia tantas diferencias con los mercados regulados el responsable en España de la plataforma Coinmotion de negociación de criptodivisas, Raúl López. Coinmotion opera con activos digitales mediante una licencia como medio de pago otorgada en Finlandia y López echa en falta una regulación a nivel europeo con exigencias idénticas en todos los países. Recuerda que desde 2020, la única legislación unificada y que recogen los 28 estados miembros de la UE es la Quinta Directiva o AMLD5 contra el blanqueo de capitales y la financiación al terrorismo. “Creo que los inversores deben desconfiar de entrada de una compañía como FTX que está ubicada en las Bahamas. Para mí este escándalo tiene más un origen humano que podría darse en también en cualquier entidad financiera”, justifica. Eso sí, considera que este mercado necesitará más controles y también auditorías de terceros y, sobre todo, la obligatoriedad de separar el dinero de los clientes del de la propia compañía”, explica. Después de todo, se trata de un activo no regulado y no sujeto por tanto a ningún tipo de control ni supervisión.

López también destaca la desconfianza que se ha producido no solo entre los inversores sino en el conjunto de la industria. “Tras FTX se verá quién lo hace bien y quién mal”, concluye.


Regulación

Ante la caída de en picado de los precios de los activos digitales que está provocando la quiebra de FTX, el propio sector está intentando buscar soluciones, reconociendo incluso la necesidad de fórmulas de regulación, como ha reconocido Binance. El líder mundial en el intercambio de criptomonedas –que se negó a rescatar a FTX tras ver sus cuentas– en 2018 decidió crear un Fondo de Activos Seguros para Usuarios (SAFU) que se nutre con el 10% de todas las comisiones de las operaciones. Un fondo que acumula ya 1.000 millones de dólares, según ha informado la propia compañía y en el que está dispuesto a inyectar más dinero para devolver la confianza al inversor.

Joaquim Matinero, abogado bancario y especialista en blockchain del bufete Roca Junyent, califica de buena la iniciativa de Binance para dar más seguridad al inversor: “quiere demostrar seguridad a los participantes y supone un golpe para devolver la confianza al inversor en criptoactivos”, explica. Aunque esta figura aún quede muy lejos de la cobertura que proporciona el Fogain.

Entre febrero y marzo de 2023 está previsto que se apruebe en Europa la regulación de los Mercados de Criptoactivos (MiCA). Sin embargo, no será hasta 2024 cuando se produzca la transposición al ordenamiento jurídico de los distintos países para su entrada en vigor.

Joaquim Matinero apunta que Europa está a la cabeza en una regulación que buscará potenciar la solvencia y la transparencia de los intervinientes. En Estados Unidos existe el proyecto de ley de criptomonedas Lummis-Gillibrand, llamada Ley de Innovación Financiera Responsable, como un primer intento de crear un marco regulatorio para la industria de activos digitales, aunque aún no se sabe cuándo cristalizará como ley. Esta misma semana, el presidente Joe Biden pedía una regulación global de las criptomonedas y el Congreso estadounidense tiene prevista su propia investigación sobre la caída de FTX, en un nuevo paso para la regulación del sector.

Respecto al escándalo FTX, Matinero considera que habrá que esperar a que se apruebe el concurso de acreedores del holding para identificar el agujero y luego compensar. “Personajes famosos y jugadores de la NBA ya han presentado una demanda, aunque aún es pronto para saber si los pequeños inversores van a percibir algo”. Considera también que el inversor español está avisado de los riesgos de estos mercados y destaca la circular de la CNMV que regula la publicidad de criptoactivos, un producto que en su opinión, no debería ser masivo. El control de la publicidad demuestra sin embargo no ser suficiente como arma regulatoria ante el fortísimo efecto llamada que aún conservan los criptoactivos.

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