Diversificación, energías verdes y transformación digital, claves en el futuro de Navantia

El presidente de la empresa pública admite que captar y retener al mejor talento es uno de los principales retos

Ricardo Domínguez, presidente de Navantia.
Ricardo Domínguez, presidente de Navantia.

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, ha avanzado este jueves algunas de las líneas maestras del que será a buen seguro el nuevo plan estratégico de la corporación y de cuyo contenido ya ha comenzado a dar cuenta a la representación de los trabajadores. Para la Navantia del futuro, Domínguez cree que hay que seguir trabajando en tres ejes fundamentales: la diversificación del negocio, las energías verdes y la transformación digital de la compañía. Todo ello sustentado en la importancia que da la empresa a la inversión en I+D+i y sin perder de vista el reto más importante que tiene por delante: captar y retener al mejor talento.

En una de las sesiones que periódicamente organiza el Clúster Marítimo, el máximo responsable de la empresa pública ha hecho repaso por los hitos más importantes protagonizados por la entidad en los últimos meses, entre los que ha destacado la reciente designación como licitador preferente (en la práctica, si nada se tuerce, virtual adjudicatario) junto a las empresas Harland & Wolff y BMT de un megacontrato para construir tres buques para la Armada de Reino Unido valorado en más de 1.800 millones de euros.

Domínguez ha destacado la importancia de este proyecto, ya que es la primera vez que la compañía española trabajará para la Armada británica, pero al mismo tiempo, ha eludido dar más detalles del mismo hasta que se firme el contrato, cuyo acto formal está previsto que se produca antes de que finalice el primer trimestre del año próximo.

El presidente de la empresa pública ha destacado la apuesta de la entidad por seguir avanzando en su internacionalización y cómo Navantia ya es referencia en numerosos países como Australia o Arabia Saudí, donde viene desarrollando desde hace más de 10 años importantes proyectos. "La calidad de nuestros productos y nuestro trabajo es lo que nos diferencia y eso es lo que hace que nos esté yendo bien en el ámbito internacional", ha explicado.

En este sentido, ha afirmado que la intención de la compañía es seguir colaborando y trabajando con todos los países donde sea viable operar, ya sea dentro de Europa o en otros países y al tiempo ha lamentado que en demasiadas ocasiones los concursos para optar a grandes contratos internacionales se alarguen mucho en el tiempo.

Precisamente al hablar de su presencia en el exterior, Domínguez ha vuelto a recalcar el mensaje de la compañía: "no renunciamos a la construcción civil, pero no haremos nada que nos lleve a pérdidas". Y es que a Navantia se le ha acusado en algunas ocasiones de estar abandonando el segmento de la construcción de grandes gaseros y querer solo dedicarse a la actividad que genera el mantenimiento de estos grandes buques.

Ricardo Domínguez ha sido claro: "la mayoría de esos barcos se construyen en otros países a unos precios a los que nosotros no podemos llegar y aunque no renunciamos, estudiaremos cada caso". Sin embargo, en el mundo de la Defensa eso no ocurre y Navantia ha logrado ser referencia por su tecnología, según ha recordado su presidente. Por ello, ha remarcado que no renunciarán a nada; ni a la construcción civil, ni mucho menos a la militar y tampoco al mantenimiento, conscientes que buena parte del valor de un contrato de construcción de cualquier barco lo da también su vida útil y el mantenimiento que requerirá. "Además de apostar por la tecnología de vanguardia y la máxima calidad, debemos conseguir ser eficientes económicamente", ha sentenciado.

Y precisamente relacionada con esa diversificación de líneas de negocio, Domínguez ha citado la reciente creación de Navantia Seanenergies, una nueva línea de negocio centrada en el impulso de las energías verdes, especialmente en energía eólica marina y en mercados emergentes como el hidrógeno verde y los gases renovables. A raíz de este movimiento, Navantia ha desembarcado en el capital de Enagás Renovable, adquiriendo un 5% de su capital social.

En cuanto a su transformación digital, proceso en el que lleva ya tiempo inmersa, Navantia desarrolla ya en buena parte de sus instalaciones nuevos procesos de producción prácticamente 100% digitales. "Tenemos que ser digitales si queremos seguir siendo competitivos, y para ello debemos actuar como elemento tractor de toda nuestra industria auxiliar para que todos avancemos a la misma velocidad", ha insistido Domínguez.

Para conseguir todos estos objetivos, avanzar en la diversificación, culminar la transformación digital y convertirse también en referencia en el sector de las energías verdes, el presidente de Navantia tiene claro qué es esencial: las personas. "En este mercado tan competitivo, marcado por las nuevas tecnologías, necesitamos nuevos perfiles, es necesario un nuevo talento y para poder retenerlo, debemos hacer a las empresas atractivas para que los jóvenes quieran trabajar en ellas", ha advertido. Fomentar aún más la formación profesional, las carreras stem e impulsar la presencia femenina son algunas de las claves, ya que Ricardo Domínguez se ha mostrado convencido que aunque la tecnología haga menos penosas algunas tareas, "en ningún caso sustituirá a las personas y esas personas han de saber manejar las máquinas".

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