Tribuna

La traca final

“Ganar es poder decir que nunca has abandonado”, George Sheehan

Un trader en la Bolsa de Nueva York.
Un trader en la Bolsa de Nueva York. REUTERS

Nos adentramos en la última parte del año en el que parece que los inversores se están agarrando a un clavo ardiendo con la ilusión de que los bancos centrales salgan a la ayuda de los mercados dado como ha iniciado el mes de octubre con sesiones anormalmente alcistas. Ya decía la canción, no me llames iluso porque tenga una ilusión, pero es que realmente los inversores son unos ilusos si piensan que los Bancos Centrales van a salir en ayuda del mercado ya que lo están diciendo claramente en todas las declaraciones: el objetivo es controlar la inflación, y seguirán actuando en la dirección de subidas de tipos, aunque para ello tengan que dañar la economía. Evitan decir la palabra recesión, pero parafraseando aquella película, “enemigo a las puertas”, se tiene una “recesión a las puertas”.

Como dijo Einstein “el mayor misterio del mundo es que resulta incomprensible” y así son las reacciones del mercado en este año, a veces incomprensibles, aunque todo tiene justificación para los economistas como señaló el sociólogo Lawrence J. Peter Definición de economista: es un experto que mañana sabrá explicar por qué las cosas que predijo ayer no han sucedido hoy.

Dejando los dichos aparte, adentrémonos en la realidad. La realidad es que la inflación es persistentemente alta, las subidas de tipos de interés para paliar la inflación van a tardar en hacer su efecto y mientras se logra provocará caída de crecimiento en las economías, camino a la recesión. A su vez hay que añadir los conflictos geopolíticos, principalmente la guerra de Rusia contra Ucrania. Este último acontecimiento acentuó la crisis de oferta energética, que como una pescadilla que se muerde la cola, provoca más inflación. No hay que olvidar la fortaleza del dólar que al pagarse la energía en dólares hace que la inflación sea más persistente en la Unión Europea.

Una parte muy importante de la subida de la inflación en Europa está propiciada por la subida de la energía, se calcula que entorno al 4% del 10% del IPC de la zona euro es debido al precio de la energía.

Todo ello lleva a recalcular el crecimiento económico en esta área geográfica a la baja, entrando ya la locomotora de Europa, Alemania, en recesión.

China, la segunda economía mundial, aunque está llevando políticas incentivadoras de su economía, tanto por el lado fiscal como monetaria, con bajadas de tipos, no parece levantar cabeza con continuas restricciones y confinamiento por Covid, que afectan a las principales áreas comerciales lo que hace tener problemas de en las cadenas de suministros. Tal será la situación que no se ha revelado cuanto creció esta economía en el tercer trimestre, cifras que estaban previstas publicarse antes del congreso del partido comunista chino. Si se quiere ver algo se podría decir que se ve una cierta recuperación del crédito.

Así las implicaciones que tiene esta situación en las inversiones, en los dos grandes grupos de activos son: por el lado de la renta fija, aumento de las rentabilidades de deuda, lo que implica caída de precios y esas rentabilidades negativas para los tenedores de renta fija, que por fin se darán cuenta que la renta fija no es fija.

Por el lado de la renta variable los mayores costes de materias primas, economía real, más el encarecimiento de los costes financieros junto con la menor demanda de sus productos por la ralentización económica harían que las empresas bajen sus beneficios futuros, sus márgenes y ventas, lo que cotiza con caídas en las cotizaciones de mercado.

Todas estas consecuencias de las actuaciones de los Bancos Centrales y situación geopolítica, ya las han venido descontando los mercados durante este año, así se han registrado caídas de doble dígito, tanto en los índices de renta fija como en los de renta variable. Se ha entrado en un mercado bajista con goteo de caídas diarias, salvo algún día de repuntes locos, de alta volatilidad, lo que demuestra la importancia de estar siempre invertido.

Con todo, la publicación de los resultados empresariales del tercer trimestre serán una prueba de la resistencia de las compañías al actual entorno, lo importante serán los objetivos a medio plazo que pronostiquen las compañías en sus informes.

Los analistas ya han comenzado a revisar las estimaciones de beneficios empresariales, aunque aún prevén crecimiento de ellos mismos.

El consenso de beneficio por acción para 2023 ha caído desde junio un 5% en Europa y un 1% en Estados Unidos. En Estados Unidos el consenso espera que el beneficio por acción suba un 2,6% este trimestre, un 7% menos que hace tres meses. Las previsiones para el cuarto trimestre y para el 2023 también se están revisando a la baja.

En los mercados bajistas de los últimos 35 años los analistas han tenido que recortar en Europa sus estimaciones de beneficios en un 12% en media, con lo cual aún quedarían revisiones adicionales. Por otro lado, los ciclos de recorte de beneficios antes de recesiones suelen durar 8 meses y los analistas ya viene recortando beneficios desde hace unos 4 meses. Históricamente se produce una subida de mercado 2 meses antes del fin del recorte de beneficios, con lo cual si la historia se repite el suelo de mercado estaría cerca. Los índices europeos ya están cotizando por debajo de recesiones anteriores.

Dado este descuento de expectativas económicas por el lado financiero, y los datos que se tiene de recesiones anteriores, queda a estas alturas la siguiente cuestión: ¿Se ha alcanzado ya el suelo de mercado?

Podría decirse que cuando los Bancos Centrales moderen la agresividad de subidas de tipos los mercados se tranquilizarán y se puede iniciar un repunte. ¿Cuándo va a suceder esto? La fecha se retrasa una y otra vez y quizás para fin del primer trimestre de 2023 lo veamos.

Por otro lado, aunque el sentimiento de los inversores es bajista, distintas encuestas de sentimiento muestran que los inversores están en un pesimismo extremo, lo que también podría ser indicativo de que el suelo de mercado está cerca.

No obstante, no se han registrado salidas de patrimonio del mercado, con lo cual los inversores aún están aguantando. Se dice que el mercado llegará a una capitulación cuando los inversores pequeños salgan del mercado, cosa que aún no ha sucedido.

Por lo tanto, no se sabe cuándo va a llegar el suelo de mercado y el estar esperándolo puede hacer que se pierdan oportunidades. De hecho, diversos estudios señalan que Una cartera de 10.000 USD invertidos en el S&P500 durante 15 años, generó un valor de mercado al final del periodo de 41.100 dólares. Una cantidad que se reduce en algo más de 22.000 dólares con solo perderse los 10 mejores días del mercado (un 54% menos), lo que subraya la importancia de estar siempre invertido.

¿En qué se estará invertido?

En renta fija, aún quedan los impactos de las subidas efectivas de tipos oficiales y la tensión que producirá en mercado la falta de compradores con la retirada de los bancos centrales. En Estados Unidos en la deuda pública ya se están registrando rentabilidades atractivas, en los plazos más cortos, mientras que en la Unión Europea aún queda recorrido.

En Renta Variable. las valoraciones han sufrido unas bajadas significativas sobre todo en Europa, dejando al índice cotizando por debajo de su media histórica en términos de PER. No así en Estados Unidos, que, aunque con caídas aún están cotizando en múltiplos por encima de su media. Se estaría en sectores que mejor se adecuan a este escenario de cambio, es decir:

- sectores que se apoyan en esta subida de precios (sector energía y recursos básicos),

- aquellas empresas que tengan poder de fijación de precios (sector lujo, sector de servicios a empresas),

- sectores que se beneficien de la subida de tipos (sector financiero),

- sectores con alta y consistente rentabilidad por dividendo

- no nos olvidemos del sector tecnológico que siempre ha de estar presente en mayor o menor medida.

Normas
Entra en El País para participar