La depreciación de activos financieros mundiales ya supera este año a la de la crisis de 2008

La renta variable y la fija se han devaluado en más de 37 billones de euros

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La actual crisis financiera no ha tenido aún un momento crucial como fue la quiebra del banco Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008. De hecho, casi nadie habla todavía de crisis financiera. Y sin embargo, la devaluación de inversiones que se está viviendo en todo el mundo supera ya a la que ocurrió entonces. Entre los mercados bursátiles y los de deuda, la depreciación suma más de 37 billones de euros.

Un empleado de Lehman Brothers abandona la sede del banco el día de su quiebra.
Un empleado de Lehman Brothers abandona la sede del banco el día de su quiebra.

En el peor momento de la crisis de 2008, la pérdida de valor agregada de acciones y bonos fue de 22 billones de euros, según los datos de la agencia Bloomberg. La gran diferencia entre entonces y ahora es lo sucedido con la deuda soberana. En aquel momento, la renta variable se desplomó incluso más que ahora. Pero los bonos aguantaron, incluso algunos se revalorizaron.

En esta ocasión, el desencadenante de la crisis ha sido la decisión de los bancos centrales de subir los tipos de interés para tratar de contener la inflación. Eso ha hecho que los bonos gubernamentales y el crédito privado hayan registrado una depreciación como no se veía en ochenta años.

La carnicería que han sufrido los mercados financieros está siendo brutal. Sin prácticamente ningún activo en el que poder encontrar refugio. Y lo peor es que la mayoría de casas de análisis creen que las cosas aún pueden ir a peor.

La Bolsa de Estados Unidos es una de las que registra las peores caídas. El índice S&P 500 –que resume la cotización de las 500 cotizadas más importantes del país– acumula en 2022 un desplome de casi un 24%. El índice tecnológico Nasdaq se ha dejado ya un 32%.

En Europa, casi todos los mercados pierden ya más del 20% en el año. Con la excepción de Reino Unido, donde las pérdidas no llegan aún al 6%. Y entre las emergentes la Bolsa china pierde un 26%, la de Corea del Sur un 28% y la de Singapur un 15%.

Robert Lind, economista del gigante estadounidense Capital Group, explica que “nos encaminamos hacia una recesión, tanto en Estados Unidos como en Europa, la incógnita es la profundidad y duración que va a tener”.

¿Dónde ha habido algún refugio?

  • Petróleo. El precio del barril de crudo ha subido en el ejercicio un 8,8%. Una gran noticia para las petroleras, y para aquellos inversores que apostaron por este activo a principios de año. Pero una mala noticia para la inflación y para la economía mundial. El encarecimiento de los precios de la energía ha sido uno de los principales desencadenante del alza masiva de precios que ha obligado a actuar a los bancos centrales.
  • Materias primas. Algunos productos, como el trigo, el maíz, el níquel o el hierro, también acumulan revalorizaciones en lo que va de año. Sin embargo, a medida que se va enfriando la economía mundial, también se van moderando las subidas.
  • Brasil. Muy pocos mercados bursátiles han logrado esquivar las caídas este año. Una de las excepciones es la Bolsa de Brasil, que se revaloriza un 11% en 2022, gracias a la exposición de sus compañías al mercado de materias primas. También está en positivo la Bolsa de Indonesia (+22%).

La fuerte corrección que han vivido las Bolsas desde enero de 2022 podría hacer creer que lo peor ya ha pasado. Pero son muchos quienes no lo ven así. Paul O’Connor, jefe de inversiones multiactivos de la firma Janus Henderson, considera que “los mercados aún no han descontado adecuadamente los problemas que van a vivir las empresas con las futuras alzas de tipos y la desaceleración económica”.

Deuda

En deuda soberana, las caídas han sido también colosales, afectando a todo tipo de inversores, desde pequeños clientes conservadores a grandes aseguradoras, que suelen invertir en bonos.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) fue quien empezó con las subidas de tipos. Su política monetaria ha provocado que los bonos del Tesoro estadounidense se hayan depreciado de media un 14%. En la deuda cotizada emitida por empresas la depreciación ha sido aún mayor, del 21%.

“Ese ha sido uno de los dramas de este periodo, que no vale salir de la Bolsa y comprar bonos para protegerse, como en otras crisis. En esta ocasión no ha habido ningún activo seguro”, recuerda O’Connor.

Incluso el oro, considerado tradicionalmente como el activo refugio por excelencia, acumula una depreciación de más del 8% en el año. Por no hablar de las criptomonedas, que también prometían descorrelacionarse del mercado. En lo que va de año, el bitcóin ha caído un 59%.

Aunque en la retina aún no tengamos una imagen como la de los directivos de Lehman Brothers cargando con sus cajas, los efectos de la crisis actual son tanto o más graves como los de la crisis de 2008.

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