Los fondos españoles sufren en 2022 las peores rentabilidades en 20 años

Supone una pérdida de patrimonio de 15.500 millones de euros

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El año 2022 está siendo especialmente duro para los mercados financieros. Los dueños de fondos de inversión españoles han perdido, por término medio, un 4,88% de lo invertido. Se trata del peor arranque de ejercicio desde 2002, cuando estalló la burbuja de las puntocom. En esta ocasión, el impacto está viniendo tanto por el lado de las acciones como por el de los bonos.

Los datos divulgados por Inverco, la asociación de las gestoras de fondos, revelan que la depreciación de las Bolsas y de los mercados de deuda, ha provocado un retroceso de 15.500 millones de euros en el patrimonio de los fondos españoles en lo que va de ejercicio. Si se suma una estimación del impacto del dinero que los españoles invierten en fondos de inversión internacionales (aún no hay datos definitivos), las pérdidas estarían superando ya los 26.000 millones de euros.

La última vez que hubo unas caídas tan bruscas en los fondos españoles, en 2002, estas estuvieron totalmente concentradas en los fondos de Bolsa, que arrastraron caídas de entre el 15% y el 25%. Sin embargo, en aquella ocasión los fondos conservadores, donde se concentran la mayoría de los pequeños inversores, ofrecían rendimientos positivos.

Esta vez el panorama de fondos pinta oscuro de forma generalizada. Todas y cada una de las categorías de fondos están en números rojos en 2022. Los bonos han ido casi tan mal como las acciones, pese a ser percibidos como más seguros.

El drama de los fondos superventas

  • BBVA. Los dos mayores fondos de la gestora de BBVA pertenecen a la gama Quality. El Quality Inversión Conservadora tiene un patrimonio de 7.600 millones de euros. En lo que va de año sus partícipes han perdido un 3,88% de su inversión. El Quality Inversión Moderada, con 8.875 millones de euros de patrimonio, se deja en el año un 5,6%.
  • CaixaBank. Tras la absorción de Bankia, el grupo heredó uno de los fondos de inversión más grandes del mercado, el Bankia Soy Así Cauto, con más de 5.000 millones de euros de patrimonio en la actualidad. El vehículo, ya con la nueva marca, pierde en lo que va de ejercicio un 7,4%. El rendimiento medio anual en los cinco últimos cinco años ha sido del -0,5%.
  • Santander. Su mayor fondo es el Santander Gestión Global Equilibrado, con casi 8.800 millones de euros bajo gestión. En lo que va de año, sus partícipes han perdido un 9,91% de lo invertido.

Así, los fondos de renta fija pierden en lo que va de año un 3,81%, prácticamente lo mismo que los fondos de renta variable española. Y en los fondos de renta fija mixta (que llevan una pequeña parte de Bolsa), la caída es del 5,6%. Más que los fondos puros de Bolsa internacional (-5,21%).


Los bancos centrales

¿Cómo puede haber esta crisis en las Bolsas si Estados Unidos está con pleno empleo y no hay recesión en Europa? La explicación está en la inflación, que tras la pandemia se ha convertido en un fenómeno persistente y preocupante. Durante muchos años los bancos centrales han mantenido muy bajos los tipos de interés para espolear las economías. Ahora, en cambio, tienen que subir tipos de forma brusca para contener los incrementos descontrolados de precios.

Las subidas de tipos tienen dos efectos: enfrían la demanda y la economía –lo que daña la renta variable– y provoca la depreciación de los bonos soberanos y corporativos. Por eso se han visto afectados todo tipo de fondos.

Lo peor de este escenario es que nada apunta a que vaya a mejorar en lo que queda de año. La inflación sigue disparada y no está nada claro que haya tocado techo. En la eurozona, cerró agosto con una tasa interanual del 9,1%, récord absoluto. Mientras no se contengan los precios, los bancos centrales tendrán que seguir mandando señales de firmeza sobre las subidas de tipos, lo que seguirá dañando la economía y los bonos.

Además, el conflicto con Rusia augura un otoño y un invierno con los precios del gas y el petróleo muy altos, y también el de la electricidad, lo que va a impactar sobre los costes de producción de muchas empresas europeas.

Ante este escenario, varias firmas de análisis e inversión, como BlackRock o Credit Suisse, están recomendando a sus clientes reducir el riesgo que tienen en sus carteras. Normalmente, la fórmula sería aumentando la renta fija, pero esta vez tampoco puede ser la salida definitiva. Tampoco aumentar el efectivo en cartera, puesto que la inflación acaba carcomiendo la rentabilidad real. Solo queda, pues, priorizar las compañías de máxima calidad y a los mejores emisores de deuda, y esperar a que pase el chaparrón.

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