Las cien empresas familiares del IEF pagaron 3.000 millones en impuesto sobre sociedades

La reforma del Gobierno impedirá compensar la mitad de las pérdidas de filiales en grupos consolidados

Andres Sendagorta, presidente del Instituto de la Empresa Familiar.
Andres Sendagorta, presidente del Instituto de la Empresa Familiar.

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Andres Sendagorta, ha hecho una encendida defensa de las empresas familiares durante la inauguración del vigesimoquinto congreso del IEF, que se celebra en Cáceres. “Cuando a las empresas familiares les va bien, a España le va bien. Porque representamos, con modestia y legítimo orgullo, una parte muy importante de la economía española. Solo las 100 empresas que componen el IEF pagaron 3.000 millones en impuesto sobre sociedades y 5.200 millones en contribuciones sociales. Imaginaos si a esas 100 empresas les sumamos los datos de las otras 1.500 empresas que hay en las 18 asociaciones territoriales”, ha asegurado en su discurso.

Sendagorta evitó realizar ninguna valoración sobre el actual debate sobre los impuestos, marcado por las supresiones del impuesto de Patrimonio en Madrid o Andalucía (comunidades gobernadas por el PP) o la deflactación (la adecuación del impuesto a la inflación) del IRPF prevista para el año que viene en ambas comunidades autónomas, a lo que respondió el Gobierno con una reforma fiscal con dos grandes cambios: un nuevo impuesto a la riqueza que lo abonarán los contribuyentes con una riqueza neta de más de 3 millones de euros en la base liquidable y la limitación temporal para grandes grupos consolidados que les impedirá compensar la mitad de las pérdidas de sus filiales en el impuesto sobre sociedades en 2023. Solo esta segunda medida afectaría a 3.600 empresas y supondrá una recaudación extra de 2.500 millones de euros.

Al igual que sus antecesores en el cargo, el presidente del IEF respaldó la necesidad de apoyar y contar en el tejido industrial de España no solo con pymes, si no también con grandes empresas. “Más allá de que la empresa debe aspirar a crecer, las empresas familiares no son solo pequeñas empresas y no solo las empresas pequeñas son buenas. Hay que defender la importancia de tener empresas familiares grandes que puedan acometer con solvencia todos los retos de hoy”. En esta línea, el presidente de KPMG en España, Juanjo Cano, reclamó en el mismo foro que no se demonice a los empresarios "porque su vocación es la de crecer, crear empleo y generar valor".

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