Las empresas familiares confrontan su aportación con el alza fiscal del Gobierno

Las cien empresas del IEF pagaron 3.000 millones en Sociedades. No podrán compensar parte de las pérdidas de filiales

Andres Sendagorta, presidente del Instituto de la Empresa Familiar.
Andres Sendagorta, presidente del Instituto de la Empresa Familiar.

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Andrés Sendagorta, hizo ayer una encendida defensa de las empresas familiares durante la inauguración del vigesimoquinto congreso del IEF. “Cuando a las empresas familiares les va bien, a España le va bien. Porque representamos, con modestia y legítimo orgullo, una parte muy importante de la economía española. Solo las 100 empresas que componen el IEF pagaron 3.000 millones de euros en el impuesto de sociedades, y 5.200 millones, en contribuciones sociales en 2021. Imaginaos si a esas 100 empresas les sumamos los datos de las otras 1.500 empresas que hay en las 18 asociaciones territoriales”, aseguró en su discurso.

Pese a todo, Sendagorta evitó realizar valoraciones explícitas sobre el actual debate impositivo, marcado por las supresiones del impuesto de Patrimonio en Madrid o Andalucía (comunidades gobernadas por el PP) o la deflactación (la adecuación del impuesto a la inflación) del IRPF prevista para el año que viene en ambas comunidades autónomas. A ello el Gobierno ha respondido con una reforma fiscal con dos grandes cambios: un nuevo impuesto a la riqueza, que lo abonarán los contribuyentes con una riqueza neta de más de 3 millones de euros, y la limitación temporal para grandes grupos consolidados, que les impedirá compensar la mitad de las pérdidas de sus filiales en el impuesto sobre sociedades en 2023. Solo esta segunda medida afectaría a 3.600 empresas, muchas de ellas de origen familiar.

Malas previsiones

Más allá del debate tributario, los más de quinientos empresarios familiares reunidos en Cáceres emitieron ayer un diagnóstico unánime sobre la economía española: el enfriamiento es un hecho. En una encuesta realizada por la mañana, el 58% vaticinó que el crecimiento económico en España durante el próximo ejercicio será “frágil” y sin creación neta de empleo, mientras que otro 40% apostó por un “moderado” aumento de la actividad económica con una limitada creación neta de empleo.

Estos vaticinios se quedan muy lejos de las previsiones del Ejecutivo, que auguran un alza del PIB del 2,7% para 2023. Preguntados por una valoración respecto a la actual situación económica, en la que podían otorgar una puntuación entre 0 y 9 puntos, los encuestados asignaron una cifra de 4,59 puntos, la cifra más baja desde 2020.

El pesimismo que rezuma la encuesta en el ámbito macroeconómico se torna en cierto optimismo en las previsiones económicas de las empresas. Una aparente contradicción que se explica por el elevado grado de internacionalización de las empresas familiares. Un 48% auguró que mejorarán respecto a este ejercicio, lo que supone un incremento de 18 puntos porcentuales respecto a 2021, mientras que un 39% constató que obtendrá la misma cifra de negocio que en 2022 y solo un 13% anticipó una bajada de la facturación. En el caso del empleo, el 56% de los encuestados anticipó que lo mantendrá, solo un 9% constató que lo reducirá y un 35% confirmó que ampliará sus plantillas.

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