Recetas para transitar a un mundo empresarial nuevo

Directivos y empresarios debaten sobre los retos para afrontar uno de los momentos de mayor incertidumbre

Piden reforzar el sector industrial y formar parte de la solución

El rey Felipe VI ha asistido al XXI Congreso de Directivos CEDE, organizado por Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa.
El rey Felipe VI ha asistido al XXI Congreso de Directivos CEDE, organizado por Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa.

La transición hacia un mundo nuevo, marcado por los cambios demográficos, un incierto panorama empresarial, económico y social, el cambio climático, tensiones sociopolíticas así como una creciente desigualdad. Este último es uno de factores más preocupantes, al menos para el presidente de la Fundación La Caixa y de Fundación CEDE, organizadora del XXI Congreso de directivos, celebrado este jueves en Bilbao Exhibition Center (BEC), situado en Baracaldo (Vizcaya): “no podemos permitir que la desigualdad se haga insoportable y rompa las costuras sociales y políticas que tanto nos ha costado tejer”.

Los empresarios y directivos españoles tienen retos complicados, ya que “afrontamos una coyuntura económica débil a corto plazo, y grandes retos estructurales a medio plazo”, agregó Fainé, quien animó a una mayor colaboración del sector público y privado para salir del atolladero. Porque “las empresas no son el enemigo a combatir de la economía española, sino que forman parte de la solución”.

También lo manifestó el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien destacó el papel de las empresas dentro de la situación geopolítica del mundo, que “van por delante de las decisiones políticas”. Y citó el caso de las empresas industriales que llevan haciendo innovación dentro de la energía. Para José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, las claves pasan por la digitalización, la sostenibilidad, la formación, la expansión internacional y emprendimiento.

“Lo más importante son las empresas y la cooperación público y privada, hay condiciones para que realmente esto vaya bien”, aunque también defendió como hecho decisivo que las empresas adquieran músculo, de tamaño y financiero, dado que la mayor parte del tejido empresarial lo conforman pequeñas y medianas empresas. El tamaño importa. Lo manifestó también Héctor Flórez, presidente de Deloitte, que instó a reindustrializar España, “es importante para atraer talento, capital e invertir en tecnología, pero hay limitaciones normativas a la creación de las empresas”, por lo que es importante establecer un plan de reestructuración global en España.

La innovación es la vía más efectiva para que una empresa se diferencie de sus competidores para obtener más rentabilidad y sobrevivir. “Como directivos, la innovación debería estar en la parte superior de nuestra lista de prioridades, y el afán innovador se debe extender por todos los departamentos de las empresas y llegar a todos los empleados”, añadió Fainé, que recibió, como viene siendo costumbre desde 2001, al rey Felipe VI.

Otro de los problemas a atajar es la productividad, que entronca con el tamaño de las empresas, sensiblemente inferior al de otros países europeos de referencia. “Conviene que nuestras empresas crezcan para que se hagan más productivas, ya que pueden encontrar grandes oportunidades de crecimiento sin necesidad de salir del continente, “en Europa”.

En la apuesta por la industria también ahondó Josep Sánchez Llibre, vicepresidente de conservas Dani y presidente de Foment del Treball, quien cree que los fondos de recuperación europeos deberían servir para reforzar el tejido empresarial, con el fin de ser más competitivos y atajar las desigualdades dentro de España. De la misma opinión es Clara Arpa, consejera delegada de Arpa Equipos Móviles de Campaña, quien aseguró que la industria tiene mucho que decir en esta crisis, y debería coger el mando, dado que está acostumbrado a los cambios. También soltó la idea de que la falta de formación es la que alimenta la desigualdad. “Hay grandes carencias, y en este sentido, debería haber más mujeres en el mundo de la ciencia”.

La tecnología es el motor que mueve el mundo, tal y como destacó José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica, “pero debe ser escalable”, de manera que no incremente las desigualdades, ya que parece que la “gente que no está conectada se está perdiendo algo”. Y en esto la formación es fundamental, porque se quiere o no, “el mundo se va a volver inmersivo”. La tecnología puede ayudar a trasformar la relación con los clientes y la forma de comercializar los productos y servicios. “Pero todo puede irse al traste si los clientes perciben un mal servicio. No se puede perder la proximidad con el cliente, porque el afán de servir debe ser prioritario al afán de vender”, concluyó el presidente de CEDE.

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