Bruselas contra el TTF: por qué la UE no quiere la principal referencia en el mercado del gas

El TTF, el valor principal para el gas del continente, enfrenta un mercado más diversificado y una infraestructura al límite de su capacidad

Bruselas contra el TTF: por qué la UE no quiere la principal referencia en el mercado del gas

Tiempos de crisis requieren medidas desesperadas. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, ha dedicado la mayor parte de su discurso del Estado de la Unión a la crisis energética que vive el bloque comunitario. Entre un resumen de medidas y buenas intenciones, muchas a la espera aún de precisiones técnicas, un acrónimo se coló para el desconcierto de la mayor parte de los europeos: el TTF, el índice de referencia en el mercado del gas. El Ejecutivo comunitario ha llamado a una reforma del mismo, un paso adelante en una mayor intervención estatal en los mercados energéticos.

¿Qué representa el TTF y por qué es tan importante para Europa?

TTF, que significa Facilidad de Transferencia de Títulos, es el índice holandés que se utiliza como punto de referencia para el precio del gas en Europa. La elección no es casual o arbitraria: el 73% del volumen total de gas que llegó en 2021 a Europa era negociado en Países Bajos. Esto no fue siempre así hasta 2015-2019, en que superó al mercado británico (NBP) como el valor principal del continente.

La popularidad del mercado holandés tiene mucho que ver con los cimientos técnicos que hoy lo ponen en el centro de la escena. “El TTF se convirtió en la referencia más líquida y comercializada de Europa gracias a una abundante infraestructura con mucha capacidad disponible en todos los interconectores, fácil acceso al mercado global de gas natural licuado (GNL), sólida capacidad de almacenamiento subterráneo y bombeo de gas desde Groningen (la mayor reserva de este hidrocarburo en Europa) ”, destaca Greg Molnar, analista de la Agencia Internacional de Energía.

Se trata de un mercado "virtual", que no está localizado físicamente en un único sitio, a diferencia de su homólogo estadounidense, el Henry Hub. En Estados Unidos, los contratos de futuros tienen fijado además de precio, localización: el suministro transita por una serie de conexiones interestatales que están situadas en el estado de Luisiana, al este de Nueva Orleans. El TTF, por el contrario, toma en cuenta el gas que entra a los 50 puntos de acceso al sistema interconectado holandés. Estas entradas permiten el ingreso desde gasoductos, buques de GNL y reservas locales, pero no existe un punto único central.

¿Cuál es el problema con el TTF?

A pesar del interés de compradores y vendedores, el precio del TTF se ha triplicado en el último año. La principal crítica de Von der Leyen es que el TTF no se ha adaptado a un mercado de gas europeo que “ha cambiado drásticamente”. Los datos la avalan: el bloque ha recibido hasta agosto un 65% más de suministro de GNL que llegan al continente por vía marítima. Este aumento busca compensar el descenso de la llegada de gas ruso a través de gasoductos, que representó en 2021 el 35% de la importación total y hoy solo alcanza el 20%

Al cambiar las fuentes suministro que llegan a la Unión Europea y en particular a Países Bajos, la infraestructura holandesa está operando a niveles máximos. En particular, la capacidad local de regasificación de GNL está por encima del 90% de su capacidad. Como el TTF solo considera el suministro ya presente en la red de Países Bajos, cualquier tipo de limitación afecta directamente la oferta disponible y, por ende, el precio en todo el bloque,

Fuentes del sector en España, país que cuenta con el 35% de la capacidad europea de almacenamiento de GNL, destacan este cuello de botella y su impacto para todo el bloque. “El índice está lastrado por la congestión existente para transportar gas al centro-este de Europa”, afirman.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, también criticó a comienzos de mes contra el TTF holandés ya que solo representa una parte del total del mercado de gas europeo pero su volatilidad afecta a todo el bloque. “Está en máximos históricos y ya no responde a un equilibrio oferta-demanda”, afirmó Reynés.

El problema es que, a pesar de la falta de infraestructura disponible en otros países comunitarios, la posición predominante del TTF lleva a que los transportistas de GNL utilicen el TTF como índice de referencia o vinculen sus precios a él, incluso si necesitan entregar gas en otros lugares de Europa que cuentan con sus propios mercados locales. El 62% de los contratos para la negociación de GNL utiliza el TTF como variable, según datos de la agencia financiera S&P Global Commodity. Es decir, lo que le suceda a este índice afecta directamente a los buques que llegan a la región.

¿Existen otras alternativas?

En 2021, el 73% del volumen total de gas que llegaba a Europa era negociado en Países Bajos, aunque esto no significa que no haya otras alternativas en el continente. La negociación en el mercado holandés supera ampliamente la demanda interna de este país, que solo representa el 1% del total comerciado, pero también la europea en general, que alcanza solo el 10% del volumen negociado.

Desde la SEDIGAS, la Asociación Española del Gas, apuntan que el TTF “sólo responde para provocar estímulos a la reducción y restricción de la demanda interna del centro de Europa”. La patronal considera que el índice está desacoplado de los precios GNL internacional, como el índice JMK de los mercados asiáticos, así como del PVB español, PEG francés, y otros indicadores europeos.

El centro de estudios Oxford Energy afirma, que más allá de los índices de Países Bajos y del Reino Unido, existen otros 9 mercados relevantes en la región, aunque distingue entre "activos" y "pobres".

Aunque con mucha menor liquidez, menos oferentes y menos incentivos a participar, los mercados más pequeños como el español han llegado a registrar una fuerte diferencia de precios con el TTF. Fuentes de SEDIGAS apuntan que ese ‘spread’ puede ha llegado a alcanzar los 100 euros, tanto en el mercado al contado como en los futuros a un mes.

¿Qué otras opciones puede ensayar la UE?

La Comisión Europea planea crear un punto de referencia para el gas natural licuado (GNL) para establecer precios justos y basados en el mercado para las importaciones de gas, según múltiples agencias internacionales. Esta decisión busca aliviar las diferencias de precios entre los diferentes centros de gas del bloque, reducir la volatilidad del mercado y capturar mejor la infraestructura disponible de los 27.

Bruselas pretende un parámetro "paralelo y más armonizado", que reúna "los diferentes índices de la UE para las transacciones mayoristas". Esta decisión representaría "mejor las realidades de los mercados". Esto no requeriría crear indicadores nuevos, sino darle mayor relevancia a los ya existentes. 

Los documentos de la Comisión Europea destacan que nada obliga a los operadores a negociar en el mercado virtual de Países Bajos, aunque la credibilidad del intercambio y el funcionamiento estable han permitido dotar al sistema de cierta estabilidad, incluso en momentos de crisis. Un cambio precipitado de las reglas de juego podría hacer que las distintas partes del mercado se vuelquen hacia operaciones OTC (fuera del mostrador), pero a riesgo de reducir la transparencia.

SEDIGAS apunta que es “necesario encontrar una alternativa, otro índice de mercado que sea líquido y presentativo del precio mundial del GNL”. Desde la organización alertan que “no podemos no tener nada”, ya que esto alimentaría que los precios se fijen de manera arbitraria.

Otras fuentes del sector energético destacan que la creación de uno o incluso varios nuevos índices puede ser una solución, pero solo a mediano plazo, y alertan que debe analizarse en detalle con la industria.

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