Aprender a sobrevivir en tiempos de incertidumbre

Cambia el tipo de persona que realiza cursos de supervivencia

La epidemia, los fenómenos naturales y la guerra son algunos motivos que llevan a los alumnos a inscribirse

Aprender a sobrevivir en tiempos de incertidumbre

"Antes veíamos la supervivencia en la tele, como muy distante. Ahora nos está llamando a la puerta. Así de rotundo se muestra Ignacio Ortega, instructor jefe de la Escuela Española de Supervivencia, antes de enumerar varios de los fenómenos que, en su opinión, han hecho que se haya producido un cambio en el tipo de persona que solicita los cursos de su empresa. “La guerra, la epidemia, Filomena, las inundaciones o el posible gran apagón han provocado un poco más de estrés en la sociedad y los ciudadanos quieren formarse”, asegura.

 “Antes, las personas que venían estaban relacionadas con el medio rural o se movían en la naturaleza y tenían la necesidad de aprender técnicas para sobrevivir en el caso de estar perdidos en el campo. Ahora se nota que más que por hobby, los alumnos, muchos de los cuales viven en ciudades, hacen el curso porque ven que es una necesidad aprender estas técnicas”. Para ello no es necesario ser “como un miembro de un comando de operaciones especiales”, aclara Ortega. “Es uno de los mitos que queremos romper, porque la supervivencia no debe estar limitada para personas con unas condiciones físicas muy buenas. Debe ser para todo tipo de edades y condición”, añade.

Un punto en el que coincide con Jokin Pallarés, director técnico de la escuela de supervivencia Kodiak, donde enseñan desde a miembros de la Unidad Militar de Emergencia hasta a niños. “El cliente ha cambiado en general, aunque para nosotros un poco menos porque el nuestro siempre ha sido un poco diferente. Nos distanciamos de otras escuelas porque, más que el tema militar, nos basamos en los abuelos, en los oficios tradicionales, cómo vivía la gente antes. No hay nada nuevo. Hay que saber cultivar un huerto, mover el agua, trabajar la leña...”, explica Pallarés.

También notaron un incremento y cambio en North Vivor, cuyo director de formación, Roberto Orosa, señala que, tras el confinamiento, mucha gente sintió la necesidad de estar en contacto con la naturaleza. Orosa nombra, además, una “tendencia muy al alza últimamente”, la de los llamados preppers. “Personas que se preparan para el caso de que haya una emergencia urbana, puesto que vivimos principalmente en ciudades, ya sea un apagón general, un corte de suministro de gas o una falta de alimentos. Es gente que tiene su pequeña despensa, su radio dinamo, pilas, sus elementos de supervivencia y su mochila de 72 horas [con lo necesario para sobrevivir ese tiempo mientras cambia su ubicación por un refugio seguro]”.

A este respecto, Pallarés recuerda que lo fundamental, “lo primero de todo”, es el agua. “Es el bien que más se necesita y hay que aprender a filtrarla y potabilizarla. De nada sirve toda la comida que tengas en casa si te quedas sin agua. La gente tiene muchas ideas y muy buenas, pero tienen que saber ordenarlas, que es lo primero que hacemos en los cursos”, añade.

Entre sus alumnos, el director técnico de Kodiak ha notado “que, de repente, en los últimos años, con los acontecimientos que han pasado, han despertado” y han visto que son más vulnerables de lo que les parecía. “Somos unos inútiles” es una de las frases que más le repiten los asistentes a los cursos.

Además de técnica para saber desenvolverse en una situación complicada, ya sea en la naturaleza o en la ciudad, en las lecciones que imparten en North Vivor se da mucha importancia a la psicología de supervivencia. “El saber gestionarla y enfrentarnos a ella también vale ante una emergencia o una situación de estrés en la ciudad o en el trabajo”, explica Roberto Orosa, que, además, asegura que ha notado un cambio de mentalidad en muchas personas que las lleva a acercarse a este tipo de cursos. “Mientras que antes pensábamos esa frase tan española de ‘malo será que pase’, desde hace tres años, después de una pandemia, volcanes, terremotos, incendios, inundaciones... ya pensamos, ‘si pasa, por lo menos estoy preparado”.

Normas
Entra en El País para participar