Los retos de Liz Truss (o la maldición del ganador)

Los recortes de impuestos a los que se ha comprometido la nueva primera ministra británica no serán suficientes para evitar la recesión

L a nueva primera ministra del Reino Unido, Liz Truss, se enfrenta a la enorme tarea de liderar el Reino Unido a través de un periodo particularmente difícil. Se enfrentará a numerosos retos: la inflación, que actualmente es del 10,1% y pronosticamos que alcanzará un 13% antes de final de año; los precios de la energía aumentarán un 80%, a 3.564 libras en octubre y más en 2023; la situación podría empeorar aún más si Rusia mantiene el corte de suministro de gas a Europa este invierno. Además, las huelgas de transporte están teniendo un gran impacto en la actividad económica, hay probabilidad de que el Reino Unido entre en recesión en el cuarto trimestre y el gasto público se ha estirado tras la pandemia: las áreas clave que enfrentan fuertes demandas de gastos adicionales incluyen el Servicio Nacional de Salud (NHS), la educación y la atención social. Sin olvidarnos de las realidades económicas del Brexit, que son un reto importante.

La fiscalidad ha sido un campo de batalla clave en esta carrera. Ambos candidatos expresaron su preferencia por ver reducidos los impuestos, pero sus respectivas propuestas diferían: Truss promocionaba los recortes de impuestos como un apoyo para los hogares durante la crisis del coste de la vida, propuso grandes recortes tanto para los hogares como para las empresas, así como revertir el aumento reciente del Seguro Nacional y un aumento planificado del impuesto de sociedades y de salud y atención social. Las políticas de Truss ascienden a alrededor de 40.000 millones de libras por año, lo que supondría un 1,7% del PIB, y harían que la proporción de impuestos sobre el PIB continuara aumentando, pero a un ritmo más lento que el pronosticado por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria en marzo. También se comprometió a eliminar los gravámenes verdes, lo que reduciría el límite del precio de la energía en 159 libras por un valor de alrededor de 4.000 millones de libras esterlinas.

Truss ha establecido planes ambiciosos, pero no está claro cómo se financiarán. Las finanzas públicas disponen de un margen de maniobra de 30.000 millones de libras esterlinas en relación con el objetivo fiscal actual. Con los precios más altos, y a pesar de la presión a la baja sobre las tasas de crecimiento real, se espera que el PIB nominal y los ingresos del Gobierno sean más altos de lo previsto en marzo. Sin embargo, al mismo tiempo, los tipos de interés más altos y la inflación harán crecer el gasto público. Los pagos de intereses de la deuda han aumentado considerablemente en los últimos meses, ya que los gilts vinculados a índices representan casi el 25% de toda la deuda pública del Reino Unido.

Es probable que Truss vaya camino de reducir el margen fiscal para pagar los recortes de impuestos, lo que aumenta el riesgo de que no se alcance el último conjunto de objetivos, pero, cuando se enfrente a la realidad de una perspectiva de crecimiento débil combinada con tipos de interés más altos y costes de endeudamiento del Gobierno, puede tener dificultades para mantener los recortes de impuestos prometidos.

El Reino Unido también se enfrenta a un desafío en torno al Brexit y el protocolo de Irlanda del Norte. Antes de las primarias, el Gobierno, e incluso la propia Liz Truss, presentó el proyecto de ley del protocolo de Irlanda del Norte a la Cámara de los Comunes. El proyecto de ley otorga al Gobierno facultades para cambiar unilateralmente partes del protocolo de Irlanda del Norte, que se acordó junto con el acuerdo de retirada del Brexit con la Unión Europea firmado en enero de 2020. La UE siempre ha dejado clara su oposición y ha iniciado procedimientos legales contra el Reino Unido, tomando medidas para evitar que el Reino Unido acceda a programas clave de ciencia e investigación como Horizon Europe. Si el proyecto de ley avanza y se convierte en ley, es probable que la respuesta de la UE se intensifique.

A pesar de hacer campaña a favor de Permanecer durante el referéndum del Brexit, Liz Truss se ha convertido en una defensora del Brexit y en una pieza clave en las negociaciones del Brexit y en la introducción del protocolo de Irlanda del Norte.

Ahora, esperamos que el crecimiento del Reino Unido ascienda a un 3,6% en 2022 y un -0,4% en 2023, con la economía entrando en recesión a medida que el aumento de los precios pesa sobre los ingresos reales. Anotamos tres trimestres consecutivos de crecimiento negativo desde el cuarto trimestre de 2022 hasta el segundo trimestre de 2023. La creciente presión de los precios del gas y un repunte en los efectos de segunda ronda están configurados para que la inflación aumente aún más y pronosticamos un incremento del IPC del 9,4% en 2022 y del 9% en 2023.

Los planes propuestos por Liz Truss podrían ver un crecimiento de alrededor de un 0,4% más alto de lo que sería en 2023 y aumentar la inflación en alrededor de 0,3 puntos porcentuales. Estos están incluidos en nuestra perspectiva de referencia. En nuestra opinión, los recortes de impuestos a los que se ha comprometido no serán suficientes para evitar que la economía entre en recesión y no están destinados a apoyar a los más vulnerables. Con estos mimbres, esperamos que haga algo más para apoyar a los hogares poco después de asumir el cargo.

Modupe Adegbembo es economista del G7 en el equipo de ‘macro research’ de Axa Investment Managers