España, lejos de su objetivo climático al emitir en 2021 más CO2 que la media europea

Es el sexto país que más aumenta sus emisiones, un 7,4% respecto a 2020

Solo dos países disminuyen su nivel de contaminación

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Tras un breve paréntesis en 2020, España se ha vuelto a alejar de los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que apunta a la reducción del 23% de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. El año pasado las emisiones de C02 repuntaron un 7,4% respecto a 2020, según datos publicados recientemente por Eurostat. Fue el sexto país que más aumentó su nivel de contaminación respecto al año anterior, solo superado por Bulgaria, Estonia, Eslovaquia, Italia y Polonia.

En general, la mayoría de los países miembros de la Unión Europea aumentaron sus niveles de contaminación como consecuencia de la eliminación de las medidas de contención del Covid-19. Las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles (principalmente petróleo y derivados, gas natural, carbón y turba) crecieron un 6,3% en el conjunto del bloque. Los dos únicos países con una disminución estimada son Portugal (-5,5%) y Finlandia (-1,5%).

Los efectos de la crisis desatada por el coronavirus supusieron una caída espectacular en las emisiones de 2020 del 10% respecto al año anterior en el conjunto de la UE. España fue en ese periodo uno de los países que más frenó sus emisiones (-16,2%), en gran medida por el parón de la economía y el descenso en la demanda de energía eléctrica y en el uso del transporte. Sin embargo, con la recuperación de la actividad económica las emisiones han vuelto a elevarse.

Los datos reflejan que las emisiones no han conseguido desacoplarse del aumento del producto interior bruto (PIB), que en 2021 creció un 5,1%. En ese sentido, Eurostat recuerda que las emisiones de CO2 de los combustibles fósiles se originan en el país donde se queman los carburantes para la generación de electricidad, el transporte o la producción de acero, lo que en consecuencia afecta a las importaciones y exportaciones de productos energéticos. Por ejemplo, la importación de carbón para la generación de electricidad conduce a un aumento de las emisiones en el país importador. Las importaciones de electricidad, sin embargo, no afectan a las emisiones del Estado importador debido a que se reportan donde se produce la energía.

En 2021, el repunte de las emisiones en el bloque se debió principalmente al incremento del uso de combustibles fósiles sólidos como el carbón o la madera, que contribuyeron a más del 50% la producción total. Los líquidos, como el petróleo, fueron responsables de más del 29% del aumento, mientras que el 21% puede atribuirse al gas natural. Lo único que disminuyó fue el uso de la turba, que se emplea como combustible y en la obtención de algunos abonos orgánicos.

España sigue siendo uno de los países industrializados donde más han subido las emisiones desde 1990. De acuerdo con el Observatorio de la Sostenibilidad, el país requiere de grandes esfuerzos para lograr los objetivos de reducción de emisiones para 2030. Desde la entrada en vigor de la Ley de Cambio Climático hasta mayo de este año las emisiones en España han crecido un 9%, según el informe publicado en junio por la organización.

Peores perspectivas para 2022

El informe del observatorio de la sostenibilidad sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en 2022 señala que hasta mayo de este año hubo un incremento en las emisiones del 9%. A falta de registros oficiales del Inventario Nacional del Ministerio de Transición Ecológica, las estimaciones de este informe se asemejan a los datos aportados por la Organización Internacional de la Energía, que había señalado que la reactivación de la economía tras el shock de la pandemia había sido perjudicial para el medio ambiente. De seguir la tendencia, el informe concluye que España no conseguirá reducir los niveles de contaminación de aquí a 2030, por lo que consideran necesario aumentar las renovables como la termosolar, la hidráulica de bombeo y la eólica marina.

El régimen de comercio de derechos de emisión de gases es una de las piedras angulares desarrolladas por la Unión Europea para luchar contra el cambio climático. En su afán de fortalecerlo, la Comisión Europea ha propuesto la creación de un sistema para gravar el CO2 de ciertos productos que entren al mercado europeo. La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, aseguró en noviembre del año pasado que el bloque aplicará un arancel a los gases que emiten en sus fronteras productos como el cemento, el hierro, el acero, el aluminio, los fertilizantes y la electricidad. Una promesa que en principio será efectiva a partir de 2023.

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