Transporte

Iberia y Repsol estrenan biocombustible español en vuelos de larga distancia

El primer vuelo de largo radio con fuel a partir de residuos es el que abre hoy la ruta entre Madrid y Washington

Uno de los A330 de Iberia.
Uno de los A330 de Iberia.

El A330-200 de Iberia que vuela este miércoles entre Madrid y Washington, inaugurando nueva ruta a Estados Unidos, pasa a la historia de la compañía aérea por ser el primero de larga distancia alimentado con bicombustible made in Spain.

Este biojet es de Repsol; ha sido producido a partir de materias no aptas para el consumo humano, esencialmente residuos, y será mezclado al 2% con queroseno. Otros dos A330-200 con salida hoy hacia Norteamérica utilizan la misma mezcla: el que viaja a Dallas y el que retomará la conexión entre Madrid y San Francisco tras el paso de las peores fases de la pandemia.

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha subrayado esta mañana en Barajas que la compañía tiene en marcha inversiones por 200 millones en la refinería de Cartagena, con el desafío de producir 250.000 toneladas de biocombustible al año ya en el primer semestre de 2023, y de otros 103 millones en las instalaciones de Petronor en Bilbao enfocadas a los combustibles sintéticos. El ejecutivo ha hablado de la sostenibilidad del transporte como una oportunidad industrial para España y la vía para reducir la dependencia energética. También ha afirmado que la hoja de ruta regulatoria de la UE ofrece confianza y seguridad juríduca para lanzar las citadas inversiones.

En su turmo de palabra, el presidente de Iberia, Javier Sánchez-Prieto, se ha referido a la transición ecológica como uno de los pilares estratégicos del grupo IAG y de la propia Iberia. "Lo que tiene más impacto a corto plazo, con reducciones del 15% al 35% en emisiones por avión, es la renovación de flota". Su empresa ha sustituido 50 aeronaves desde 2013, pero Sánchez-Prieto también apuesta por la reducción de la huella de carbono por la vía de la eficiencia operativa en todas las líneas de Iberia.

El presidente de Iberia, Javier Sánchez-Prieto, con el CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, el pasado mes de julio.
El presidente de Iberia, Javier Sánchez-Prieto, con el CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, el pasado mes de julio.

Respecto a la inversión en SAF, IAG tiene comprometidos 800 millones de dólares y el reto de alcanzar un 10% de sustitución del queroseno para 2030.

El combustible sostenible para aviación (SAF) suministrado a las tres aeronaves fue producido en 2021 en la refinería de Petronor en Bilbao y ayuda a reducir emisiones a uno de los aviones más eficientes de la flota de Iberia. Se estima que el A330 consume un 15% menos de combustible que el modelo al que sustituye, y que el uso de este biocombustible evitará unas 125 toneladas de CO2 entre los tres vuelos.

Repsol es una de las aliadas de Iberia, con acuerdo firmado el pasado mes de julio, en busca de un transporte más sostenible. Las dos comparten el proyecto Aviator, en el que se estudia el impacto de las emisiones de la aviación en la calidad del aire en el entorno de los aeropuertos, y ya han operado un primer vuelo, Madrid-Bilbao, con combustible sostenible a partir de residuos. La relación entre las dos empresas se extiende al consorcio Spanish Hydrogen Network (SHYNE), encabezado por Repsol y enfocado al desarrollo del hidrógeno verde.

Otra línea de investigación en la que inciden aerolínea y energética es el uso de un 50% de biocombustible en vuelos de distintas distancias y en el desarrollo del fuel sintético.

Producción escasa

Josu Jon Imaz, apuntaba a través de un comunicado que “un sector como el aeronáutico necesita de soluciones como los biocombustibles para el proceso de descarbonización en que nos encontramos. El compromiso de Repsol e Iberia nos sitúan a la vanguardia en este aspecto”. Para el presidente de Iberia, Javier Sánchez-Prieto, “la aviación tiene ante sí un reto muy desafiante que solo puede alcanzarse dando pasos como el de hoy, que promuevan la producción de los combustibles de origen sostenible en cantidad suficiente y con precios competitivos, para que eso nos permita avanzar en la transición ecológica del sector aéreo”.

La escasez de producción y el elevado precio hacen del biojet un producto prácticamente inaccesible en estos momentos para las aerolíneas. Productores y consumidoras demandan regulación para que la industria encuentre incentivos para invertir en la transformación de refinerías hacia los biocombustibles.

Este producto es un análogo químico del queroseno que no precisa la adaptación de los motores de los aviones ni cambios en el transporte a través de la red de tuberías de Exolum, que comunica las refinerías españolas con los aeropuertos. En una primera fase se mezcla biocombustible de aviación a un máximo del 5% con queroseno, lo que no requiere grandes adaptaciones en las refinerías.

El SAF podría recortar hasta en un 80% las emisiones de la aviación sin la necesidad de grandes inversiones en flotas. El fabricante de aviones ATR prevé tener en 2025 aparatos para el corto radio capaces de volar con biocombustibles al 100%, y Airbus pretende extender su uso en 2030 a sus mayores aeronaves. Para ello deberían cambiar criterios de homologación de los motores, que hasta el momento permiten la mezcla al 50%.

Una de las palancas para un uso más extendido del SAF es el paquete europeo de medidas Fit for 55, por el que se busca una reducción de emisiones netas de gases de efecto invernadero del 55% para 2030. Esta batería de normas obliga al uso de un 2% de SAF en 2025, del 5% en 2030 y del 63% en 2050, según establece la iniciativa RefuelEU Aviation. Iberia estaría superando la meta de 2025 en los tres vuelos a Estados Unidos de la jornada de hoy.

La industria también espera decisiones desde la UE sobre el uso de nuevos productos y residuos que sirvan de materia prima para el biojet. Están descartados los derivados de cultivos para la alimentación, pero se prueba con aceites usados, cultivos energéticos (oleaginosas de uso no alimentario como la jatropha, carinata o la camelina), restos forestales o con la valorización de residuos.

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