Sostenibilidad

Primer vuelo de Iberia con biocombustible que Repsol fabrica en España con residuos

Petronor produce 5.300 toneladas de 'biojet' que evita la emisión de 300 toneladas de CO2

Repostaje en Madrid con biocombustible.
Repostaje en Madrid con biocombustible.

Repsol e Iberia dieron ayer un paso inicial para una aviación y una industria más sostenibles. El vuelo regular Madrid-Bilbao IB 426 fue el primero en España en utilizar biocombustible producido en una refinería del país en base a la recuperación de residuos.

El Airbus A320neo de la aerolínea de bandera se propulsó con un 1,84 % de biocombustible en sus depósitos (el resto con el tradicional queroseno). La actual normativa permite recurrir hasta un 5 %. La CE quiere que en 2025 el sector de la aviación cubra el 2 % de su consumo con combustibles sostenibles, para subir al 5 % en 2030 y al 63 % en 2050.

Son porcentajes pequeños en el inicio, pero suponen una transformación total de la industria y del transporte, tanto aéreo, como marítimo y terrestre. Petronor, la refinería participada por Repsol, fabricó en agosto pasado un lote de 5.300 toneladas de biojet, el nuevo combustible, en base a los residuos de aceites y grasas de la empresa agroalimentaria Lipsa de Barcelona.

Antes de llegar a las instalaciones de Muskiz (Bizkaia), la compañía navarra Oleofat realizó el tratamiento para adecuar el residuo a los procesos de la refinería de Muskiz. El lote de biojet evitará la emisión de 300 toneladas de CO2. El vuelo de ayer ya impidió el vertido de 1,4 toneladas a la atmósfera, el medio donde más impacto negativo produce la actividad humana.

El biocombustible fabricado en Muskiz llegó por tubería a Madrid para el posterior repostaje del Airbus A320neo, uno de los aviones más eficientes en cuanto al consumo de energía. De momento, la producción de biojet es cinco veces más cara que la de los carburantes tradicionales, hasta que dé el salto a la producción en escala.

Esta actividad supondrá la propia transición de Petronor hacia la economía verde. Repsol también ha apostado por su filial vasca para la construcción en el Puerto de Bilbao de una fábrica de combustibles sintéticos, con cero emisiones netas a partir de hidrógeno obtenido por fuentes de generación 100 % renovables. El centro tendrá una capacidad anual de más de 2.100 toneladas que podrán impulsar tanto coches como camiones y aviones. Su entrada en actividad está prevista para 2024.

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