Casi la mitad de los españoles que viven en alquiler están en riesgo de pobreza o exclusión social

El 36% de los inquilinos dedican más del 40% de su renta a la vivienda

La pandemia de Covid-19 y el descontrol de la inflación han podido empeorar aún más esta situación

Alquiler y riesgo de pobreza Pulsar sobre el gráfico para ampliar

Uno de los objetivos básicos que persigue la Ley de Vivienda, ahora en tramitación, es la reducción o eliminación de las dificultades de acceso a la vivienda que encuentran los colectivos más afectados como es el caso de los jóvenes y los hogares con rentas más bajas. Para ello se han buscado algunas medidas tendentes a colaborar con este objetivo como es el fomento de la oferta o la prohibición de privatizar viviendas públicas para el alquiler.

 Sin embargo, aún tendrá que pasar un tiempo para que el conjunto de medidas que contempla esta ley, de sus frutos ya que la realidad es muy distinta.

Según el ultimo informe anual del Banco de España, publicado el pasado miércoles y basándose en datos de Eurostat, considera prioritario actuar para reducir los efectos adversos de la desigualdad para el acceso a la vivienda.

El dato que ofrece es contundentes ya que prácticamente la mitad, el 48,7% de los españoles que vivían en alquiler en 2020 a precios de mercado, se encontraban en riesgo de pobreza o de exclusión social. Se trata del porcentaje más elevado de toda la Unión Europea (UE), fijándose la tasa media del conjunto de países que la integran en el 32,3%.

Pero la contundencia del dato además se ve reforzado cuando también puede extraerse que un 35,9% de estos inquilinos, algo más de un tercio, dedicaban más del 40% de su renta disponible a la vivienda, lo que contrasta con una tasa del 25,8% de promedio en la UE. Sin duda, y como consecuencias de la situación económica de estos dos años que han pasado, las cifras han podido incluso empeorar.

La pandemia por Covid, que fomentó el empleo por parte de las empresas del recurso de los ERTE, junto a las tensiones inflacionistas vividas desde el pasado verano y que parece que culminaron el pasado mes de marzo con un máximo de IPC en el 9,8% interanual, sin duda, deterioró aún más la situación financiera de los hogares más desfavorecidos.

Este agravamiento además puede verse respaldado porque la medida de control de rentas que contempla la ley de vivienda, según el Banco de España, “podría no tener el efecto deseado”. Lo argumenta en el sentido de que las políticas de control de rentas pueden ser efectivas para moderar a corto plazo el precio de los alquileres en los segmentos regulados, pero considera que pueden causar aumentos de los precios del alquiler de vivienda en los segmentos no regulados del mercado.

Sin embargo, advierte que a medio plazo, cuando estas medidas se mantienen durante periodos prolongados, pueden aparecer efectos adversos, como una contracción de la oferta o una falta de mantenimientos de los inmuebles puestos en el mercado.

El Banco de España considera que el proyecto de ley de vivienda no contempla actuaciones que impulsen estructuralmente la oferta de vivienda en régimen de alquiler, al considerar que no contiene medidas que doten de una mayor seguridad jurídica efectiva a los propietarios de vivienda en alquiler.

La compraventa de viviendas, por su parte, goza de buena salud. Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En marzo se registraron 59.272 compraventas de viviendas en España, la cifra más alta en más de catorce años (desde

enero de 2008) y un 25,6% por encima de la del mismo mes de 2021, según los datos del INE. La compra de casas en España encadenó así trece meses de crecimiento, impulsada por las transacciones en el mercado de segunda mano, que continuaron aumentando a un ritmo cercano al 30%, frente al 15,7% de incremento en la obra nueva.

En total se cerraron 47.762 transacciones de vivienda usada, la cifra más elevada en más de quince años (desde enero de 2007), y se vendieron 11.510 casas nuevas, el número más alto desde enero de 2014, después de diecisiete meses al alza.

Según el INE, de todas las compraventas de vivienda registradas en marzo, siete de cada diez fueron operaciones entre personas físicas (69,2%) y el resto entre personas jurídicas o empresas.

 

El sector ejerce de valor refugio

La solidez y fortaleza que parece que viene registrando la compraventa de vivienda contrasta con la situación general que vive la economía, no solo a nivel nacional sino internacional. La guerra en Ucrania ha frenado el crecimiento, ha disparado las estimaciones de inflación y además la inminente subida de tipos por parte del BCE, ha elevado la búsqueda de vivienda, según el portal inmobiliario Fotocasa. De esta manera lo que se pone de relieve es como este sector durante la presente crisis se ha reforzado, ejerciendo un papel de valor refugio, especialmente si se tiene en cuenta la duración de la guerra en Ucrania, mayor de lo previsto inicialmente.

Normas
Entra en El País para participar