Volatilidad

Los CDS y las primas de riesgo se disparan y complican el alza de tipos del BCE

El coste de impago de la deuda de calidad europea sube a máximos de 2020

El riesgo país de España e Italia toca niveles de mayo de ese año

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El difícil dilema entre combatir una elevada inflación o preservar el crecimiento se agrava para el BCE cada día que pasa. La escalada de los precios en la zona euro ya ha decidido a la institución a zanjar en verano sus compras netas de deuda y a plantearse quizá ya en el próximo mes de julio la primera subida de tipos de interés en la zona euro en más de una década. Pero en ese camino hacia la normalización de la política monetaria, los costes de financiación están también subiendo con intensidad, azuzados por la rapidez con que la Reserva Federal está subiendo los tipos.

El BCE ya ha comenzado a vigilar con atención las primas de riesgo, según reconoció su vicepresidente Luis de Guindos en la presentación del último boletín económico de la institución. No en vano, las primas de riesgo de España (111 puntos básicos) e Italia (203) ya han trepado a niveles de mayo de 2020, cuando el BCE aún no había logrado devolver del todo la calma al mercado tras el estallido de la pandemia. Son de hecho de niveles de riesgo país previos al primer incremento del programa antipandemia PEPP –lanzado por el BCE en marzo de ese año– y que tuvo que elevar poco después, a primeros de junio, en 6000.000 millones de euros.

Al tiempo que prepara la subida de tipos, el BCE insiste en que cuentan con los instrumentos necesarios para afrontar la fragmentación financiera en la zona euro, por la que se abriría de nuevo una brecha entre el coste de financiación entre los países más solventes y los más endeudados. La flexibilidad del PEPP es la gran baza, ya que una vez finalizadas las compras netas de deuda, se mantendrá la reinversión de los vencimientos de deuda hasta al menos finales de 2024. Y esto permitiría por ejemplo comprar deuda griega o favorecer la compra de deuda italiana o española. Aunque su margen de maniobra en todo caso sería limitado en un escenario de fuerte repunte del riesgo país.

Los indicadores de estabilidad financiera en la zona euro habían estado controlados tras el estallido de la guerra en Ucrania. Sin embargo, el rápido encarecimiento del coste de financiación y el temor a una recesión económica precipitada por las subidas de tipos de interés con las que combatir la inflación están agitando el mercado.

Junto al alza de las primas de riesgo, aparecen también el fuerte aumento del euríbor –que encarecerá las hipotecas de millones de europeos– y el mayor coste de asegurar la deuda en caso de impago. Así, los CDS de las compañías europeas de mayor calidad crediticia –con rating de grado de inversión– se han disparado a niveles que no se recordaban desde la primera mitad de 2020, cuando el mercado acusaba con fuerza el mazazo de la pandemia, según recoge el índice Markit iTraxx Europe. En la jornada de ayer, llegó a alcanzar los 100 puntos básicos. Firmas como el trader de commodities Louis Dreyfus, el grupo finlandés de energía Fortum o el grupo de consumo minorista francés Auchan tienen en la actualidad los mayores costes de cubrir su deuda del impago a un plazo de cinco años en ese índice.

El coste de impago de la deuda corporativa por debajo del grado de inversión también se sitúa en máximos desde mayo de 2020, un ascenso que no cesa ante el continuo incremento de las rentabilidades de los bonos soberanos. Desde Citi, señalan que al mayor coste de financiación de las empresas se añade una incertidumbre geopolítica en máximos y un elevado precio de las materias primas. Además, “el alza de tipos puede desencadenar un repunte de las insolvencias”, en especial en aquellas compañías zombies que han logrado sobrevivir en los últimos años con poco capital y muy bajo coste de financiación.

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