Entrevista al presidente de Ascri

Oriol Pinya (Ascri): "El ‘private equity’ no aprovechará la desesperación de las empresas”

La nueva cabeza de la patronal del capital riesgo prevé un frenazo en la inversión por la guerra en Ucrania y que las operaciones se ralenticen 

Oriol Pinya (Ascri): "El ‘private equity’ no aprovechará la desesperación de las empresas”

Oriol Pinya acaba de asumir el cargo como presidente de Ascri en un entorno muy complicado, en plena guerra de Ucrania y con la inflación disparados. Recibe un sector en pleno boom, que acaba de registrar en 2021 su segundo mejor año de la historia, con el reto de seguir pulverizando récord tras récord de inversión. Tras haber sido socio de Apax, Pinya montó en 2014 su propia aventura en private equity, Abac Partners, junto a Borja Martínez de la Rosa y Javier Rigau. Entre sus inversiones destacan el grupo de restauración Avanza Food –dueño de Carls Jr, Tony Romas, Cruz Blanca o Gambinus–, el distribuidor de material para motoristas o las ya desinvertidas las dietas Pronokal o Metalcaucho.

¿Cómo afecta al private equity la guerra en Ucrania?

El año pasado fue muy bueno. Este primer semestre ha sido también especialmente bueno, aunque lo marca mucho si hay alguna gran operación. De cara al segundo trimestre, creo que se va a ralentizar un poco. Sigue habiendo mucha actividad, pero también hay más incertidumbre por la guerra, que afecta tanto a la cadena logística como a la inflación, las materias primas, la electricidad… Y, entonces, muchas compañías realmente tienen menos visibilidad. Pasó lo mismo en el segundo trimestre del 2020 con la pandemia. De repente nos quedamos todos a ver qué va a pasar con el mundo. Estamos en ese impasse y eso lo que va a hacer es que las operaciones tarden un poco más. Es decir, la gente no deja de hacer operaciones, pero las que se van a hacer van a tardar un poco más. En la parte de buyouts va a haber estructuras con elementos variables en función de cómo acabe el año, como earn-outs. Evidentemente, el vendedor sigue queriendo cobrar el mismo multiplicador, pero la realidad es que la Bolsa ha ajustado las valoraciones. Y hay más incertidumbre en cuál es el ebitda por el que multiplicar.

¿Y al venture capital?

Ha habido una corrección en Bolsa significativa en el Nasdaq. Esto también está deshinchando un poco las valoraciones de fases más tempranas y, por lo tanto, van a ser unos buenos años para invertir, porque los últimos años han sido muy de boom y ahora las valoraciones estarán a precios mejores. Y también en el mundo del venture lo que está pasando es que cada vez hay rondas de más tamaño. Antes en España había rondas de entre un millón y quince millones y era una pasada. Ahora, cada vez más hay fondos internacionales que vienen a España a hacer ya rondas de series A, B o C. Y eso pues ayuda a que en España estemos creando más unicornios de los que se han creado históricamente. Esto es muy positivo para dar dinamismo a la economía nacional.

¿Esta corrección de valoraciones que ve en venture capital, prevé que se pueda trasladar al private equity?

Sí que se van a corregir algo, pero tarda más, porque el señor del venture necesita el dinero para poder seguir invirtiendo para crecer ese modelo de negocio. En el mundo del buy-out se trata de compañías que normalmente están ganando dinero y, como fondo, quiero conseguir un precio que lo tengo en la cabeza y si no lo consigo, me espero un poco. Pocas veces en el mundo del buy-out hay una urgencia. Esto hace es que tardes un poco más en corregir valoraciones. Va a pasar y en algún momento se va a corregir, pero no a la velocidad que se corrige en venture. Va a pasar porque al final las Bolsas del mundo han caído y, por lo tanto, el private equity sigue de alguna manera el valor de Bolsa.

Este contexto de altos costes, inflación e inestabilidad geopolítica, ¿preven que deje oportunidades atractivas de inversión en España, en empresas castigadas por la crisis y con las llamadas operaciones distress?

No sé si distress es la palabra, porque gracias al apoyo que ha habido del ICO, del Gobierno y de la banca la sensación no es la de la crisis financiera de 2008. Pero sí de fortalecimiento de balance, y de que si la gente quiere aprovechar el momento para crecer y comprar otras cosas ahí está el apoyo del private equity para comprar compañías, internacionalizarse o bien hacer un buy and build. Ahí sí se van a abrir oportunidades. El private equity no va a aprovechar la desesperación de las empresas. Pero sí que va apoyar en las oportunidades de consolidación que van a surgir.

¿Deberían los fondos moderar el uso de la deuda?

En España hay dos tipos de operaciones. Las de los fondos nacionales y las de los fondos internacionales. En los nacionales lo bueno es que la deuda es bancaria. España es un país muy bancarizado, aunque están apareciendo fondos de deuda y lo están haciendo muy bien. La banca española ha sido relativamente conservadora a la hora de prestar. Los ratios de apalancamiento se han mantenido bastante razonables, porque al final quien nos da la deuda ha sido bastante conservador. Donde en momentos de bonanza hay más apalancamiento disponible es en los grandes deals, donde el partido se juega en otro sitio. Aquí operan las herramientas de entidades internacionales, donde la deuda se sindica en Londres, donde se pueden emitir bonos. Ahí sí que, en momentos de expansión de múltiplo, ante un incremento de múltiplo hay que financiarlo con más deuda. Ahí sí es posible un poco menos de conservadurismo, pero también es verdad que en esta última etapa de expansión que ha habido en la economía europea, ni mucho menos se ha llegado a los múltiplos de apalancamiento que hubo en el 2007, sino que la industria aprendió de sus errores.

¿Qué retos se pone para este mandato al frente de Ascri?

Hay varios temas. Uno es explicarnos mejor. Ahí estamos trabajando en que se conozca más el tipo de activo y las rentabilidades que ofrece. Debemos dar más información del sector en su conjunto, del impacto que estamos teniendo y todo esfuerzo de sostenibilidad que estamos generando. Al final esa rentabilidad es ahorro para la gente. Esto es generación de riqueza para el país y tenemos que explicarlo mejor. Un segundo tema es el intentar trabajar en definir el marco regulatorio e influir en el mismo. Como sector queremos tener un marco regulatorio que sea parejo al del resto de Europa, porque es lo que te permite competir y atraer talento. Los países hacen al final política para intentar atraer talento y capital y tienes que hacer lo mismo y ser tan competitivo como el resto, porque si no la gente se va. Hay otro elemento para el sector que es atraer a la industria más capital nacional. El talón de Aquiles que hemos tenido es que nos cuesta levantar dinero nacional, porque en España hay poca tradición en la inversión activos alternativos. Esto está aumentando y aumentará más, pero está el tema de las comisiones en cascada de los planes de empleo. Este concepto de limitar las comisiones en cascada es un paternalismo que ya no funciona en el mundo actual. Esto hace que ahora mismo haya una bolsa de ahorro para poder pagar las pensiones futuras que no está aprovechando el invertir en un activo como es el nuestro que da un retorno de rentabilidad y riesgo fantástico.

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