Elon Musk puede salvar al tuitero Donald Trump

El hombre más rico del mundo se presenta como abanderado de la libertad de expresión

Desde la red social tiene acceso a los datos de millones de usuarios

Elon Musk se unió a Twitter en 2009 y cuenta con más de 85.517.000 seguidores.
Elon Musk se unió a Twitter en 2009 y cuenta con más de 85.517.000 seguidores. GETTY IMAGES

Sigue siendo la mayor fortuna del mundo, con un patrimonio de 257.300 millones de dólares (241.424 millones de euros), por delante de Jeff Bezos, que acumula una riqueza, según datos de Bloomberg, de 170.300 millones (159.792 millones de euros). El todopoderoso Elon Musk (Pretoria, Sudáfrica, 1971) tampoco verá descabalado su patrimonio por la compra de Twitter, operación que valora en 44.000 millones de dólares (41.290 millones de euros) y que abonará, según la información enviada a la SEC, con préstamos bancarios por 12.500 millones de dólares que cuentan con el aval de sus acciones de Tesla, y con otros 21.000 millones en efectivo.

El acuerdo recuerda al de las grandes adquisiciones de los años noventa, apunta Enrique Dans, profesor de innovación y tecnología en IE University, que, sin embargo, señala que la entrada del empresario se acerca más a un capricho que a un gran transacción económica. No es un gran pelotazo, al menos de momento.

“Twitter, que gana en capitalización, no es un gran negocio, es la red social que menos se ha revalorizado en Bolsa –su capitalización este martes, según Bloomberg, era de 39.477 millones de dólares, mientras que la de Meta (la matriz de Facebook) valía 493.000 millones de dólares–, es algo discreto, no lo hace por dinero”, prosigue Dans, que ve en la maniobra del ejecutivo de Tesla y de SpaceX un gesto idealista al querer convertirse, tal y como ha anunciado, en adalid de la libertad de expresión de la citada red social.

“Algo que no va a poder conseguir tan fácilmente, dado que la libertad de expresión mucha veces choca con la legislación, y prueba de ello es que mucha gente ha abandonado Twitter por acoso y amenazas”, señala el docente de IE. No lo tiene fácil, Musk en este nuevo empeño, a pesar del deseo de que sus peores enemigos no salgan huyendo de la plataforma, que se creó en 2006 en San Francisco, pero un año más tarde se trasladó a la jurisdicción de Delaware.

Con este acuerdo, el empresario gana en influencia, y el gran perdedor es Twitter. Por varias razones, concluye el profesor del IESE Josep Valor: “Si la intención es sacar a la empresa del mercado bursátil no habrá un sistema de control, por mucho que Musk diga que va a liberar a Twitter. Lo que va a ocurrir es que se hará lo que él quiera, sin ningún tipo de supervisión”.
De la misma manera que toma decisiones en Tesla y en SpaceX, decidirá sobre la firma del pajarito azul. Esto pasa por uno de los temores que los expertos consultados por CincoDías, que exponen abiertamente que, en base a esa libertad de expresión, a Donald Trump se le puede volver a abrir la cuenta de la citada red social. Al expresidente de Estados Unidos, Twitter, al igual que Facebook, Instagram y YouTube, le cerró en enero del año pasado, por incitación a la violencia durante el asalto al Capitolio, su canal preferido de comunicación, en el que anunciaba sus grandes decisiones, a la vez que insultaba a sus rivales, o transmitía falsedades sobre el coronavirus. Resucitar al exmandatario americano, que ha creado su propia red, Truth Social (Verdad Social, en español), sería un golpe de efecto, vaticina Dans.

También lo cree el director del programa de innovación y tecnología de Deusto Business School, Rafael Chelala, que anticipa como uno de los movimientos posibles el desbloqueo a Trump, “aunque este no lo acepte, porque puede que detrás de esta operación se esconda el dar más voz a partir de ahora a los republicanos”. Porque lo que tampoco queda claro es en qué le beneficia pagar tal cantidad astronómica por una empresa que no genera tantos beneficios monetarios, pero sí es uno de los canales de comunicación más potentes del mundo, que cerró 2021 con 322,4 millones de usuarios mensuales activos, y espera acabar 2022 con 329 millones, según datos de Statista.

Por tanto, asegura Chelala, “además de liberalizar la opinión, la red social le permite acceder a millones de datos, tener una percepción de la sociedad y de los negocios, que puede aplicar a las empresas en las que está presente”.

Será su chiringuito, afirma el profesor del IESE. “Con las redes sociales hay que tener cuidado, transmiten noticias falsas y de odio, y es necesario tener cierto control, ya que no tienen los mismos sistemas que los medios de comunicación”, señala Valor, que duda del concepto de libertad y de apertura que puede tener alguien sin tener ningún órgano de supervisión cerca.

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