La industria europea del motor sufre los efectos de la guerra mientras la de EE UU ni se inmuta

Renault es el fabricante del Viejo Continente más expuesto al conflicto, ya que Rusia es su segundo mayor mercado solo por detrás de Francia

Tesla, General Motors o Ford apenas han notado el impacto

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La invasión de Ucrania ordenada por el presidente ruso, Vladímir Putin, el pasado 24 de febrero, ha desencadenado una serie de efectos adversos en la economía mundial de los que la industria del automóvil europea no ha salido ilesa. Fabricantes como Volkswagen o Renault, pero también empresas de la industria de neumáticos y de componentes para coches como Nokian o Faurecia, han sufrido fuertes caídas en Bolsa desde el comienzo de la guerra.

Entre los grandes fabricantes de vehículos, el más expuesto al conflicto es Renault, que se ha visto obligado a detener la actividad de su planta de Moscú por la falta de piezas, donde ensambla modelos como el Captur o el Duster. Además, también produce en el país coches Lada, a través de su empresa AvtoVaz.

Según los datos ofrecidos por la compañía, Rusia es el segundo mercado en importancia para el grupo Renault, con más de 482.000 unidades vendidas en 2021, solo por detrás de Francia, donde comercializó más de 521.000 vehículos. Para la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, Rusia supone el 8,9% de sus ventas en el mundo y el 7,8% de su producción, según un informe del banco de inversión UBS.

“Renault es la que tiene las operaciones en Rusia más grandes con una gran incertidumbre sobre el valor de los activos. Sus acciones ya se encuentran entre las que peor desempeño tienen”, señala el estudio, que resalta que Renault ha caído en Bolsa un 30% desde la invasión. Sin embargo, las que más han notado el golpe han sido el fabricante finlandés de neumáticos Nokian y los productores franceses de componentes Valeo y Faurecia, que se han desplomado un 43%, 39% y 34%, respectivamente.

Por su parte, el fabricante de coches más importante de Europa, el grupo alemán Volkswagen, ha sufrido un desplome del 22% en su valoración desde el inicio del conflicto, que le ha obligado a detener la actividad de las dos factorías que tiene en Rusia, de donde sale apenas el 2,5% de su producción mundial.

Por el lado contrario, se encuentran los grandes fabricantes estadounidenses de automóviles, que apenas han notado el impacto. La única que ha sufrido un ligero retroceso en su valoración ha sido General Motors, que ha bajado un 3%; mientras que Ford ha subido un 4%. Esto se debe a que ninguno de los dos cuenta con plantas en el país y a que su volumen de ventas en Rusia es muy pequeño, inferior al 1%.

En cuanto al fabricante de coches eléctricos Tesla, esta compañía es la que más ha subido en Bolsa desde el comienzo de la guerra, con un aumento del 10%. Además de no contar con ninguna fábrica en suelo ruso, sus ventas allí apenas suponen el 0,1% de sus entregas.

“Dado que es probable que los países del mundo occidental introduzcan políticas para reducir la dependencia del petróleo y el gas rusos, creemos que el cambio a los vehículos eléctricos se acelerará aún más (...) Esto debería de favorecer a Tesla y a los fabricantes tradicionales que más rápido se están moviendo hacia el coche eléctrico como VW”, asegura el informe.

“Impacto limitado” en la demanda mundial de coches

El informe de UBS señala que, en caso de que el conflicto no escale y se quede en una guerra entre Rusia y Ucrania, la demanda mundial de vehículos no se verá muy afectada. “A la luz de las políticas de sanciones y la situación geopolítica, creemos que se debe suponer que las importaciones de coches de Rusia se reducirán a cero para las marcas del mundo occidental. BMW, Mercedes y VW ya anunciaron que dejarán de vender automóviles en el mercado ruso y detendrán el ensamblaje local. A excepción de Renault, las ventas de vehículos en Rusia representan en torno a un 2% del volumen mundial de entregas de los fabricantes europeos”, indica UBS.

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