Las expectativas y la confianza se construyen sobre escenarios creíbles

El Gobierno tendrá que revisarlos y admitir que las cifras de ingresosy gastos no se ajustarán a lo aprobado

El Congreso de los Diputados aprobó hace unas pocas semanas el proyecto de Ley de Presupuestos para este año. Pero solo esas pocas semanas después los anclajes macroeconómicos en los que se fundamentan las cuentas del Reino han saltado por los aires y ameritan una profunda revisión, salvo que se prefiera considerar que las expectativas de los agentes económicos y la confianza de los mercados no necesitan conocer con certeza por qué vías se desenvolverá la economía del país durante todo el año. Vista la evolución de los parámetros económicos generales, especialmente los que no se fijan dentro de las fronteras del país, el Gobierno tendrá que revisar, como regularmente hacen los institutos de análisis, todos los escenarios y admitir que las cifras de ingresos públicos y de gastos públicos no se ajustarán a lo aprobado. Un ejercicio que cuanto antes se produzca, más visibilidad proporcionará a quienes miren tales señales para tomar sus decisiones.

Hay que admitir que algunas cosas determinantes han cambiado desde que el Gobierno elaboró su cuadro macroeconómico y las circunstancias en las que se desarrollarían y que lo han hecho de forma sorpresiva; hay que admitir también que los movimientos de las variables son más difíciles de calibrar cuando la economía ha estado sometida a un parón tan severo como el de la pandemia y a una presión de la demanda tan fuerte como la producida después. Pero habrá que admitir también que los desajustes excesivos deben ser corregidos para proporcionar certezas a la economía, que es también un activo de credibilidad.

Las estimaciones del Gobierno para el precio del crudo para todo el año eran de 60 dólares por barril de Brent, pero ahora ya marca precios superiores a 93 dólares. Para la deuda a diez años se manejaba un tipo medio de interés del 0,9%, cuando ya está en el 1,3% y con la prima de riesgo sobre el bono alemán por encima de los cien puntos básicos. Para los tipos a corto plazo se estimaba un tipo medio aún negativo de 0,5% y está ya entrando en tarifas positivas. El tipo de cambio del euro previsto era del 1,19 dólares y la expectativa de subida de tipos en Europa lo ha llevado ya a 1,13 dólares, erosionando las posibilidades de las exportaciones.

Estas modificaciones intensas, acompañadas de una inflación ahora en el 6,1% y que se prevé prolongada (el deflactor del PIB previsto por Economía es del 1,5%) y que lleva el coste laboral muy por encima del 1,5% estimado, dificultan mucho el camino para cumplir con el crecimiento de la economía y del empleo, puesto que cercenan la renta de los consumidores, así como con los ingresos y los gastos públicos y deben ser corregidos para preservar la credibilidad y reforzar la confianza.