El desplome de Ford en Europa suma incertidumbre a la planta de Almussafes

En 2021, el grupo automovilístico matriculó un 19,2% menos de coches

La factoría valenciana redujo su producción un 55% desde 2018

A la izquierda, un trabajador de la factoría de Ford en Saarlouis, Alemania. A la derecha, un empleado de la fábrica de Almussafes, Valencia.
A la izquierda, un trabajador de la factoría de Ford en Saarlouis, Alemania. A la derecha, un empleado de la fábrica de Almussafes, Valencia. Getty Images

El desplome de las ventas que ha sufrido el grupo automovilístico Ford en Europa, que en 2021 solo ha entregado 524.000 coches, lo que supone un descenso respecto al pésimo 2020 del 19,2%, atenta contra el futuro de sus plantas en Europa, entre ellas la de Almussafes, en Valencia. La factoría se encuentra actualmente en una situación de gran incertidumbre ya que no tiene asignado ningún modelo eléctrico para los próximos años.

A día de hoy, al fabricante norteamericano le quedan solo dos modelos eléctricos por asignar para esta década y duda en si encargárselos a la factoría de Almussafes o a la de Saarlouis, en Alemania, según pudo confirmar este periódico de fuentes conocedoras de los planes de la compañía. Quien se quede con estos coches tendrá una cierta garantía de futuro, mientras que la otra correrá el riesgo de terminar cerrando por el abandono paulatino de los vehículos de combustión.

Para dar una idea de la delicada situación que vive la planta valenciana, esta terminó el ejercicio pasado con una producción de algo más de 168.000 vehículos, cuando hace tan solo tres años, en 2018, fabricó más de 380.000, lo que supone una caída en picado de la producción del 55% en ese intervalo de tiempo. La mayor parte de su producción, indican desde la planta, se dirige precisamente al mercado europeo en el que Ford ha retrocedido posiciones.

Puja entre las plantas

Para convencer a Detroit (allí está la sede de Ford) de adjudicarles los dos modelos eléctricos, la dirección de la factoría valenciana comenzó hace meses un proceso de negociación con los sindicatos para tomar medidas que hagan más atractiva a la factoría. Sin embargo, las negociaciones a este respecto se encuentran totalmente encalladas, ya que la dirección ha pedido a los sindicatos una reducción de salarios de la plantilla del 10%, recortar en una semana las vacaciones de los empleados y aumentar en 30 minutos los turnos de trabajo.

A estas exigencias de la empresa se ha negado UGT, sindicato mayoritario en la factoría, que hasta hace poco pedía que se respetara el pacto firmado con la dirección por el que se estipulaba una subida salarial del IPC del último mes del año más un 0,5%. Es decir, un 7%. Sin embargo, la semana pasada, UGT se abrió a la posibilidad “de contener salarios” y que estos se recuperen en unos años con el nivel del IPC.

Esto, para la dirección, indicaron en el sindicato, no fue suficiente e insistieron en su idea de reducir salarios. El problema, explican los representantes de los trabajadores a este periódico, es que ni siquiera aceptando estas reclamaciones de la patronal tendrían asegurada la asignación de los modelos. Se espera que Ford tome la decisión final a mitad de año.

Desde la otra parte, la de la factoría de Saarlouis, que tiene como handicap unos mayores costos laborales por el hecho de que en Alemania los salarios son más altos, aseguran que tienen la ventaja de que contarán el año que viene con una planta de baterías. Esta factoría la construirá la compañía china Svolt, que planea levantarla en la localidad de Überherrn, en Saarlouis. Según explica Svolt, esta planta tendrá una capacidad de 24 GWh y será capaz de ensamblar entre 300.000 y 500.000 baterías para coches eléctricos al año.

El acuerdo con Svolt “es esencial para poder mantener los empleos en la planta de Ford”, aseguró a medios alemanes Tobias Hans, primer ministro del Sarre (región donde se encuentra Saarlouis). A pesar de esta ventaja que esgrimen desde Alemania, lo cierto es que Svolt no ha anunciado de momento un acuerdo con Ford, sino con Stellantis, a la que proveerá de baterías para sus coches eléctricos.

“Estamos muy contentos de haber ganado a un cliente tan renombrado como Stellantis para nuestras baterías y sistemas de baterías de iones de litio de alta calidad y poder suministrarles baterías en el futuro”, afirmó Maxim Hantsch-Kramskoj, vicepresidente de ventas y Marketing de Svolt Europa, cuando se anunció el acuerdo en julio pasado.

Propuesta de Almussafes

Mientras las negociaciones con la dirección de la planta continúan (la compañía puso de plazo hasta final de mes para presentar planes de flexibilidad y reducción de costes), el ayuntamiento de Almussafes ofreció este mes unos terrenos de la parcela de Ford para instalar allí una factoría de baterías. Dicha propuesta, el ayuntamiento se la hizo llegar a la Alianza Valenciana de Baterías, al Gobierno valenciano y a fabricantes de automóviles como el grupo Volkswagen. El objetivo del ayuntamiento con esta iniciativa es hacer más atractivo para Ford la posibilidad de producir vehículos eléctricos en la factoría de Almussafes.

Preguntados al respecto por este periódico, ni desde el gigante alemán ni desde el ayuntamiento han hecho nuevos comentarios sobre esta posibilidad. Actualmente, el grupo alemán, que tiene una alianza con Ford en electrificación y vehículos comerciales, estudia diversas localizaciones en las que poder instalar una planta de baterías en España.

Poca carga de trabajo hasta 2025

Escasez de modelos. Actualmente, la factoría valenciana ensambla cinco modelos. El más importante es el Kuga, que es el que más carga de trabajo da a la factoría. A su vez, también hace el S-Max y el Galaxy, aunque estos modelos, explican fuentes sindicales, representan un volumen bastante menor. Por otra parte, también tiene el Mondeo, aunque este se dejará de hacer en marzo, y la furgoneta Transit, que la planta dejará de fabricar de forma escalonada hasta 2023. “Es decir, nosotros en cuestión de un par de años tendríamos solo el Kuga [como modelo de muchas unidades]. No tenemos nada para sustituir ni a la furgoneta ni al Mondeo. Estamos en blanco de aquí a un par de años”, explican desde UGT.

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