Inflación: Alemania, a favor de un golpe de timón del BCE

La subida de precios ahoga a la población más pobre del país y los bancos alemanes piden a Lagarde que reaccione

Uno de cada cinco trabajadores alemanes gana 1.680 euros al mes (semana laboral de 40 horas) en un país en el que un piso de alquiler cuesta de promedio de 8 euros por metro cuadrado (pero 15 euros en Hamburgo, 20 euros en Berlín, 22,5 en Múnich y 18 en Stuttgart). Un café, 2,40 euros; y un latte macchiato, 4,10. Un cappuccino, 3,49 en Fráncfort, algo menos en Leipzig, 2,67 euros. Sobre todo lo tienen difícil quienes trabajan en la gastronomía, la agricultura o en comercios, las mujeres y la personas que no tienen titulo profesional alguno. Los sueldos reales, descontando la inflación, cayeron en 2021 por primera vez en 20 años. El Gobierno tiene previsto subir el sueldo mínimo a 12 euros. Aún así la vida es cada vez más cara en Alemania. La inflación afecta especialmente a quienes menos ingresos tienen, porque no les queda dinero extra para invertir en inmuebles y en la Bolsa y no pueden compensar la pérdida de poder adquisitivo con inversiones lucrativas. La inflación alcanzó un 3,1% en 2021, el porcentaje más elevado desde 1993. Un riesgo para el bienestar de muchos. Pues son los costes de la energía, la vivienda y la alimentación los que más aumentan. La inflación ahoga a la población más pobre y los bancos alemanes piden al BCE que reaccione.

El nuevo presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, designado por el nuevo Gobierno alemán, advierte que esto no puede seguir así. Ve el riesgo de que la inflación se mantenga más elevada de lo previsto y durante más tiempo. Su predecesor, Jens Weidmann, se fue en diciembre por razones personales, pero dejó siempre clara su oposición a la política monetaria ultraexpansiva y de intereses cero del BCE. “La población espera del Bundesbank que sea el portavoz de la cultura de la estabilidad de precios. Y les aseguro que vamos a serlo”, dijo Nagel el 11 de enero. Por su parte Weidmann advirtió en su discurso de despedida que la política monetaria del BCE no ha salido del “modo crisis” que le obligó la crisis financiera y de deuda global de 2008. “Ese estado de excepción permanente ha dejado huellas. El sistema de coordenadas se ha desplazado”. También Weidmann recordó que la inflación golpea sobre todo a los más desfavorecidos, porque implica pérdida de poder adquisitivo.

“Balcones a precio de un coche”. Con este titular el diario Süddeutsche Zeitung exponía este invierno el problema de la vivienda en Alemania. En Múnich cuesta el metro cuadrado más de 10.000 euros; en Hamburgo, 6.100 euros. El precio de los pisos ha subido en general más del 7% en el último medio año. Sobre todo en Múnich, con una subida del 6,4%, y Hamburgo, más del 10%. Pero son las regiones más baratas las que mayores ascensos registran, como Zwickau. El home office por la pandemia permite a la gente trabajar lejos de la empresa; por lo que aumenta la demanda de vivienda fuera de las grandes ciudades. Pero la razón de la subida no es la epidemia. En diciembre la inflación subió un 5,3% respecto al mismo mes del año anterior. El precio de la energía se disparó un 18,3% y el de la alimentación un 6%. A raíz de la pandemia y los lockdowns se han registrado problemas globales de suministro. A ello se ha sumado la actual fuerte demanda global de materias primas. El BCE apunta que la inflación en 2022 subirá un 3,2%. Y aunque la presidenta del BCE, Christine Lagarde, asegure al Bundesbank que se toma muy en serio la inflación, la entidad central alemana advierte que no se deben subestimar las consecuencias de la inflación y de un aumento de los tipos de interés. A su lado se posiciona el Gobierno alemán del socialdemócrata Scholz y el ministro liberal de Finanzas, Lindner, quien espera de Nagel tradición y continuidad porque “la estabilidad de precios es requisito imprescindible para la economía social de mercado.”

Más en la línea de Lagarde se posiciona la economista alemana Isabel Schnabel, directora del consejo del BCE, quien declaraba la siguiente semana: “Nos preocupa que la inflación esté por encima de lo esperado porque implica una caída de ingresos y de intereses, pero esperamos que a medio plazo baje, por lo que no hemos subido los tipos de interés. Además no querríamos arriesgarnos a que una subida prematura estrangulara el crecimiento económico.”

Por otro lado, el precio del patrimonio en hogares privados subió un 12,1% en el tercer trimestre de 2021. La mayor subida desde 2005. Se trata de inmuebles o de bienes especulativos como antiguedades o vino.

Madame Inflation, como se llama en Alemania a Lagarde, tiene un papel en esta historia porque inunda los mercados con dinero. La presión sobre ella aumenta desde Fráncfort, aunque se sabe que su situación es complicada. La suma del balance del BCE alcanza los 8 billones de euros. Solo en los últimos 21 meses ha subido en 3,6 billones de euros, 171.000 millones de euros al mes. De ahí el boom de los mercados bursátiles e inmobiliarios. En Alemania, la prensa se queja. Los ahorradores, también. El diario Die Welt advierte que el bienestar de los alemanes está en peligro. Y el semanario Focus avisa de que la inflación devora los ahorros. ¿Será algo temporal como dice la presidenta? El nuevo jefe del banco HSBC, Nicolo Salsano, no lo cree y en círculos del Bundesbank se apunta que Lagarde actúa por motivos políticos. Las elecciones francesas en 2022, por ejemplo.

Las entidades bancarias alemanas piden al BCE que actúe. También algunos miembros del consejo del BCE dudan que baje pronto la inflación. En su reunión de diciembre lo expresaron así el presidente del Bundesbank Jens Weidmann y el jefe del banco central holandés Klaas Knot. El 16 de diciembre el BCE optó por mantener intactos los tipos de interés al 0% y anunció como improbable una subida en 2022. También se implementó una reducción gradual en el ritmo de compra de activos bajo el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP) hasta marzo de 2022 para amortiguar el impacto generado por la pandemia, aunque por otro lado la entidad impulsará temporalmente su programa de compras de activos convencional APP.

Para la banca alemana se trata de una evolución preocupante. El jefe de Deutsche Bank y de la asociación alemana de entidades bancarias, Christian Sewing, ha señalado que la receta del BCE de bajos tipos de interés y precios presuntamente estables ha perdido efectividad porque “ahora luchamos con sus efectos secundarios”. Pide que el BCE dé un golpe de timón. “Nuestra clientela se está posicionando ante una inflación a largo plazo. Y sabemos que cuando aumentan las expectativas de inflación, se dispara la inflación a largo plazo.” ¿Cuál será la reacción de los mercados financieros a un golpe de timón del BCE? ¿Condicionará la financiación de personas, empresas y países endeudados? La inflación es un tigre difícil de domar, en palabras del gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey.

Lidia Conde es analista de economía alemana