Las aclaraciones de Pekín sobre las OPV parecen inquietantes

Las firmas chinas que operan en sectores restringidos deberán pedir permiso para cotizar en el extranjero

Billete de yuan.
Billete de yuan. reuters

Los guardianes del mercado chinos han dado con una mano y tomado con la otra. El nuevo proyecto de reglamento de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China, publicado en vísperas de Navidad, expresaba una prudente tolerancia oficial hacia las entidades de interés variable, una estructura empleada por empresas como Alibaba y Tencent para cotizar en el extranjero, eludiendo de hecho las restricciones a la inversión extranjera en las empresas chinas de tecnología de internet. Ayer, sin embargo, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma –la poderosa agencia de planificación económica del país– metió baza y anunció que las empresas que operan en sectores nacionales en los que la inversión extranjera está restringida deben solicitar también su aprobación antes de cotizar en el extranjero.

La entrada de la Comisión de Desarrollo, junto con el Ministerio de Comercio, añade otros dos posibles vetos al proceso de aprobación en el extranjero después de la Comisión de Valores y el organismo de ciberseguridad; este último echó por tierra hace poco la oferta pública de venta en Nueva York del gigante de los VTC Didi. La Comisión de Valores promete que no tardará más de 20 días en tomar una decisión final sobre las solicitudes, pero los otros organismos no han hecho tales compromisos públicos.

Además del acceso a monedas fuertes fuera de los controles de capital de China, uno de los grandes atractivos de una OPV en el extranjero era la rapidez con la que se podía ejecutar. Un aumento de la burocracia podría reducir significativamente esa ventaja, empujando a las empresas locales a la congestionada cola para cotizar en las Bolsas nacionales, que cuenta con más de 700 empresas, o a renunciar por completo.

Otra posible complicación es la insistencia de la Comisión de Desarrollo en que la participación extranjera en el capital de las empresas chinas que cotizan en el extranjero pertenecientes a sectores sensibles como los servicios de internet se limite al 30%, y que ninguna entidad pueda poseer más del 10%.

Técnicamente, este lenguaje parece orientarse a las empresas de interés variable (VIE, por sus siglas en inglés), contratos legales que no implican capital, pero la Comisión de Desarrollo también especifica que los extranjeros no pueden participar en la gestión de la empresa. Además, dice que los nuevos requisitos no se aplicarán a las que ya han superado el límite de propiedad extranjera; no está claro a cuáles se refiere. La empresa japonesa Softbank por si sola tiene una participación del 25% en la entidad cotizada offshore de Alibaba, mientras que el grupo inversor sudafricano Prosus mantiene una participación del 29% en la de Tencent.

Por su parte, la declaración de la Comisión de Valores daba a entender que el marco existente aplicado a las nuevas OPV podría llegar a aplicarse a las cotizadas. Los fundadores de empresas y los inversores de private equity pueden apreciar las aclaraciones, pero la dirección del viaje parece inquietante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías