La escasez de microchips arrastra al motor a un nuevo año de ERTE generalizados

Renault, Stellantis y Seat ya los han prorrogado a 2022

Hay expedientes activos que afectan potencialmente a más de 46.000 personas

Trabajadores en la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona).
Trabajadores en la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). Getty Images

Tras un 2020 que el sector del automóvil creía que no podía ser peor a causa de la pandemia, en el que se produjo un desplome de la producción de vehículos del 19,6% (casi 2,27 millones de coches fabricados) y una estrepitosa caída de las matriculaciones del 32,3% (851.000 coches), la industria del motor se ha encontrado con un escollo que no esperaba y que ha dado al traste con sus esperanzas de recuperación este año. La crisis de microchips.

Esta escasez mundial de un elemento clave para una industria cada vez más digitalizada ha provocado que la producción de 2021 sea ya inferior a la de 2020 en un 2,5% (dato de los diez primeros meses). Las matriculaciones, que aún se mantienen en números positivos con un incremento del 5,6% respecto a 2020, según datos de Anfac (la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones), llevan varios meses cayendo y amenazan con cerrar el ejercicio también en negativo o en la misma línea que el pésimo 2020.

Ante esta situación, que la patronal no prevé que se normalice hasta finales de 2022 o principios de 2023, casi todas las automotrices con factorías en España han aprobado ya o están en proceso de firmar prórrogas de sus ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) para el año que viene. Es el caso de Renault, por ejemplo, que recientemente anunció a los sindicatos su intención de prorrogar los ERTE para sus plantas de Valladolid y Palencia hasta el 30 de junio de 2022. La medida afectará a 8.777 trabajadores.

Seat ya anunció también un ERTE que afectará de forma potencial a 11.000 empleados de sus centros de trabajo en Cataluña hasta junio de 2022. Una suspensión temporal de empleo que, como es generalizado en todo el sector, afecta de manera irregular a la plantilla. Es decir, aunque todos los trabajadores sean susceptibles de estar en ERTE, en el caso de Seat solo entre 300 y 400 personas lo están de forma permanente, explican en la firma. Los que no son voluntarios pueden verse obligados a, por ejemplo, no trabajar una semana, pero a la siguiente sí, dependiendo de las necesidades.

Stellantis (PSA y Fiat Chrysler), por su parte, llegó a un acuerdo con los sindicatos para prorrogar el ERTE durante todo el año que viene en sus instalaciones de Madrid, un pacto que afecta a unos 1.177 empleados, que, como máximo podrán verse suspendidos de trabajo durante 60 días. Para la planta de Vigo, Stellantis aún no ha firmado una ampliación del ERTE (el actual está vigente hasta el 31 de diciembre) que afecta a unas 3.500 personas, pero este lunes comenzarán las conversaciones entre los representantes de los trabajadores y la empresa para prorrogarlo durante el 2022, según cuentan fuentes sindicales a este periódico.

Por último, en Figueruelas, donde hay un ERTE en vigor para unas 5.300 personas, la empresa de momento no se ha comunicado con los sindicatos para prorrogarlo. “Pero viendo la situación del sector, lo normal es que se amplíe”, señala Rubén Alonso, jefe del comité de empresa en la planta zaragozana.

Ford Almussafes, que emplea a algo más de 6.000 personas, tiene un ERTE activo hasta final de año que afecta a unos 3.000 trabajadores al día. Para esta factoría, la empresa ya ha anunciado que a partir de 2022 no habrá turno de noche, lo que en los sindicatos ha generado preocupación “por el posible excedente” de plantilla que puede haber, según recoge EP.

VW y Mercedes, aún no

En cuanto a la planta de VW en Navarra, también tiene un ERTE que afecta a 4.600 empleados (la totalidad de la plantilla) hasta final de año, pero todavía no se ha anunciado un acuerdo para su prórroga, aunque desde la empresa lo dan por hecho.

Mercedes Vitoria (5.000 trabajadores) está en la misma situación, ya que cuenta con un expediente de regulación temporal de empleo activo hasta el 31 de diciembre, para el que hay pactados unos 30 días de parón. De momento, los sindicatos no han sido llamados para ampliarlo, pero es algo que dan por hecho que se terminará produciendo. En total, a día de hoy, hay aproximadamente 46.000 trabajadores afectados de forma potencial por ERTE en las fábricas de coches españolas.

Industria de componentes

En efecto dominó, este parón de la producción de las automotrices afecta a su vez a los fabricantes de componentes para el automóvil. En este sector, España tiene una presencia muy importante con dos gigantes como Gestamp y Grupo Antolin, que tienen varias fábricas dispersadas por todo el país.

En el caso de Gestamp, por ejemplo, la compañía anunció en septiembre una prórroga del ERTE de su planta de Abadiño (País Vasco), uno de los mayores proveedores de la factoría de Mercedes en Vitoria. En cuanto a Antolin, la compañía está aplicando ERTE en siete de sus plantas en España, las cuales suman un total de 1.000 empleados. “El número total de personas en ERTE en cada planta varía en función de las necesidades de producción”, explican desde la compañía con sede en Burgos.

Nissan, a un mes de cerrar sus plantas de Barcelona

GWM pone en duda su inversión. El 31 de diciembre, Nissan cerrará definitivamente sus tres plantas de Barcelona. Por la mayor de ellas, la que está en Zona Franca, que emplea a 2.600 personas, mostró su interés la automovilística china Great Wall Motors (GWM), algo que fue recibido como una buena noticia por los sindicatos. Sin embargo, la firma pidió la semana pasada más fondos públicos para finalmente recalar en Cataluña, ya que tendría que realizar importantes inversiones para adaptar las instalaciones de Nissan a sus necesidades.

Reacción del Gobierno. Tras este anuncio, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, aseguró estar trabajando junto a la Generalitat para “convencer” a GWM de que continúe con el proyecto. En este sentido, desde Industria pidieron a Nissan que bajara el precio de sus instalaciones para favorecer que GWM finalmente las compre.

Alternativas. Además de la compañía china, por las instalaciones de Zona Franca se han interesado el grupo belga Punch, cuya intención es producir 46.000 coches al año en las plantas de Nissan para 2025, y un grupo de empresas que pretenden poner en marcha un hub de electromovilidad. Por la planta de Montcada i Reixac también se ha mostrado interesada la marca de motos eléctricas Silence.

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