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La banca española aplaude el giro de regulación de Basilea III

Los bancos mantienen que la nueva norma resuelve dudas que ayudan a dar más visibilidad al dividendo con un impacto leve en capital

La comisaria europea de Servicios Financieros, Mairead McGuinness.
La comisaria europea de Servicios Financieros, Mairead McGuinness. EFE

Otro trimestre liquidado. El pasado viernes la gran banca finalizó la presentación de sus resultados correspondientes a los nueve primeros meses del ejercicio. Solo queda Unicaja por comunicar sus ganancias entre los siete principales bancos del país. Lo hará el 3 de noviembre, el mismo día que inicia oficialmente las negociaciones con los sindicatos para reducir su plantilla en 1.513 puestos de trabajo a través de un expediente de regulación de empleo (ERE).

Las cuentas presentadas, en general, siguen la tendencia del primer semestre, con una clara recuperación del negocio frente a 2020. Los beneficios ya son precovid, mientras que los créditos para a compra de viviendas están batiendo récord. A ello se suma que la temible amenaza de la morosidad, prevista por la crisis económica que provocó la pandemia, no se ha producido hasta el momento. Y si se hace caso al mensaje lanzado por todos los banqueros el nivel de impagados sigue bajo, y no se esperan repuntes alarmantes en 2022, una vez finalizadas las moratorias. Los peores augurios estimados en 2020 parecen ya olvidados y enterrados. Esperemos que sea así y la tasa de morosidad no suba más del 6% el próximo ejercicio.

Si es así, la banca comenzará a liberar a mediados de 2022 el exceso de provisiones que realizaron el pasado año como medida de previsión ante el tsunami de impagos y quiebras empresariales que parecía que se avecinaba por culpa del Covid, lo que será un nuevo revulsivo para la cuenta de resultados del sector. Prácticamente todas las entidades han declarado en la presentación de sus resultados trimestrales que liberarán dotaciones realizadas por prudencia ante la crisis sanitaria si la tasa de morosidad sigue controlada.

Y mientras celebran el despegue de sus ganancias y de la vuelta a la normalidad en su política de dividendos (bueno casi todos, ya que siempre hay algún rezagado), aplauden la decisión de Bruselas de rebajar las iniciales exigencias de capital prevista en la regulación de Basilea III. El lobby bancario ha funcionado, y sobre todo el español, que ha logrado que la futura norma, si es que no sufre cambios radicales durante su tramitación, tenga en cuenta el elevado peso histórico de sus activos ponderados por riesgos (los famosos APR) en el capital.

La Comisión Europea (CE) presentó el 27 de octubre su propuesta para implementar en la UE las reglas internacionales de requisitos de capital de Basilea III. Y curiosamente, ha sido la banca española la más beneficiada por estas nuevas reglas. Esto no significa que no tengan que elevar los ratios de su capital, que sí, pero las necesidades de nuevos fondos son leves, asumibles y a largo plazo, según coinciden varios directivos bancarios, y algo que también han comentado los consejeros delegados de los grandes bancos en las ruedas de prensa de presentación de resultados a septiembre.

Un destacado directivo de un banco de inversión que prefiere mantenerse en el anonimato declaraba a este periódico que “la propuesta de la CE no supone un impacto elevado en el capital. Además, hay casi una década para absorberlo (año 2030). Así que no es algo que preocupe al sector. De hecho, incluso logra resolver dudas y puede ayudar a dar más visibilidad a dividendos a futuro ya que elimina ciertas dudas. A ello se suma que los bancos cuentan en la actualidad con una buena posición de solvencia”.

Anuncian una revisión de las provisiones por Covid para liberar dotaciones en 2022 ante la prevista baja morosidad

Pues eso, que las entidades financieras españolas dejarán de ser el farolillo rojo en los ranking de ratios de capital para pasar a posiciones medias. Esto es no solo porque ahora sus APR tendrán un efecto ligeramente más laxo en el cómputo de sus riesgos y por lo tanto del capital, sino también porque para otros bancos como los de Alemania, Francia, Holanda o los de los países nórdicos estarán más penalizados al endurecerse ligeramente los requerimientos de solvencia en los modelos internos de los bancos de estos países. Sus riesgos ponderados pesarán más.

Por cierto, es paradójico como se comporta la Bolsa ante la presentación de resultados de los diferentes bancos, aunque todo tiene su explicación. El viernes pasado comunicaron sus cuentas de pérdidas y ganancias CaixaBank y BBVA, pero su suerte ante los mercados fue muy distinta.

BBVA subió en el día un 7,46%, empujado sobre todo por el anuncio que hizo, iba a recomprar 3.500 millones de euros en acciones para dar mayor valor a la acción y así remunerar más al accionista. El comunicado hizo disparar la acción, aunque no llegó a superar el alza del 15% al que llegó el 20 de noviembre de 2020, cuando anunció la venta de su filial en EE UU, y que tuvo como consecuencia un exceso de capital de más de 8.000 millones de euros, parte del cual corresponde a la recompra de acciones.

En el año, BBVA lleva una subida del 52%, muy por encima del Dow Jones Stoxx de banca, que se ha disparado un 37,2%. En los últimos 12 meses, desde el 29 de octubre de 2020 sus acciones suben un 164%. CaixaBank tuvo el viernes peor suerte. Sus títulos se desplomaron un 4,24%. Los resultados no convencieron al mercado. Ganó en los nueve primeros meses del año 4081 millones de euros , frente a los 726 millones del mismos periodo del ejercicio precedente.

Si se elimina el efecto contable de la fusión de Bankia el resultado ordinario e de 2022 millones. Pero las cuentas estuvieron algo por debajo de las previsiones de los analistas, que consideran que la subida del beneficio ordinario se debe a las menores provisiones llevadas a cabo.

Y como casi siempre, un último apunte. La banca privada está que echa humo, y no solo por los fichajes que hay de una entidad a otras, que los hay, sino por los cambios, ventas, salidas....Esta semana se ha producido la venta de la banca privada de UBS en España a Singular Bank, el banco que Javier Marín quiere llevar a lo más alto de este segmento de negocio.

La unidad de banca privada de Santander, la más grande del país, también ha sufrido modificaciones en su estructura y cabecera. Alfonso Castillo ha sido nombrado responsable global, aunque sigue reportando a Víctor Matarranz, que ocupaba este cargo, además de ser el responsable de la división de banca privada, seguros y gestión de activos, que por cierto, también ha sufrido cambios tras la salida de Mariano Belinky. Y por si fuera poco, el grupo Beka Finance tiene un pequeño lío. Han invitado a José Luis Blázquez a que deje el cargo de CEO de Beka Values.

Pocos meses después de ficharle, han designado a Santiago Vivas, de Crédit Agricole, para relanzar esta unidad de banca privada, y han emprendido la compra de la gestora de Haya Titulización, que gestiona deuda por 23.000 millones. Y aún habrá más.

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