SOS diseño: su valor representa el 16% del PIB europeo

Las empresas que emplean esta disciplina generan un 14% de los empleos de la UE

Una lámpara modulable creada por Marco Bozzola para imitar la luz solar. Ver fotogalería
Una lámpara modulable creada por Marco Bozzola para imitar la luz solar.

El diseño es el corazón de Europa. No es una frase hecha: las industrias intensivas en diseño representan un 16,2% del PIB de la Unión Europea. Esta cuota se traduce en un total de 2.371.282 millones de euros. Son datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo), que considera industrias intensivas a aquellas que emplean el diseño de manera significativa en su actividad.

Asimismo, esta industria también supone el 14,2% de los empleos de la UE de manera directa, más de 30 millones, y un 20,9% si se tienen en cuenta también los puestos indirectos. Pero no es solo una cuestión de cantidad, sino también de calidad: los salarios de las empresas con derechos de propiedad intelectual (marcas, diseños o patentes) son, de media, un 19% mayor que los de las empresas que no son propietarias de los mismos.

Los datos de España la sitúan un poco por debajo de la media de la UE, pero aun así tienen un impacto considerable. Las industrias intensivas en diseño representan el 11,1% de los empleos del país y el 11,8% de su PIB (127 billones de euros). En 2020, fue el décimo país en el que se efectuaron más registros, con un total de 3.400 nuevos expedientes. Pero si se tienen en cuenta los datos generales desde que la Euipo comenzó a funcionar como registro, en el año 1994, España ocuparía la sexta posición y acumularía el 5% de los registros totales.

Si bien parece que el diseño nórdico es el más conocido a nivel internacional, no solo estos países cuentan con un alto nivel de creatividad. “Es cierto que el diseño tecnológico llega más del norte que del sur, pero no es el caso del cotidiano. Aquí tenemos el mismo papel que otras naciones más sofisticadas tecnológicamente gracias a una tradición artesanal muy profunda”, justifica el diseñador industrial André Ricard. El creativo fue reconocido este martes por su trayectoria profesional durante los Design Europa Awards, que concede la Euipo.

El objetivo de los galardones no es solo reconocer los mejores trabajos, sino también acercar el valor de esta disciplina al público general. “Queremos pedirles que respeten la propiedad intelectual porque es la única forma de que los diseñadores vivan de lo que hacen”, comenta el director de comunicación de la oficina, Julio Laporta. El comercio mundial de las falsificaciones representó 412.000 millones de euros en 2019. La importación de estos bienes provocó la pérdida de 600.000 puestos de trabajo, así como que se dejaran de recaudar 15.000 millones de euros en impuestos, según un estudio de la Euipo y la OCDE.

Si bien la sensibilidad con este tema está aumentando poco a poco: el 98% de los europeos ya considera que es importante que los artistas y los diseñadores puedan proteger sus diseños, mientras que el 83% reconoce que comprar productos pirateados o que no son originales destruye negocios y puestos de trabajo. Una práctica que carece de aún más sentido en un momento en el que se trata de apostar por un consumo más consciente y sostenible. “Las imitaciones son un problema porque te quitan cuota de mercado, pero también tienen una vida muy corta. La gente quiere comprar bien y que dure. En primer término hacen daño a la empresa, pero, además, los consumidores están tomando la decisión de que quieren algo duradero”, expone el diseñador Marcelo Alegre, el único finalista español en la categoría de industria con una mesa de oficina flexible creada para Actiu.

Finalmente el galardón lo recibió Philips por un monitor compacto y portátil para hospitales que permite a los sanitarios trasladar a los pacientes por el centro de manera segura y sin cables. El dispositivo presenta la interfaz de un teléfono móvil, con lo que es intuitivo y fácil de usar por el personal. “Lo que hace el diseño de producto es mejorar la calidad de vida. En todos los ámbitos, pero en el sanitario todavía más, lo que deben hacer los diseñadores es prestar atención a la forma en la que se usa. Debe ser sencillo de manejar”, destaca la presidenta del jurado, Päivi Tahkokallio.

Por su parte, el galardón para la pequeña empresa se lo llevó Marco Bozzola por su Relio2, un sistema de iluminación que imita el efecto de la luz solar y lo hace perfecto para pequeños y minuciosos trabajos manuales, como la joyería o la confección de violines. El ingeniero de productos, como él mismo se define, destacó la importancia de registrar los diseños pues “son un activo para la compañía. Si no, no tienes nada”. No obstante, el diseño de los accesorios que se pueden incorporar a su lámpara están disponibles online de manera gratuita para imprimir en 3D.

Bozzola reivindica las dificultades a las que se enfrentan los creadores más pequeños para sacar adelante sus productos. “Yo mismo soy el directivo, el creativo, el manufacturero, el responsable de redes sociales...”, bromea. De hecho, mientras que alrededor del 60% de las grandes empresas son titulares de derechos de propiedad intelectual, este porcentaje se reduce al 9% en el caso de las pymes. Un aspecto en el que Ceren Bagatar, ganadora por Philips, reconoció que las empresas grandes pueden ayudar mucho: “Nos asociamos con muchas startups porque son capaces de innovar de una manera diferencial. Creo que somos una buena mezcla y es una gran oportunidad para que todos trabajemos mejor”.

Algunos conceptos

  • Marca. El nombre que tiene un producto para diferenciarlo de otro. Puede ser tanto un nombre como un logo. Por ejemplo, en el caso de un móvil de Apple, la marca puede ser tanto Apple como el icono de la manzana.
  • Patente. Es una solución a un problema. Puede ser una máquina, una fórmula química, un software... En el caso del teléfono, es lo que está dentro del aparato. El ejemplo más habitual de los últimos meses es la fórmula química que se necesita para crear las vacunas.
  • Diseño. La forma exterior, lo que hace que un producto sea o no atractivo visualmente. Mientras que otras regiones pueden estar más desarrolladas tecnológicamente, el diseño es uno de las grandes exclusividades europeas.
  • Caso práctico. Al comprar una prenda, la marca es la tienda que se elige (ej: Zara), el diseño es el tipo de producto (un vestido) y la patente sería el material con el que se confecciona (un tejido que repele las manchas).
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