La brecha de empleo entre jóvenes y mayores se multiplica por siete en 13 años

Menos del 20% de los menores de 24 años tiene trabajo

Funcas señala que esto influye en la escasa duración de la vida laboral en España

Una camarera limpia la mesa de un bar.
Una camarera limpia la mesa de un bar.

Las polémicas palabras del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, sobre la necesidad de implementar un cambio cultural que haga que los españoles trabajen más tiempo se sustentan en una realidad: la duración media de la vida profesional en España está por debajo de la media europea. Según datos de Eurostat de 2020, los españoles cotizan una media de 34,8 años antes de jubilarse, casi un año menos que el conjunto de la Unión Europea (35,7 años) y muy por detrás de países como Alemania, donde la duración media de la vida laboral es de 39,1 años.

Desde Funcas (la Fundación de las Cajas de Ahorros), señalan que esta realidad se debe, en parte, a los propios sistemas de pensiones de otros países europeos, en los que para cobrar el máximo de la jubilación hacen falta más años cotizados. Sin embargo, Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, advierte de que la baja tasa de empleo de los jóvenes es otro factor importante que influye en la baja duración de la vida laboral de los españoles. “Al incorporarse más tarde al mercado laboral, su expectativa de vida profesional es también menor”, comenta.

Según datos de la OCDE, la tasa de empleo de los jóvenes de entre 15 y 24 años en España ha pasado del 39,2% en 2007 (antes de la crisis financiera) al 18,5% en 2020. En casi década y media se ha desplomado a la mitad, tocando su suelo en 2014, cuando se situó en el 16,7%. Sin embargo, en ese mismo intervalo de tiempo, la tasa de empleo de los trabajadores de más edad (de entre 55 y 64 años) ha aumentado más de diez puntos, pasando del 44,5% en 2007 al 54,7% de 2020. Así, la brecha de empleo entre ambos grupos de edad se ha multiplicado por siete en 13 años.

“El principal problema para los jóvenes es que por definición tienen que acceder al mercado laboral y las dos crisis se han caracterizado por un parón de las nuevas contrataciones. A eso se añade, en el caso de la pandemia, que el mecanismo que permitió atenuar el golpe de la crisis, los ERTE, iba dirigido a los colectivos que ya tenían empleo. Por ello, se ha producido algo muy excepcional, y es que en la pandemia el empleo ha seguido subiendo para los más mayores”, indica Torres.

Sin embargo, este economista advierte de que el problema de la precariedad laboral de los jóvenes no se solucionaría jubilando antes a las personas de más edad, ya que “no hay un efecto de sustitución de unos por otros”. “En una industria esto puede pasar, pero en la economía en general no existe un número de horas a repartir entre todos. La economía de mercado no es un juego de suma cero en el que, si yo gano vendiendo una cosa, el otro pierde. En la economía se crean unas dinámicas en las que se trata de hacer el pastel más grande y que así se beneficien todos. Unos se beneficiarán más que otros”, explica, por su parte, Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas.

Falta de pymes medianas

Una de las principales trabas en la economía española para la creación de más puestos de trabajo de calidad, asegura Pich, es la escasez de empresas de tamaño medio. “Una de las características de la economía española es que tenemos una serie de empresas internacionales, muy grandes, que cotizan en Bolsa, y después tenemos un mar, no de pymes, sino de micropymes. No puedes crear empleos de calidad si no tienes empresas medianas”, asevera Pich. “Las micropymes van sobreviviendo, no pueden llevar a cabo acciones formativas o colabo­rar con las universidades en I+D. Hay que conseguir que nuestra economía sea mucho más sofisticada, que permita producir productos y servicios con precios más caros, que requieran de más talento. Es el único camino”, añade.

En este sentido, apunta Torres, otra de las claves para mejorar la empleabilidad de los jóvenes es la Formación Profesional. Para el director de coyuntura de Funcas, la reforma de la FP que ultima el Gobierno, con la que se pretende dar un mayor peso a las empresas en la formación de los estudiantes, “es un paso en la buena dirección”.

“Se puede hacer muchísimo para mejorar la transición entre el sistema educativo y el mercado laboral [...]. Una posibilidad interesante es la de combinar el empleo a tiempo parcial y los estudios. En países como Suiza, en los que hay un paro juvenil muy bajo, es difícil encontrar profesionales que no estén trabajando junto a un joven que esté aprendiendo a su lado. Esto, incluso, está integrado en el currículum educativo”, expone Torres.

Estas acciones, explica, han tenido “resultados muy satisfactorios”, ya que reducen el riesgo de fracaso escolar y dan la posibilidad a los jóvenes de introducirse rápidamente en el mercado laboral, ya que muchos se quedan a trabajar en las empresas en las que han realizado sus prácticas.

España, a la cola de Europa en la tasa de empleo de mayores de 64 años

Un 4,3%. A pesar de que el nivel de empleo en el grupo de edad de entre 64 y 75 años ha aumentado en España los últimos años, el país sigue a la cola de la Unión Europea. Según datos de Eurostat, en 2019 esta tasa en España se situaba en el 4,3%, menos de la mitad de la media de la UE (9,6%). Muy lejos quedan Alemania, con el 13,8%, o Italia, con el 8,9%. Más cerca se encuentra Francia, cuya tasa de empleo para esta franja de edad es del 5,4%.


Por debajo de la media también en los que tienen entre 55 y 64 años. En la franja de edad inmediatamente inferior, España tampoco tiene datos de ocupación demasiado altos. Según la estadística de la OCDE, la tasa de empleo de las personas de entre 55 y 64 años se sitúa en el 55,3%, casi cinco puntos menos que la media de la UE (60%). De los grandes países, solo Italia tiene una ocupación menor que la nuestra, con un 53,5%. Estados de nuestro entorno como Portugal y Francia nos superan, con tasas de empleo del 63,7% y el 55,5%, respectivamente. A una buena distancia quedan países como Alemania, donde el 71,7% de las personas de entre 55 y 64 años tiene un empleo.

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