Supermercados británicos: cuidado con una guerra de precios

La compra de Asda y Wm Morrison por el capital riesgo puede animar a Aldi y Lidl a rebajar las etiquetas

Supermercado de Londres.
Supermercado de Londres. reuters

El auge de compras de supermercados británicos podría desencadenar una arriesgada guerra de precios. El capital riesgo ha adquirido este año Asda y Wm Morrison, pese a los escasos márgenes del sector y la intensa competencia. Eso da a Aldi y Lidl incentivo adicional para hacerse con cuota de mercado.

Con la compra de Morrisons por parte de Clayton, Dubilier & Rice (CD&R), por 8.200 millones de euros, y la de Asda por Issa Brothers, cadenas con una cuota sumada de casi el 25% pronto estarán en manos del capital riesgo. Aldi y Lidl controlan casi el 15% y crecen rápido. Su carácter global y la mayor simplicidad de sus tiendas y gamas de productos les permiten competir en precio con sus rivales británicos.

El auge de las adquisiciones puede animarlas aún más a recortar, ya que sus endeudados rivales pueden tener dificultades para competir. Supongamos, de forma conservadora, que Aldi o Lidl bajan los precios un 2% en los próximos dos años. Si Morrisons siguiera su ejemplo, sus ingresos podrían caer hasta 21.500 millones en 2023. Si no pudiera trasladarlo a los proveedores, el ebitda se reduciría a 941 millones. La deuda, que probablemente sea de unas 6 veces el ebitda en el momento de la adquisición, se dispararía hasta 8 veces, lo cual podría dificultar la refinanciación de la deuda. La alternativa puede ser mantener los precios sin cambios pero perder cuota.

Los nuevos dueños de Morrisons tendrían otras formas de subir los beneficios. Podrían recortar costes, repercutir precios más bajos a los proveedores y vender propiedades. Pero cuanto más difícil lo tenga el negocio principal, más difícil será cargarse con nuevos arrendamientos. Una guerra de precios llevaría a unos retornos desastrosos. CD&R podría esperar una TIR del 15% si los ingresos crecen un 3% al año, y el margen de ebitda se mantiene en el 6%. Eso supone que los nuevos dueños usen el 30% del ebitda para pagar la deuda, y vendan en cinco años por 9 veces el ebitda, o 14.000 millones, deuda incluida. Pero si los ingresos siguen planos, incluso un retorno del 10% podría ser difícil de lograr. Los verdaderos ganadores pueden ser los consumidores.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías