Blanca Huergo: “Ser programadora no es ser una persona rara”

Es la primera mujer en lograr una medalla de oro en la Olimpiada Informática Española, donde el suyo era el único nombre femenino entre los 50 primeros

matemáticas
Blanca Huergo, presidenta de la Olimpiada Informática Femenina.

Solo el 13% de estudiantes de carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) en España son mujeres. Por eso, lamentablemente, el caso de Blanca Huergo (Oviedo, 2003) sigue sonando excepcional. El año pasado, con solo 17 años, se convirtió en la primera mujer en lograr una de las cuatro medallas de oro en la Olimpiada Informática Española. El único nombre femenino que figuraba entre los primeros 50 puestos era el suyo. En vez de resignarse, actuó y ahora compagina sus estudios de Matemáticas y Ciencias de la Computación en Oxford con la presidencia de la Olimpiada Matemática Femenina (OIFem), un proyecto que cuenta con el apoyo del patrocinio platino de BBVA junto a otras entidades. El objetivo: crear una generación de mujeres programadoras.

¿Por qué falla la vocación femenina en este sector?

Por la parte de matemáticas es culpa de la forma de enseñarlo, de verlo con la teoría en vez de empezar con aplicaciones mucho más divertidas. Si quieres enseñar a un alumno teoría de grafos, por ejemplo, hay que mostrarle que así se crea Google Maps y empezar por esa base, no ponerles un grafo de forma abstracta. Creo que eso se puede aplicar en muchos campos. Para atraerles tienen que entender lo que hay detrás. Es fundamental verlo aplicado y no simplemente aprender el modelo de resolver algo, sino ver el campo desde una perspectiva más alta.

¿Lo hacéis en OIFem?

En este tipo de Olimpiadas es lo que buscamos. Aunque sean de matemáticas, realmente lo que se mide es la programación algorítmica, que es un área que mezcla las matemáticas y la informática. Se trata de resolver retos matemáticos con programas de eficiencia, encontrar algoritmos rápidos, estructuras de datos eficientes para poder resolver problemas... Nosotros les explicamos toda la parte de la teoría un poco más matemática y luego vemos muchas aplicaciones de cómo se puede juntar esa teoría para resolver problemas que para ellas puedan ser interesantes. Este año, entre otros, tuvimos problemas de carreras de caballos o de máquinas de distintos tipos.

Ya está en marcha la segunda edición, ¿está teniendo una buena acogida?

De momento va muy bien. El primer año tuvimos más de 120 inscritas y de ellas, a través de la Olimpiada que organizamos, seleccionamos a las cuatro para representar a España en la Olimpiada europea y se obtuvo un bronce. Luego, en la Olimpiada Informática Española, la mixta, cuatro de 14 finalistas eran alumnas nuestras, cuando muchos años había cero finalistas chicas o una, como mucho.

¿Qué es lo que cambia para que sí se apunten a la Olimpiada femenina pero no a la mixta?

Nosotros les ofrecemos formación, un elemento que nos distinguía mucho de otros concursos de programación que había antes. Muchas veces, si querías aprender a programar y veías la Olimpiada, simplemente veías pruebas muy difíciles y como la programación algorítmica es una asignatura que tampoco tocas en clase, veías ese hueco pero no el camino para llegar. Nosotros desde el principio ofrecíamos formación gratuita online a alumnas por toda España y así se apuntaban a nuestra Olimpiada y podían conocer a otras alumnas que les gustaba lo mismo para crear una comunidad. Tenemos un chat donde están todas para que puedan fomentar estas cosas, tratamos de hacer eventos presenciales en la medida de lo que es posible. Tratamos de crear esa comunidad para que haya ese grupo de amigas con las que pueden programar, entrenar juntas y podamos crear ese germen que faltaba.

Con la pandemia hemos visto que, en muchos casos, el futuro del trabajo está en tener estas competencias. ¿Cuál es el riesgo de que la mitad de la población se quede atrás?

Que surjan ideas muy iguales. Cuanto más diverso es un equipo más fácil es que se le ocurran cosas diferentes porque más vivencias habrá incluidas en él. Si tienes un equipo donde toda la gente es de Madrid y desarrolla un producto que se va a usar por toda España, a lo mejor no se les ocurre cómo ese producto funciona peor en Valencia. Es importante tener un equipo diverso con hombres y mujeres, gente de orígenes diferentes para que haya más ideas. Me parece muy importante que haya distintas formas de pensar y no sean todo ideas similares.

¿Cuál es la manera de convencer a ese talento femenino para que apueste por las carreras STEM?

Tienen que ver a la persona en su conjunto. Es crucial que vean que, como en mi caso, igual que puedo salir con mis amigos a ver un partido de fútbol, también puedo programar. Que entiendan que no es simplemente existe la opción de ser un friki que solo se dedica a programar o la opción de salir de fiesta todo el día. Puedes hacer ambas cosas y tener una vida social plena, hacer deporte y tener una vida divertida. Y a la vez estudiar, no son cosas incompatibles. Me parece importante quitarle esa etiqueta de que es algo de persona rara. Por eso, es fundamental poder hacerlo en grupo y que no sea algo de lo que se avergüencen. Tienen que ver el dibujo completo y entender que son personas que se parecen a ellas mucho más de lo que piensan.

¿Está inmersa en algún nuevo proyecto?

Recientemente lancé un curso online de programación competitiva y acaba de salir el curso Side de World, que organiza el Ministerio de Interior junto con otras instituciones y también he participado dando una clase de procesos algorítmicos. Ahora empiezo el nuevo curso académico y es en lo que estoy centrada.

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