Reciclaje y FP dual, claves de la máquina de trabajo alemana

Aunque se tardará dos años en recuperar todo el empleo perdido, el éxito del sistema es admirable; ahora el reto es la revolución digital

Alemania es una máquina de empleo. 44,7 millones de personas trabajan, el 54% de la población. El paro afecta a 2,6 millones de personas (5,6%), pero incluso ahora en este verano tan especial el desempleo está bajando. Algo inusual. Las razones son Joe Biden y sus estímulos, el impulso de la coyuntura mundial, el auge de las exportaciones (siendo China el segundo gran mercado, tras EE UU), y la actitud de la industria alemana, que recicla, forma dualmente y emplea de nuevo, e incluso se queja de que le faltan especialistas. El problema de la falta de chips se considera temporal. Preocupan más las incógnitas en torno a la evolución de la epidemia y del actual cambio estructural. La economía le está proponiendo al próximo Gobierno (que surja tras las elecciones de septiembre) políticas que contribuyan a la financiación de la apuesta empresarial en formación y reciclaje, reconvirtiendo también a personas de sector a otro. Por ejemplo, para los empleados que deban cambiar de actividad porque sus empresas dejen de producir motores de combustión.

Tras años de reestructuración, Siemens no quiere despedir más, quiere reciclar y formar para mejorar la empleabilidad. El consorcio de Múnich, uno de los grandes símbolos del poderío industrial germano, no está interesado en seguir reestructurando y prescindiendo de empleo. La jefa de personal, Judith Wiese, declaró a finales de julio que no se eliminará tanto empleo como en los últimos años, en que se perdieron decenas de miles de puestos de trabajo, sino que apostará por la actualización profesional.

Siemens dividió el negocio de energía, quedando solo 290.000 empleados, incluidos los de su filial Siemens Healthineers. Ante el cambio estructural la idea es seguir con el mayor número posible de especialistas. Se perderá trabajo, pero también se creará, por lo que prefieren “gastar dinero en reciclar que en financiar despidos e indemnizaciones." Joe Kaeser, su controvertido jefe, cedió su puesto en febrero al vicepresidente del consejo de administración, Roland Busch, que se enfrenta a nuevas oportunidades y retos. Poco después anunció la eliminación de 7.800 puestos de trabajo en la antigua filial energética del grupo, Siemens Energy.

Presente en 190 países, Siemens, una de las mayores empresas electrónicas del mundo, es solo un ejemplo del momento industrial. “Siemens y Alemania son sorprendentemente similares, ambas están consideradas grandes, a veces arrogantes, siempre un poco aburridas, pero también poderosas. Y, sobre todo, ambas buscan desde hace un tiempo, su papel, su camino, su identidad”, comentó el semanario Der Spiegel en 2013 la entrada de Kaeser, quien lideró el cambio hacia la innovadora industria 4.0, la digitalización y la automatización industrial, abandonando sectores considerados menos rentables. Kaeser no tuvo además ningún reparo en intervenir públicamente en cuestiones de moral y política; por ejemplo, a favor del sueldo básico incondicional por las consecuencias sociales de la digitalización. En 2017 tachó 6.900 puestos de trabajo.

En 2021 Alemania se recuperará del shock coronavirus. Crecerá entre un 3% y un 4%. La industria vuelve a exportar. Y la gente gasta su dinero en salir de casa y disfrutar del verano. El paro cae y las empresas buscan personal y vuelven a ofrecer puestos de formación profesional dual y estudios universitarios duales. Siemens AG ofrece por ejemplo en Stuttgart grados en mecatrónica/electrotécnica en versión dual con la universidad de Esslingen. Y, en Ulm, formación profesional dual en electrónica. En ambos casos se cobra algo más de mil euros mensuales brutos. En cuanto a la apuesta de las empresas por el aprendizaje continuo, las empresas alemanas ofrecen y financian a sus empleados un promedio de 18 horas anuales. Formarse para el cambio. 

Solo preocupa la llegada de la cuarta ola. A lo largo de este último año, la pandemia ha afectado también a los chicos que hacen sus formaciones profesionales en las empresas. Su mundo gira en torno al home office y la mascarilla. El 43% se queja de que les falta la práctica en la empresa. Uno de cada dos teme que la pandemia reduzca sus posibilidades en el mercado laboral. El Gobierno alemán ofrece hasta 6.000 euros a las pequeñas y medianas empresas que no hayan reducido el número de sus puestos de FP respecto al periodo anterior a la pandemia. Precisamente el cambio climático y la digitalización demandan nuevos especialistas. En los próximos años la generación de los baby boomers se jubila y habrá que sustituirla con personal cualificado.

La FP alemana tiene lugar sobre todo en la modalidad dual, lo que implica que los estudiantes trabajan en la empresa para desarrollar la parte práctica de la formación. Paralelamente van al instituto, donde reciben la parte teórica. La ventaja es que ganan dinero, están motivados por el feedback de la empresa en la que trabajan y acceden directamente a las últimas tecnologías que se están implementando en el mercado. Hacia el curso noveno (tercero de la ESO española) los chicos interesados en la FP dual se presentan a las convocatorias de las empresas para ocupar, una vez terminen cuarto de la ESO, los puestos de trabajo vinculados a la FP. La empresa selecciona candidatos, que suelen tener entre 16 o 17 años, por notas, currículo y pruebas en la empresa. Desde la educadora infantil al mecatrónico.

Suelen ser formaciones de tres años en las que los chicos se forman y trabajan, pasando dos quintas partes del tiempo en el instituto y el resto en la empresa. Desde el punto de vista empresarial es una inversión que permite formar a los estudiantes según sus necesidades productivas y vincularlos tempranamente al perfil corporativo. La FP dual alemana brinda flexibilidad. Incluso en el caso de que el candidato no esté interesado en quedarse tras su formación, las empresas encuentran en el mercado laboral personal bien formado. La remuneración está a cargo de la firma: 908 brutos, 720 netos; un tercio de lo que ganan en el oficio, una vez concluida la formación. Existen 330 oficios o profesiones. Mientras en 2020 hubo 60.000 puestos ofrecidos que no se ocuparon, 30.000 chicos no encontraron un puesto de formación. Unos 1,3 millones de chicos suelen encontrarse cada año en formación dual. En junio de este año 160.000 chicos no han encontrado puestos para empezar en septiembre, pero las empresas siguen sin ocupar casi 200.000 puestos vacantes.

El coronavirus provocó medio millón de parados, de los que la mitad vuelven a estar empleados. El Gobierno alemán ha conseguido aunar salud y empleo. El Covid destapó muchas debilidades del sistema económico alemán. Muchos empleados en minijobs –puestos de trabajo de 450 euros mensuales– perdieron sus trabajos, pero no pudieron acceder al subsidio de desempleo porque en esta modalidad no se pagan cotizaciones sociales. Una fórmula ideal para estudiantes o jubilados que no quieren un contrato de trabajo al uso.

Aunque se tardará dos años en recuperar todo el empleo perdido, el éxito de la máquina de trabajo alemana es admirable. El reto futuro es la revolución digital, que se ha acelerado con la pandemia, y la formación es la pieza clave en tiempos de cambio.

Lidia Conde es analista de economía alemana