Proyectos transversales, sostenibles y digitales

Los fondos europeos deben permitir desarrollar iniciativas conjuntas que a las pymes les serían imposibles

La UE ha proporcionado un entorno de estabilidad, de paz. Ha puesto reglas comunes a las empresas, ha dado ayudas a países más débiles con el objetivo de asegurar una política monetaria protegiéndola de los altibajos de la internacionalización de los mercados. Sumar sinergias siempre da valor añadido.

Otra alternativa para crear simbiosis, asegurarnos un buen precio, y ser fuertes en la negociación es la creación de centrales de compras. Un ejemplo claro fue centralizar las compras de la sanidad pública. Y en el mismo sentido, centralizar las compras de todas las vacunas de la UE para negociar precios competitivos ante las farmacéuticas.

En toda aglutinación de compras, el número de representantes, las diferentes finalizaciones de contratos son un denominador común, pero salvable, y sí me lo permiten, nada problemático. Los grandes obstáculos, como el exceso de prudencia, la aversión al riesgo, la corrupción y las innumerables cláusulas ponen en peligro y enlentecen el poder centralizar incluso las compras de otros servicios o originar nuevos programas innovadores.

Continuando con la UE, ha puesto en marcha el fondo europeo de recuperación NextgenerationEU. Un paquete de estímulos económicos para promover proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica (Perte) con el fin de amortiguar las repercusiones sociales y económicas para esta pandemia, suponiendo un cambio estructural de impacto a largo plazo. Al menos, esta sería la idea.

La UE ha inyectado este dinero para aumentar la resiliencia de la economía en España y la subvención que le ha tocado a nuestro país ha sido de 70.000 millones, más del 5% de su PIB según los estudios y las necesidades.

Inversión sería sinónimo de nuevos desarrollos. Esta misma idea la podrían conformar pequeñas o grandes empresas con las mismas necesidades. Aunar esfuerzos y conseguir dinero para desarrollar retos. Y dentro de estos retos estaría el poder desarrollar un mercado digital integrado para poder ser más competitivos. El tratamiento de datos, la capacidad de generar nuevos proyectos, el compartir, debería ser la razón para poner en marcha proyectos en común que de manera independiente a las pequeñas empresas les sería imposible.

En España hay un gran hub de empresas tecnológicas, grandes investigadores e investigaciones que no van adelante por falta de recursos económicos. Ejecutar estos proyectos de manera eficiente y controlarlos es todo un reto que debería estar al alcance de gente competente y dejando de lado la política y los colores. A modo de ejemplo, todavía podemos recordar que la construcción del tren de alta velocidad se hizo sin tener en cuenta criterios de movilidad y sin hacer un buen análisis económico de recuperación de la inversión.

Debemos aprender de los errores y empezar a impulsar la investigación para hacer más ágil el camino entre la investigación-empresa-producto y aligerar la transición. Proyectos de mejora en supply chain (logística), en telecomunicaciones (5G), en redes de cargas eléctricas, en movilidad sostenible, en investigaciones de biotecnología y biomedicina, el desarrollo de la telemedicina para no colapsar la atención primaria o el acercamiento de los centros de producción en los países de origen (reshoring) debido a la desaceleración de la globalización son proyectos transversales y todos ellos transformadores. La productividad será mayor en tanto que apostemos por la innovación, por el capital humano, por la sostenibilidad y la digitalización.

Si bien Europa inyecta dinero para impulsar proyectos, la red de empresas público-privadas también tiene herramientas para poder desarrollar nuevas fórmulas de acercamiento y llegar a crear proyectos ambiciosos, digitales, sostenibles y sociales, sin perder de vista que en todo proyecto hay personas. De ahí la importancia, no solo de trabajar sus competencias o valores, sino su fortaleza mental dándoles herramientas y ayudándoles a mejorar en todo momento.

Mar Meneses es psicóloga ejecutiva