Todas las miradas se dirigen al tren

El ferrocarril es una respuesta limpia a los problemas de movilidad, neutralidad climática, eficiencia energética, resistencia a las crisis y vertebración de los territorios

Trenes
Avlo, el servicio de alta velocidad y bajo coste de Renfe.

El transporte representa el 27% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea. Conseguir el objetivo del Pacto Verde Europeo de neutralidad climática para 2050 implica reducir las emisiones de esta actividad en un 90%. Y el ferrocarril, que emite una décima parte de CO2 per cápita que los viajes equivalentes por carretera o por avión, es una respuesta sostenible a los problemas de movilidad, neutralidad climática, eficiencia energética, resistencia a las crisis y vertebración de los territorios.

El tren es responsable de menos del 0,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al transporte; se trata, por tanto, de una de las formas más limpias de trasladar pasajeros y mercancías. Entre otros beneficios, el ferrocarril es excepcionalmente seguro y conecta a personas y empresas de toda la Unión a través de la Red Transeuropea de Transporte. Sin embargo, y a pesar de sus ventajas, solo el 7% de los pasajeros y el 11% de las mercancías, aproximadamente, viajan en ferrocarril.

En pleno siglo XXI es considerado como el futuro de la movilidad en Europa

La pandemia también le ha pasado factura, ya que ha perdido 26.000 millones de euros en ingresos en los países comunitarios debido a las restricciones de movilidad en el continente, según datos de la Comunidad de Empresas Europeas de Infraestructuras y Ferrocarriles (CER), que representa a las principales operadoras de Europa.

El 1 de enero de 2021 marcó el inicio del Año Europeo del Ferrocarril, una iniciativa que la Comisión Europea puso en marcha con el fin de destacar los beneficios de uno de los medios de transporte motorizados más antiguo y que, paradójicamente, es considerado en pleno siglo XXI como el futuro de la movilidad en Europa, el más sostenible, inteligente y seguro.

La UE quiere fomentar su uso, tanto por parte de los ciudadanos como de las empresas, y contribuir al objetivo del Pacto Verde Europeo de alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050. El objetivo es reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación procedente del transporte de la Unión. La iniciativa también supone un importante avance hacia la consecución del espacio ferroviario europeo único, es decir, una red ferroviaria más eficiente y, por tanto, con una movilidad transfronteriza ininterrumpida.

Renfe es el primer consumidor final de energía renovable eléctrica de España. La empresa promueve la compra y producción de energías verdes tanto en sus instalaciones como en sus trenes. En los últimos años la compañía ha reducido un 90% su huella de carbono.

Cifras

0,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero se asocian al transporte en tren.

7% de los pasajeros utilizan el ferrocarril en Europa, a pesar de sus ventajas.

En España, la entrada de la competencia en el transporte de viajeros ferroviarios promete revolucionar la movilidad y, a la vez, ser un revulsivo para la economía por el nivel de inversión necesaria. La adaptación de la infraestructura requiere aún cerca de 2.000 millones, mientras que las tres operadoras en liza han puesto sobre la mesa un total de 1.800 millones para desarrollar sus ofertas comerciales.

Adif y Adif Alta Velocidad han presentado un conjunto de contratos y proyectos susceptibles de optar a fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE, y que forman parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que España presentó a Bruselas el pasado 30 de abril. Si bien aún no existe un listado definitivo de los contratos y proyectos que puedan recibir estos fondos, entre las obras recientemente licitadas o adjudicadas por parte de Adif y Adif Alta Velocidad figuran algunas susceptibles de contar con esta financiación europea por cumplir con las características (movilidad sostenible y cohesión social y territorial) y plazos fijados.

Antes de la pandemia y de la apertura de este nuevo mercado, el AVE ya dominaba frente al modo de transporte aéreo en los corredores de mayor demanda, como el de Madrid-Barcelona, con cuotas de mercado superiores al 70%. En ese trayecto, cuatro millones de viajeros optan cada año por el tren de alta velocidad de Renfe; otros cuatro millones viajan por carretera y dos millones lo hacen en avión, fundamentalmente, en el puente aéreo.

Mayor oferta en frecuencias y en precios

Estreno comercial de la francesa Ouigo.
Estreno comercial de la francesa Ouigo.

La llegada de la francesa SNCF, con su servicio de bajo coste Ouigo, y la irrupción de la italiana ILSA para rivalizar con Renfe en la alta velocidad puede poner en jaque al transporte aéreo en las rutas domésticas, además de eliminar de las carreteras miles de vehículos y romper el monopolio histórico de Renfe.

Precisamente, el pasado mes de mayo tuvo lugar el estreno comercial de Ouigo, con vehículos de doble piso. Los viajeros pagan desde 9 euros hasta 79 euros por trayecto, dependiendo del día y la ocupación, con cinco servicios de ida y vuelta diarios entre Madrid y Barcelona y con parada en Zaragoza y Tarragona.

En junio entró también en juego Avlo, el AVE de bajo coste de Renfe, y para el próximo año tiene previsto hacerlo ILSA, el tren de alta velocidad apadrinado por los italianos de Trenitalia.

Puesta a punto para atraer a nuevos viajeros

Uno de los proyectos estrella en el marco de la liberalización por volumen de inversión es la remodelación de la estación madrileña de Chamartín, con 809 millones de euros presupuestados. También en Madrid está finalizado el túnel Atocha-Chamartín (330 millones) y está por arrancar la segunda fase de la ampliación de Puerta de Atocha, con 494 millones para la estación pasante.

La otra gran obra es la estación barcelonesa de La Sagrera. La actuación en su totalidad, excluido el sector Sant Andreu, asciende a 710 millones de euros, de los que se han ejecutado unos 250 millones.Renfe prevé invertir unos 1.000 millones de euros para adaptarse a la liberalización.

Según encuestas recientes realizadas por la operadora, el 85% de los viajeros afirma que ha dejado de viajar por motivos de incertidumbre (cierres perimetrales, toques de queda y otras medidas). Desde que apareció la pandemia, Renfe está haciendo especial hincapié en ofrecer la máxima tranquilidad al viajero en cuanto a higiene, limpieza y seguridad.

Por ejemplo, el nuevo servicio Avlo arranca con las certificaciones más exigentes en materia de sanidad, desinfección y limpieza. Los trenes disponen de protocolos certificados por Aenor y por SGS, empresa líder en inspección, verificación, ensayos y certificación, lo que supone una garantía adicional para los viajeros.

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