Nuevas tarifas pioneras en Europa para facilitar la electrificación de familias y empresas

Las críticas a la reforma del sistema buscan retrasar lo inevitable; la electricidad debe dejar de estar penalizada frente a otros vectores

Este 1 de junio se va a producir un profundo cambio en la forma en la que se facturará a los clientes eléctricos, comparable a otros dos cambios históricos: la introducción de la liberalización en la comercialización de electricidad en 1998 y la introducción de la tarifa de último recurso en 2009, que supuso la liberalización total del sector.

Las nuevas metodologías de peajes y cargos suponen, fundamentalmente, una simplificación de la estructura tarifaria. Sobre todo, para los clientes domésticos y pymes. También permiten una mayor flexibilidad con la introducción de períodos horarios. Esto supone situar a España en la vanguardia de metodología tarifaria en Europa.

Varios países ni siquiera tienen tarifas que discriminan por períodos horarios. Desde junio, en España todas las tarifas tendrán periodos horarios aplicables a todos los clientes, tanto para energía como para potencia, lo que permitirá aprovechar los precios en esos periodos en los que el suministro eléctrico sea más económico.

Alcanzar el ambicioso objetivo de una economía totalmente descarbonizada en el año 2050 pasa, indefectiblemente, por una mayor electrificación. Esto no es por capricho, sino por dos razones fundamentales. Por una parte, gracias a las renovables es posible producir electricidad libre de emisiones, mientras que no es factible producir grandes cantidades de biocarburantes o biogás, libres de emisiones. Por otra parte, la mayoría de los procesos eléctricos son más eficientes que sus equivalentes térmicos. Es el caso, por ejemplo, de los coches eléctricos frente a los de motor de explosión o de las bombas de calor frente a las calderas.

Esta electrificación pasa por que los precios de la electricidad y el resto de los vectores energéticos den señales económicas eficientes, que permitan el desarrollo de los nuevos usos de la electricidad (coche eléctrico, bombas de calor, baterías, autoconsumo…) y que deje de estar penalizada frente al petróleo y al gas, mucho más contaminantes y emisores.

Hay quien dice que estas nuevas tarifas son complicadas, y que exigirán que los consumidores estén pendientes de los periodos horarios al planchar, cocinar o poner la lavadora. Desde luego, esto no tendría sentido. Estas nuevas tarifas permitirán que comercializadores y empresas de servicios energéticos desarrollen nuevos productos y servicios digitales que automaticen muchas decisiones de consumo y que permitan asegurar que el cliente alcanza el mejor equilibrio entre su comodidad y su coste energético.

Como muestra, estos son algunos ejemplos de los escenarios que abren a los consumidores:

-La recarga de un vehículo eléctrico en nuestra vivienda no debería de implicar la contratación de potencia adicional, pues podemos utilizar la que tenemos contratada en las horas valle, que no necesitamos. De este modo, el coste anual para un recorrido medio anual de 10.000 kilómetros sería de unos 125 euros, realmente bajo si lo comparamos con el coste de gasolina o de gasoil.

-Pero no siempre disponemos de una plaza de aparcamiento en nuestra vivienda, y hay quien tiene una plaza de aparcamiento separada, por lo que necesitaría un nuevo contrato para la recarga del vehículo. Los nuevos peajes y cargos permiten contratar distintas potencias en cada periodo, por lo que podemos contratar toda la potencia necesaria en horas valle, con un coste anual de unos 135 euros.

-Existirán tarifas transitorias para la recarga en vía pública, que permitirán el desarrollo de puntos de recarga, sobre todo cuando el número de vehículos eléctricos es relativamente bajo y los costes fijos podrían suponer un impedimento. Estas tarifas transitorias permiten realizar una carga para 100 km por algo menos de 4 euros.

-Junto a todo ello, el coste de la electricidad para climatizar una vivienda con bomba de calor con acumulación supondría unos 250 euros al año, frente a los 440 euros de consumo de gas natural o los 400 euros de gasoil. El mecanismo de acumulación permite aprovechar los precios bajos de los períodos valle, consiguiendo de este modo un doble objetivo: ahorro para los ciudadanos y menores emisiones para la sociedad.

Como hemos dicho, también es necesario que la electricidad deje de estar penalizada frente a otros vectores energéticos. Es necesario que la electricidad española deje de estar entre las más caras de Europa, debido a los impuestos y cargos que incluye.

Empezaremos a caminar en esta dirección con la aprobación de la Ley de Creación del Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE), que comenzará su andadura parlamentaria en breve. La finalidad del fondo es la financiación de las políticas históricas de fomento de las energías renovables, la cogeneración y la valorización de residuos. Estas políticas obedecían a los objetivos europeos de energía renovable que afectan a la totalidad de la energía consumida del país, pero hasta ahora las han soportado los clientes eléctricos, lo que ha dado lugar a un evidente encarecimiento de la electricidad frente a otros vectores energéticos.

La implantación del FNSSE supondrá que el consumidor tendrá una factura eléctrica menor. El coste energético total de una familia media –incluyendo calefacción, electricidad y combustible para vehículo– oscila entre 1.500 y 1.700 euros anuales. La aplicación del FNSSE implica variaciones entre el 0% y el -3% de la factura energética, siendo el mayor descuento el obtenido para aquellas familias con un grado de electrificación mayor. Ahora solo falta utilizar parte de los fondos europeos, así como el Fondo Nacional de Eficiencia Energética, para ayudar a que los consumidores electrifiquen sus consumos y paguen cada vez menos.

Francesc Cambó afirmaba que el fracaso llega cuando pides lo imposible y retrasas lo inevitable y me da la impresión de que las críticas al FNSSE buscan retrasar lo inevitable.

José Bogas es consejero delegado de Endesa