Hilde Jenssen “Bajamos la exposición en compañías cíclicas y subimos en salud y bancos”

La gestora nórdica celebra el 10º aniversario de sus fondos de inversión sostenible

Hilde Jenssen, jefa de Bolsa de Nordea AM.
Hilde Jenssen, jefa de Bolsa de Nordea AM.

Nordea Asset Management es la gestora de fondos del mayor banco de los países nórdicos, con 254.000 millones de euros de activos bajo gestión. Hilde Jenssen (Stavanger, Noruega, 1971) es la responsable del equipo de Bolsa, donde dirige a 8 analistas y 14 gestores de fondos. La firma cuenta con varios fondos muy reconocidos en el estilo de gestión sostenible. Entre ellos, el Nordea Emerging Stars, que busca compañías que tienen un compromiso para la lucha contra la emergencia climática. Este vehículo, que justo ahora cumple una década, ha logrado un retorno medio anual de más del 9% anual.

¿En qué consiste el concepto Stars?

Es la forma que tenemos en Nordea de aproximarnos a la inversión socialmente responsable. Nordea lleva más de 30 años haciendo inversión sostenible, pero no fue hasta 2011 cuando se lanzó un fondo específico para una estrategia sostenible. El fondo Emerging Stars es nuestro producto bandera para invertir en mercados emergentes bajo estas premisas. Buscamos compañías que estén mejorando su perfil ambiental, social y de gobierno corporativo.

¿Qué otros fondos hay en esta familia?

La hemos ido ampliando con fondos que invierten solo en Asia, solo en Europa, además de productos de deuda pública y de bonos de empresas. En total, bajo esta marca hay 16 estrategias que gestionan activos por un importe de 14.000 millones de euros.

¿Qué visión tienen sobre la nueva regulación europea sobre inversión sostenible?

Estamos muy expectantes por la definición final que van a tener todos estos temas de sostenibilidad. En cualquier caso, nuestras carteras van a estar muy alineadas con la nueva taxonomía de inversión sostenible. No tendremos que hacer cambios.

¿Cuál es la ventaja de esta normativa?

Se han sentado las bases para que todas las gestoras tengamos un terreno de juego homogéneo, para documentar de la misma forma cómo hacemos la inversión sostenible. Así espero que se eviten las malas prácticas de blanqueamiento ecológico. Es importante que todos tengamos los mismos estándares, para compararnos.

¿La categoría Stars tendrá la máxima consideración de inversión sostenible con los nuevos estándares?

Sí, estaremos en el denominado capítulo 8, que es uno de los niveles más altos. Respecto al capítulo 9, la máxima categoría, es muy restrictiva en su definición, y sería más difícil situarnos ahí, sobre todo porque nuestros fondos tienen ciertos índices con los que se comparan y es difícil, en cuanto a la gestión de riesgos, administrar los fondos con una taxonomía tan limitada.

¿Cómo hacer una inversión sostenible en mercados emergentes?

En los mercados emergentes hay un fuerte crecimiento de la clase media, lo que brinda algunas oportunidades de inversión muy atractivas, desde el punto de vista económico. Especialmente Asia, y en concreto China, nuestra primera posición en el Emerging Stars. Es cierto que este país tiene algunos estándares de desarrollo humano en los que no sale bien parado. Y que muchas de sus empresas tiene graves deficiencias en cuanto al gobierno corporativo. Pero, a la vez, tenemos que China está invirtiendo ahora más en energías limpias que Estados Unidos. En 2019 destinaron 83.000 millones de dólares. Así que sí que está ofreciendo muchas oportunidades de inversión sostenible.

¿En el fondo Global Stars tienen sobreponderada Asia?

Sí, las compañías chinas tienen un peso específico muy importante. También las de Taiwán y las de Corea. Además, vemos que el mercado interno cada vez es más potente y que no dependen tanto como antes de exportar a Europa o a Estados Unidos. En cuanto a la tecnología, tienen cada vez una mayor capacidad de innovación. Sus cotizadas tienen un claro perfil de crecimiento y esa es una tendencia que queremos aprovechar con nuestros fondos.

¿En Europa notan la falta de compañías tecnológicas?

Sí, se nota que la cultura del riesgo aquí es muy distinta, especialmente si la comparamos con Estados Unidos. En Silicon Valley hay un acceso al capital y al talento mucho mayor. Además, allí se acepta y se respeta el fracaso empresarial. En Europa solemos ser más cautos. Estos factores probablemente expliquen la carencia de más empresas tecnológicas.

¿Cómo están reorientando las carteras?

En los últimos seis meses ha habido un fuerte interés por parte de los mercados en compañías de un perfil cíclico. Están teniendo unos resultados sólidos y revisando al alza las perspectivas de beneficios. Ahora bien, las valoraciones de estas empresas más cíclicas, como industriales o mineras, empiezan a estar caras. Estamos moderando la exposición a estos sectores para aumentar el peso en sectores más estables, como el de la salud. También creemos que el sector financiero lo puede hacer muy bien, cuando los rating vayan mejorando.

¿Cuáles son ahora las principales posiciones del fondo europeo?

Tenemos a Nestlé, que es uno de los líderes europeos pero que consigue resultados cada vez mejores y, además, mejorando claramente su perfil en términos de inversión sostenible. También está ING, un banco muy bien capitalizado y que va a repartir dividendos por el equivalente al 25% de su capitalización. Y ASML, el fabricante de maquinaria para construir chips, que se está beneficiando especialmente de esta rápida tendencia hacia la digitalización.

¿Invierten en alguna empresa española?

Sí, tanto en el fondo europeo como en el de pequeñas y medianas compañías. España siempre ha ofrecido oportunidades de inversión interesantes. Ahora estamos teniendo conversaciones muy intensas, como accionistas de Viscofan, para temas de responsabilidad social

¿Qué impacto tendrá el fondo de recuperación de la UE, Next Generation, sobre la Bolsa europea?

El programa influirá en muchos sectores, pero especialmente en aquellas compañías más especializadas en transición energética. También en compañías industriales que ayuden a una producción más eficiente. Y en los fabricantes de materiales aislantes.

¿Qué opina del auge del bitcóin?

Es un activo con un consumo muy intensivo de energía, lo que lo convierte en poco atractivo desde el punto de vista de la inversión sostenible. Otra cosa es la tecnología de cadenas de bloques que hay detrás, que sí que puede resultar interesante para algunas iniciativas.

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