30 aniversario del BERD: tres décadas cambiando vidas

Creado tras la caída del Telón de Acero, su mandato fue promover el paso de una economía colectivista a una de mercado

El pasado 14 de abril, hizo 30 años de la inauguración del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD, EBRD por sus siglas en inglés) con sede en Londres. La Reina Isabel II le dio la bienvenida con un saludo respetuoso y lleno de aliento, con solemnidad, en la Cámara de los Lores. Su creación fue idea de François Mitterrand, tras la caída del Telón de Acero un año y medio antes. Se materializó en esa fecha tras el acuerdo de los 41 países fundadores: todos los antiguos comunistas del centro y este de Europa y de la Confederación de Estados independientes, es decir, desde la República Checa hasta Kazajistán y Australia, Canadá, Corea del Sur, Egipto, los estados de la Unión Europea (UE), EE UU, Israel, Japón, Marruecos, México y Nueva Zelanda. También el EIB. Su mandato: promover la transición de una economía colectivista a una de mercado, apoyando la inversión privada y empresarial. Era el primer banco multilateral donde la inversión debía ir el 80% al sector privado.

Su primer presidente fue Jacques Attali, consejero de Mitterrand. Fue un fracaso. Dimitió en junio de 1993. Para salvar el honor de Francia, esta propuso a Jacques de Larosiere, exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI, 1978-1987), creador del Instituto de Finanzas Internacionales en 1983, la asociación bancaria mundial con sede en Washington y exgobernador de Banco de Francia (1987-1993). Yo me incorporé al BERD en febrero del 93 como senior advisor, en el departamento de Instituciones Financieras. Viví los últimos seis meses de Attalí. Había cierto malestar. Pero la llegada de de Larosiere, cambió todo. El banco tomó otro ritmo, desarrollando proyectos complejos, con habilidades en áreas importantes, creando muchos empleos, infraestructuras, fomentando la economía de mercado, la privatización y el desarrollo de los sistemas financieros, etc. Ese 14 de abril le felicitaron Ursula von de Leyen (UE), Christie Lagarde (BCE)y Krystalina Georgieva(FMI). Y también tuvimos una sesión telemática con cuatro economistas jefes: Lord Nick Stern (1994-1999), Erik Berglef (1996-2014), Sergei Guriev (2016-2019) y Beata Javorcik (2019 –hoy). Todo eso se dijo allí. Especialmente Nick Stern, con el que tuve la suerte de coincidir todos esos años y al que llegué a conocer bien.

¿Qué estaba pasando? Algo muy simple pero muy difícil de encontrar realmente: buenas ideas, bien concebidas, bien implementadas, con personal que las saquen adelante. Ese fue el lema del éxito del banco en estos 30 años. Y destaco a alguien con quien también pude trabajar: Ron Freeman, estadounidense. Era uno de los asistentes (éramos más de 200).Ron, primer vicepresidente (91-97) responsable de la división Banking, fue un motor de eficacia. Entre Jacques, Ron, Nick y David Hexter, que dirigió Instituciones Financieras, mi jefe directo, se creó un equipo de una eficiencia que no se ha visto en ninguna entidad multilateral. Funcionaba como una entidad privada. Teníamos bonos por good performance y cada año despedían staff por falta de rendimiento, algo no visto en estas instituciones. En estos años el banco fue fortaleciendo su presencia en las regiones en que actuaba, con oficinas de representación bien equipadas y coordinadas, con fuentes de información independientes y creíbles. Con ayuda al desarrollo sostenible, creando buenos puestos de trabajo en el sector privado. Se añadió el uso eficiente de la energía y la lucha contra el cambio climático.

También se cometió algún error, en mi opinión. Como haber cerrado la inversión en Rusia, país fundador y primer receptor de inversiones. Todo como reacción política movida por EE UU y la UE tras la toma de Crimea. Como expliqué en un artículo en estas mismas páginas titulado: ¿Tiene derecho el BERD a vetar proyectos en Rusia?, el sector privado no tenía nada que ver con aquella decisión política y era malentender la finalidad de banco. Y afirmaba: con Jacques de Lorosiere no se hubiera tomado esa decisión, no lo hubiera permitido. Tenía autoridad profesional y personal sobre los miembros del Consejo de Administración. No como el entonces presidente, el hindú Suma Chakrabarti.

Tal vez me dejé llevar por mi amor a Rusia, país que visité tantas veces y trabajé mucho, poniendo en riesgo mi vida. Y por mi admiración por de Larosiere, con quien tenía una sintonía total. Para mí, el mayor lider en el sector financiero mundial que he conocido en mis 40 años de trabajo en ese sector en 8 entidades financieras.

Pero sigamos. Aparecen nuevos retos. Tras el éxito en los países iniciales de operación, el banco ha ampliado a Mongolia, Turquía, Mediterráneo Sur y Oriental incluido West Bank y Gaza, Corea, Chipre y Grecia, único estado de la UE que es país de operación. Un total de 35 países. Tal vez vengan más. El mayor receptor de inversiones ya no es Rusia, es Egipto. Y hay nuevos accionistas: China, India, San Marino y Libia. Ahora son 69. Y también nuevos campos: la digitalización; la incorporación de la mujer; la sostenibilidad humana y social; la continua lucha contra la corrupción y la reforma política con multipartidismo sin la cual no hay reforma económica. La pandemia actual lo ha complicado todo. Hubo un consenso general: el banco debe ser fiel a sus principios fundacionales, especialmente a los artículos 1 y 2. En este periodo ha implementado 6.000 proyectos por 150.000 millones de euros. No está nada mal.

En el chat abierto de la entidad, envié un mensaje a todos diciendo que los 7 años allí y la relación con esos cuatro directivos, fueros los mejores de mis 40 años de vida profesional. Nick Stern tuvo el detalle de contestar. No me resisto a escribirlo traducido: “Querido Joaquín, esos fueron años especiales y tú fuiste central a todo ello. Espero te vaya bien. Mis mejores deseos, Nick”. No me extraña que por su famoso informe sobre el cambio climático, clave en el acuerdo de Paris, tras ser economista jefe del Banco Mundial, la reina Isabel II lo hiciera lord. Qué gran señor.

Joaquín Abós es Senior Advisor de Stone Mountain Capital LTD